“El futuro lo vemos en una venta más directa y en diversificar actividad”
Necesitamos completar los ciclos productivos y poder tener decisión en los precios de nuestros productosLucía cree que el futuro pasa, en buena medida, por que los productores completen los ciclos y sean capaces de vender sus productos sin intermediarios y pudiendo intervenir en la fijación de los precios. Por eso ya comercializan su miel —bajo la marca Sabor da Serra—, están tramitando vender la carne de los terneros despiezada y ofertan a través de la red lo que elaboran otros pequeños productores de la comarca mediante la página web De Aldea Galega. Debido a las diferentes tareas que desempeña, Lucía ejerce como trabajadora autónoma. La titular de la granja de vacuno —Gandería Galupa— es su madre, y en la explotación también trabajan el padre y la pareja de Lucía. Aunque todos hacen un poco de todo. Excepto en la venta online, que es cosa de ella. Cabaña ganadera “La cabaña media que manejamos se compone de unas 50 vacas reproductoras y alrededor de 30 terneros que están en las diferentes fases de la cría. Es decir, nos movemos en el entorno de los 80 animales. Estamos adscritos a Ternera Gallega Suprema y nuestra producción es ecológica.” La monta natural es una seña de identidad de la explotación. “Siempre trabajamos con monta natural, porque creemos que es más adecuada para nuestro modelo y porque está dando buenos resultados. Cada seis o siete años vamos cambiando de toros para evitar la consanguinidad.”
Vendemos terneros para Ternera Gallega Suprema y animales para vida con carta genealógica de la raza LimousinOtra característica es que trabajan solo con ejemplares de la raza Limousin. Y más de la mitad de la cabaña dispone de carta genealógica porque otra pata del negocio está en la venta de ejemplares para vida, aprovechando la alta demanda que hay ahora de vacuno de carne en general y más en concreto de Limousin. “La elección de las Limousin se debió a que se adapta perfectamente a nuestro sistema de manejo. Nuestra explotación es totalmente extensiva. Y hay que tener en cuenta que aquí los veranos son de calor extremo y los inviernos muy duros, con frío y nevadas. La rusticidad de las Limousin es lo que más nos atrajo.”
Con las Limousin tenemos una raza muy adaptada al terreno y con una alta producción de becerros durante su vidaPor estar en Ternera Gallega Suprema, los terneros están consumiendo leche materna hasta los 7 meses como mínimo. Y, después, salen para el matadero con diez meses de edad, como marca la normativa. De ese modo, tienen un período de cebo más reducido que en otras explotaciones. Base territorial Para la producción de pastos y forrajes cuentan con unas 65 hectáreas de terreno íntegramente dedicadas a pradería. 20 de esas hectáreas son en propiedad y el resto las tienen arrendadas a propietarios de la zona. “Aprovechamos toda la hierba del país que produce el monte de forma natural. Aplicamos los laboreos mínimos y no sembramos. Solo se trata de gestionar lo que ya producen los suelos. Y tenemos producción suficiente tanto para pastar como para ensilar.”
Aquí es muy difícil aumentar la base territorial porque hay pocas fincas válidas y están muy solicitadas. También por eso quisimos diversificarLa base territorial es un problema. “Nosotros, a día de hoy, no tenemos posibilidad de expandirnos. Porque no hay terrenos disponibles. En esta zona hay otras explotaciones y las fincas que realmente sirven tienen mucha demanda. Y luego está el problema del minifundio. Tenemos que adaptarnos a esta situación.” Parque de Maquinaria Todas las faenas agronómicas tienen que desarrollarlas en la explotación con sus propios medios. “Aquí no hay posibilidad de externalizar. No hay empresas de servicios agrícolas en la zona y, si tienen que venir de lejos, suponen unos costes excesivamente elevados.” Por eso, en Galupa hacen el ensilado, el abonado, el transporte de comida, el laboreo de la tierra, los desbroces y nivelaciones de terrenos, los aportes de agua, la preparación de fincas, la retirada de residuos y todo lo que conlleva una explotación extensiva con su propia maquinaria.
No solo faltan servicios públicos u ofertas de ocio, tampoco disponemos de empresas que permitan externalizar trabajosDe ese modo, en la granja disponen de dos tractores, una hileradora, una encintadora para rollos de hierba, una desbrozadora, una trituradora, dos remolques —uno de ellos para abonar—, una rotativa y una cisterna. Comercialización y líneas de negocio Por ahora, la carne de sus animales se la venden a diferentes carnicerías e industrias cárnicas de la provincia de Ourense. Otros canales como la venta en mercados de ganado o la restauración no se emplean. Pero, señala Lucía, ahora están en un momento de cambio. “Tenemos la intención de vender directamente la carne de nuestros animales. Porque sería mucho más beneficioso. Para eso necesitamos una sala de despiece, que es algo que cuesta mucho conseguir por los terribles requisitos administrativos. De ese modo, en un primer momento podríamos externalizar el servicio mientras realizamos los trámites para elaborar y vender nosotros directamente. Ya veremos.”
La intención es montar una sala de despiece para comercializar directamente la carne, aunque es un proceso burocrático complejoLos animales que van para vida tienen diferentes edades según las necesidades del comprador. “Ahora mismo, nuestro mercado de animales de vida está por diferentes zonas de Galicia. Pero hemos vendido mucho para Castilla y León, especialmente para Zamora.”
Con la tienda online tenemos una línea de negocio y damos a conocer toda la producción agroalimentaria de la zonaEl mercado de la tienda está sobre todo en la zona central de Ourense. Y después en el resto de la provincia y entre los oriundos del Macizo que viven en Madrid y Barcelona y echan de menos los productos de la tierra. Y, curiosamente, tienen un amplio mercado en Alicante sin saber con certeza por qué motivo. Fauna salvaje Como en cualquier comarca ganadera, la fauna salvaje supone un riesgo para Galupa y para el resto de explotaciones de Chandrexa. Un riesgo que se vio acentuado tras los incendios del pasado año, que supusieron la destrucción del hábitat de lobos, jabalíes, corzos y grandes aves. “El lobo siempre está presente. Lo vemos periódicamente. Para evitar sus ataques disponemos de tres mastines altamente cualificados. Son animales que hacen un excelente servicio de modo que llevamos cuatro años sin tener ataques. Eso no significa que no se vayan a producir o que podamos bajar la guardia.”
Los devastadores incendios de 2025 provocaron movimientos de la fauna salvaje hacia estas zonas menos afectadasOtra cosa es el jabalí, que se ha convertido en una carga. “Como no esté un lote de vacas en el prado, allá entran los jabalíes y levantan buena parte de la hierba. Eso es un problema porque reduce la productividad de los suelos. Y más ahora que los animales tuvieron que abandonar las zonas que ardieron porque no les quedó nada que comer ni dónde cobijarse.”
Visión del futuro y del sector
Lucía quiere ser optimista de cara al futuro pero cree que tiene que haber cambios profundos. “Lo veo complicado, es decir, veo que tenemos que movernos para poder comercializar y cerrar nuestro círculo. Porque, si no, parece que estamos aquí para que especulen con nosotros, que no pintamos nada.” La evolución de los precios de la carne es la preocupación inmediata. “Ahora mismo nos están bajando el precio de la carne para apretarnos y seguir reduciendo. Pero al consumidor final no se le baja. Al contrario. E incluso le están metiendo una carne de fuera que no es de la calidad de la que es la que se produce aquí con los métodos extensivos.”Tenemos que ser nosotros los que hagamos saber al consumidor que no solo producimos alimentos de primera calidad sino que cuidamos el territorioPor eso, la joven cree que hay que buscar alternativas. “Creo que es el momento en el que debemos focalizarnos en poder cerrar el círculo productivo y poder vender nosotros directamente. Primero para que nuestro producto no pierda el valor que tiene. Y, segundo, para que el consumidor final sepa lo que está comiendo y pueda valorarlo.” Por ejemplo, dice Lucía, en el caso de Galupa no solo se están criando vacas sino que se está limpiando un monte y manteniendo una cultura y tradición milenarias. “Tenemos que ser nosotros los que concienciemos a consumidores y administración de la importancia de nuestra labor que, modestamente, creo que es más importante que la de quien simplemente distribuye.”
Será difícil atraer gente joven a estas zonas y a estas actividades mientras sigamos siendo objeto de especulación y no tengamos autonomíaAsí, las emplean para el funcionamiento de la tienda online, para la gestión de las líneas de negocio, en las aplicaciones de manejo de ganado y en un elemento como los collares digitales del ganado. “Por ahora no empleamos los vallados virtuales, pero con los collares digitales tenemos las vacas localizadas, conocemos el estado de la rumia, los celos... y sin necesidad de conexión porque empleamos la red de Innogando.” A sus 28 años, Lucía lamenta que la gente joven se marche de forma masiva del lugar. “Yo pude haberme marchado ya que fui a estudiar a Ourense y tenía salidas laborales. Pero decidí apostar por volver para aquí y mantener el territorio vivo y productivo.” Y es que de los 20 chicos y chicas que fueron al colegio y al instituto con Lucía, tan solo 4 viven hoy en el entorno. Aparte de que los estudiantes de Chandrexa llevan desplazándose a A Pobra de Trives casi todo lo que va de siglo por el cierre de los centros de enseñanza y antiguas escuelas unitarias.
De los 20 alumnos de esta zona que íbamos al IES de A Pobra de Trives, tan solo 4 seguimos viviendo y trabajando aquí. Y aún es peor en generaciones anterioresA la antedicha falta de centros de enseñanza, hay que añadirle que el hospital más cercano —el de Ourense— está a algo más de una hora en coche. Igual que el resto de servicios administrativos que solo se ofertan en la capital orensana. Y atravesando unas carreteras que no son las mejores. “Con todo, nosotros no nos podemos quejar porque estamos relativamente cerca. Pero tenemos compañeros en otras zonas del macizo que están a más de dos horas de la capital y que no tienen ninguna oferta de ocio o cultura y están muy alejados de las sedes de servicios esenciales. Y eso es un lastre para el futuro de la ganadería.”