“El vino sin alcohol no supone una competencia sino una nueva línea de negocio para las bodegas”
El vino sin alcohol no es un producto nuevo. Lleva más de 30 años en el mercado. Sin embargo, en los últimos tiempos está creciendo exponencialmente tanto su producción como su consumo. La clave está en que no trata de sustituir al vino sino de ocupar otros momentos y espacios de consumo. Por eso, desde el sector lo consideran un complemento y no una competencia para el trabajo de las bodegas
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