Temor a una bajada de precios de la patata en A Limia por el cierre de la hostelería

Temor a una bajada de precios de la patata en A Limia por el cierre de la hostelería

Los agricultores de A Limia, la principal zona productora de patata de Galicia, ven con temor el cierre o reducción de la actividad de la hostelería , la princicipal consumidora de patata Agraria, una variedad que copa alrededor de un 70% de la producción en esta comarca.

A punto de finalizar la recolección -quedan alrededor de 100 hectáreas en la zona de A Lagoa sobre un total de unas 3.400- la producción este año fue alrededor de un 20% menor debido a las altas temperaturas del verano que perjudicaron el crecimiento del tubérculo.

Sin embargo, la merma de la oferta no se está traduciendo en mejores precios para los agricultores de A Limia; al contrario, se vislumbra un año de precios bajos, debido al cierre del canal HORECA como consecuencia de la pandemia del coronavirus.

Amador Díaz Penín, presidente de la Asociación de Productores de Patata de A Limia, reconoce que «tenemos mucha incertidumbre si sigue el cierre de la hostelería, porque mucha de la patata Agria se destina a frito y a consumo en los menús». «El impacto puede ser muy grande, pues alrededor del 70% de la patata de A Limia va para canal HORECA y aunque tenemos capacidad para almacenarla y hacer una buena conservación del tubérculo en espera de mejores precios, todo tiene un límite, y en marzo o abril tendría que estar vendida», explica.

Menor producción de la variedad Agraria y buena cosecha y precios para la Kennebec

Servando Álvarez Pousa, director del Centro de Desarrollo Agroganadero en Xinzo de Limia, estima que «este año se recogerán en A Limia unos 100 millones de kilos de patata, por debajo de la media de un año normal que está en los 120 millones de kilos».

Las causas están en las altas temperaturas de los meses de junio, julio y agosto, que perjudicaron el desarrollo de la patata de la variedad Agria. «En la Kennebec los rendimientos fueron muy buenos, sobre todo las que se plantaron antes, con un promedio de 40 toneladas por hectárea, y muy buena calidad y tamaño. Es además una variedad que responde bien al calor, de forma que para el crecimiento por encoima de los 30 grados pero luego vuelve a retomar la maduración de los tubérculos. Por el contrario, para la Agria, la predominante en la comarca, fue un año malo pues le afectó peor las altas temperaturas del verano, sobre todo las que se plantaron tarde. Así, hubo mucha patata pequeña, segundos crecimientos, patatas agujereadas y una producción media que estuvo por debajo de las 35 toneladas por hectárea», explica.

Además de menos cosecha los precios también están siendo inferiores en esta variedad, con un promedio en este momento de 10 céntimos el kilo en venta libre y 13 céntimos en contrato, al que se acogió este año menos de la mitad de la producción por la previsión de que los buenos precios del mercado libre de la anterior campaña continuaran este año.

Donde sí está habiendo alegría de precios y de demande es en la variedad Kennebec:»El mercado demanda patata de carne blanca y este año en venta directa al mayorista está por encima de los 20 céntimos el kilo, y la apañada a mano y certificada por el Consejo Regulador de la IGP Patata de Galicia se paga sobre 25 céntimos», destaca Servando Álvarez Pousa.

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