Los productos fitosanitarios son químicos con propiedades toxicológicas que pueden tener repercusión de diversa gravedad en la salud de las personas. Por lo tanto, hay que estar siempre alerta en la manipulación y aplicación de estos productos, respetar las dosis indicadas por el fabricante y aplicar las medidas de seguridad de la etiqueta y de las fichas de seguridad, para minimizar los riesgos y trabajar en condiciones más seguras.Daños derivados de productos fitosanitarios
Como agentes químicos peligrosos, los productos fitosanitarios pueden causar daños en el organismo. Los efectos para la salud son muy variados en cuanto a su sintomatología e intensidad; podríamos resumirlos en los siguientes:
Reacciones alérgicas.
– Efectos sobre el sistema nervioso central y periférico.
– Reacciones inflamatorias de la piel y de los ojos.
– Algunos plaguicidas producen lesiones en las zonas de la piel y mucosas por donde penetran en el organismo con efectos como: irritación, deterioro de la visión, quemaduras, conjuntivitis, rinitis, laringitis, bronquitis, esofagitis o gastritis.
– Toxicidad sistémica específica en órganos como hígado y riñones.
– Alteraciones genéticas y del sistema endocrino, efectos cancerígenos, efectos sobre la reproducción e incluso la muerte.
Vías de entrada al organismo
Debemos tener en cuenta que los productos fitosanitarios pueden penetrar en el organismo por diferentes vías:
– Dérmica: a través de salpicaduras, derrames o contactos con la ropa contaminada.
– Respiratoria: inhalación de sustancias suspendidas en la atmósfera.
– Oral: ingestión accidental del producto o de comida y bebida contaminada.
– Parenteral: a través de daños en la piel, heridas desprotegidas…
Etiquetas y fichas de datos de seguridad
La composición de las formulaciones comerciales de los productos fitosanitarios es compleja, por lo tanto, para conocer los daños a la salud específicos de cada producto, es necesario consultar su etiqueta y fichas de datos de seguridad.
En la etiqueta tenemos información sobre el producto y sus peligros, los riesgos que supone su manipulación o uso y las medidas preventivas que se deben adoptar. También recoge los pictogramas de peligro, frases de riesgo (frases R o frases H) y consejos de prudencia (frases S), las medidas que se deben tomar en caso de intoxicación y la gestión de los envases.
La información de la etiqueta se complementa en las Fichas de Datos de Seguridad (FDS), que son documentos que recogen de manera detallada la información relevante sobre el producto: sus propiedades físicas y químicas, los requerimientos de seguridad asociados a su transporte, manipulación, uso o almacenamiento, así como los posibles riesgos tanto para la salud como para el medio ambiente, recomendaciones sobre primeros auxilios e incluso cómo actuar en caso de derrame accidental. Estas fichas deben estar a disposición de las personas que trabajan con los productos y son imprescindibles para realizar la evaluación de riesgos.
Evaluación de riesgos
El riesgo por exposición laboral a productos fitosanitarios depende de la toxicidad del preparado y del tiempo de exposición.
Mediante la evaluación de riesgos conoceremos la gravedad de los mismos y la probabilidad de que estos se materialicen en un daño, de manera que se puedan aplicar medidas preventivas, así como el tipo y el orden de prioridad de las mismas. En el caso de los productos fitosanitarios, la gravedad de los riesgos se evalúa en base a la información toxicológica del producto y la probabilidad de que ocurra un daño en relación con la exposición al mismo. A mayor toxicidad del producto, mayor gravedad del riesgo; y a mayor tiempo de exposición, mayor probabilidad de que el riesgo se materialice en daño.
Una vez conocido el nivel de riesgo, se establecerán las medidas de prevención y protección que se deben aplicar, y la planificación de las mismas, actuando de manera más inmediata cuanto mayor sea el riesgo, y pudiendo, en casos extremos y de riesgo grave e inminente, detener la actividad.
Las medidas preventivas deben adoptarse atendiendo al siguiente orden de prioridad:
– Eliminación del riesgo: Evitar el uso de productos fitosanitarios siempre que sea posible, empleando métodos alternativos de control de plagas o sustituyendo el plaguicida por otro menos tóxico.
– Reducción o control del riesgo: con la aplicación de medidas técnicas (pulverizadores apantallados, boquillas de baja deriva, cabinas cerradas en los tractores…) y buenas prácticas de trabajo: tener en cuenta la dirección del viento, minimizar el número de operaciones, uso de envases de tamaño adecuado que faciliten su manipulación en condiciones de seguridad, etc.
– Protección de las personas trabajadoras: Equipos de protección individual que sean de carácter personal e intransferible: ropa y guantes de protección, equipo de protección respiratoria, gafas, pantallas faciales, gorras, botas, delantales, etc.
Principios generales de prevención en la aplicación de fitosanitarios
Deben aplicarse siempre que se trabaje con productos fitosanitarios, independientemente de la magnitud de la exposición.
– Atenerse a las concentraciones y a las dosis de la etiqueta y realizar la mezcla al aire libre o en lugares bien ventilados.
– Los utensilios empleados serán de uso exclusivo para este fin, evitando derrames, salpicaduras y el contacto directo con el producto. Se evitará el trasvase de fitosanitarios, tratando siempre de mantenerlos en su envase original.
– Entregar los envases vacíos en los puntos designados por Sigfito.
– Se comprobará el correcto funcionamiento del equipo de aplicación y se someterá a las inspecciones establecidas normativamente.
– Evitar la aplicación en días de viento, lluvia o excesivamente calurosos. Avanzar siempre en sentido contrario a la nube de pulverización.
– Alejar de la zona a aquel personal ajeno a la aplicación.
– No permanecer en la zona de aplicación más tiempo del necesario.
– Señalizar la zona y respetar los plazos de seguridad.
– Cambiarse de ropa, lavarla separadamente y ducharse.
– Limpieza y mantenimiento de todos los equipos usados.
– No introducir nunca elementos contaminados en la boca, no comer, beber o fumar durante todo el proceso.
– Reducir al mínimo el número de personas expuestas, y garantizar que el personal aplicador se encuentra cualificado debidamente y está en posesión del carné de manipulador de fitosanitarios.
Equipos de protección individual (EPIS)
Tienen como objetivo proteger las vías de entrada de los fitosanitarios en el organismo, por lo que incluirán equipos de protección individual de la cara y de los ojos, del cuerpo, de las manos y de los pies y de las vías respiratorias. Los EPIS deberán ir provistos del marcado CE de conformidad y acompañados de un folleto informativo que contendrá, entre otras, indicaciones sobre el tipo de protección que ofrecen, fecha de caducidad o modo de mantenerlo, limpiarlo y almacenarlo.
A la hora de seleccionar las características de los equipos de protección individual, se tendrán en cuenta los resultados de la evaluación de riesgos y, concretamente, la información de las Fichas de Datos de Seguridad (“Controles de la exposición. Protección individual”) y de la etiqueta del producto.
Elaborado por Iria Deibe Suárez, Técnica Superior de Prevención de Riesgos Profesionales.
Fuentes:
Issga, Instituto Gallego de Seguridad y Salud Laboral: Hoja de prevención nº 3 y Atende Agro.
INSST: Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo: Documentos Técnicos: Prevención de Riesgos durante el uso de productos Fitosanitarios. Situaciones de Trabajo Peligrosas Basequim 014ª.
ISTAS, Instituto Sindical de Trabajo, Ambiente y Salud: Guía de información y sensibilización: prevención de riesgos asociados a plaguicidas.
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