Un estudio científico advierte de los riesgos de la alimentación basada en “leches vegetales” en la infancia

El estudio “Errores dietéticos en el lactante: las bebidas vegetales” analizó 74 marcas de las mal llamadas “leches vegetales” vendidas en España y concluye que “no son un alimento completo ni una alternativa nutricional a la leche de vaca” en la infancia

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Un estudio científico advierte de los riesgos de la alimentación basada en “leches vegetales” en la infancia

Bebidas vegetales en un supermerado

Un estudio realizado por prestigiosos especialistas en nutrición infantil advierte de que las mal llamadas “leches vegetales” de soja, almendra o arroz pueden entrañar importantes riesgos para la salud de los niños debido a sus importantes carencias nutricionales.

El estudio “Errores dietéticos en el lactante: las bebidas vegetales” fue realizado por Isidro Vitoria Miñana y J.M. Moreno Villares, médicos de la Unidad de Nutrición Clínica del Hospital 12 de Octubre de Madrid, y por Jaime Dalmau Serra, de la Unidad de Nutrición y Metabolopatías del Hospital Universitari i Politècnic «La Fe» de Valencia. Los investigadores analizaron la composición nutricional referida en la etiqueta de 74 marcas de bebidas vegetales comercializadas en España (24 de soja, 14 de arroz, 12 de almendras, 16 de avena y 8 de horchata de chufa).

Su conclusión es clara: las importantes carencias nutricionales de estas bebidas hacen que una alimentación basada en las mismas durante la infancia pueda provocar raquitismo, anemia o desnutrición.

“En nuestra opinión, sería deseable que se indicase que estas bebidas no deben consumirse de forma exclusiva antes del año de vida y que no son un alimento completo ni una alternativa nutricional a la leche de vaca. (…) El empleo de bebidas vegetales de forma exclusiva en el lactante o niño pequeño entraña riesgos graves para la salud”, advierten los investigadores.

He aquí un resumen de las conclusiones para las principales bebidas vegetales que se comercializan en España:

Bebidas de soja

Las bebidas de soja, que no deben confundirse con las fórmulas de soja, contienen proteínas en cantidades semejantes a la leche de vaca, pero con un menor valor biológico por el contenido insuficiente o limitante de determinados aminoácidos.

Así, la proteína de soja contiene menores cantidades de lisina, metionina y prolina, y mayores cantidades de glicina, arginina, aspartato y cisteína. Además, las bebidas de soja aportan mucho menos calcio que la leche de vaca, ni vitamina D, salvo que estén suplementadas.

Composición: “Poco aporte calórico y de hidratos de carbono y demasiadas proteínas”

En las tablas siguientes se indica la composición de 24 marcas comercializadas en España, y se comprueba que no todas están suplementadas con calcio ni vitamina D:

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El aporte calórico medio (± desviación estándar) es de 41 ± 8,7 kcal/100 mL (rango: 27-65), y en 20 de las 24 marcas estudiadas es de 30-35 kcal/100 mL. on cifras inferiores al valor recomendado para la fórmula infantil en el primer año de vida (60-70 kcal/100 mL).

El contenido proteico es de 2,1-3,8 g/100 mL, lo que supone unos 5-8 g de proteínas por 100 kcal. Estos valores son muy superiores a los 2,25-3 g de proteínas por 100 kcal recomendados para la fórmula a partir de proteínas de soja, pero en este segundo caso se han hecho modificaciones para aumentar el valor biológico de la proteína mediante la adición de metionina, carnitina y taurina, entre otros aminoácidos.

El contenido en hidratos de carbono de las bebidas de soja es de 0,1-5,8 g/100 mL, frente a los 9-14 g/100 mL recomendados para la fórmula infantil.

 “Hierro, calcio y vitaminas: las principales carencias de estas bebidas”

Además, no contienen lactosa, hidrato de carbono implicado en una mejor biodisponibilidad del calcio, así como fuente de galactosa, facilitadora de la síntesis de galactocerebrósidos.

Sólo algunos preparados comerciales de bebidas de soja añaden calcio, vitamina D, hierro u otras vitaminas. En este caso, suelen añadir 120 mg de calcio/100 mL y 0,75 µg de vitamina D/100 mL.

Sin embargo, todas las fórmulas a partir de proteínas de soja están fortificadas con calcio, magnesio, fósforo, cinc, hierro y yodo para compensar la menor absorción de estos minerales por la presencia de fitatos. Igualmente, los fitatos a menudo se reducen con un tratamiento con fitasasa.

Manifestaciones clínicas secundarias asociadas al empleo de bebidas de soja como alimento principal

En los trabajos científicos revisados por este grupo de expertos se han descrito casos de raquitismo asociado al consumo de bebidas de soja en los lactantes que toman bebidas de soja sustituyendo la lactancia materna o las fórmulas infantiles para lactantes, y lo hacen como alimento único o prioritario. No siempre se había administrado esta bebida durante la lactancia por sospechar los padres una posible alergia a las proteínas de leche de vaca, sino por creer que era más adecuada para su hijo. Todos los niños presentaban raquitismo y fallo de medro, asociado en algún caso a anemia ferropénica.

Los motivos por los que una dieta rica en bebida de soja no fortificada es un factor favorecedor de raquitismo es el bajo contenido en calcio y la ausencia de lactosa y vitamina D, junto con un alto contenido en fibra insoluble, que reduce la absorción de calcio.

Bebidas de arroz

La bebida de arroz, erróneamente llamada «leche de arroz», se ha empleado en dietas vegetarianas como una alternativa a la leche o fórmula infantil, y hay muchas recetas que se encuentran fácilmente en internet. De nuevo debe señalarse que la bebida de arroz no debe confundirse con la fórmula a partir de hidrolizados de proteínas de arroz.

Composición: Pocas proteínas y lípidos y presencia de sacarosa y fructosa

En siguientes tablas se indica la composición de 14 marcas comercializadas en España:

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Esta bebida tiene un contenido calórico de entre 47 y 67,4 kcal/100 mL, con muy pocas proteínas (0,1-0,8 g/100 mL) y bajos niveles de lípidos (0,83-1,2 g/100 mL). El aporte calórico se debe al contenido aceptable en hidratos de carbono (9,4-14,4 g/100 mL) pero, de nuevo, al ser una bebida de origen vegetal, no contiene lactosa. De estas cantidades, entre 4 y 10,7 g/100mL son azúcares simples (mono o disacáridos), es decir, glucosa, fructosa o sacarosa, fundamentalmente. Sin embargo, según la recomendación de composición de la fórmula infantil 2, la destinada a lactantes de menos de 4-6 meses no debe contener fructosa ni sacarosa.

Además, esta bebida no contiene vitaminas y es deficiente en hierro (0,07 mg/100 g) y calcio (0,9 mg/100 mL), salvo si es añadido.

Manifestaciones clínicas secundarias al empleo de bebidas de arroz

La principal consecuencia nutricional del consumo de bebida de arroz como alimento principal en lactantes en vez de fórmula infantil es la desnutrición proteica, o kwashiorkor.

El kwashiorkor es una causa conocida de fallo de medro y retraso del crecimiento en los países en vías de desarrollo. Sin embargo, es excepcional en los países desarrollados. No obstante, se está asistiendo a un goteo de casos publicados de kwashiorkor secundario al empleo de bebida de arroz en lactantes. La causa fundamental es el empleo de bebidas con un contenido calórico semejante al de la fórmula infantil (60-70 kcal/100 mL) pero muy bajo en proteínas (0,1-0,8 g/100 mL), lo que condiciona que las proteínas supongan un 1-2% de las calorías, cifra sensiblemente inferior al porcentaje proteico que aporta la leche materna (5-6%) o la de fórmula (7- 9%).

En muchos de los casos publicados en la bibliografía sobre este tema, los padres no cumplen el estereotipo de familias en las que se presupondría la existencia de desnutrición. Suelen describirse como familias con niveles socioculturales medios y aparentemente responsables. En la mayoría de casos, la instauración de la alimentación con bebidas de arroz está motivada por una sospecha de alergia a las proteínas de leche de vaca. El intervalo entre el inicio del consumo de la bebida de arroz y el diagnóstico de desnutrición es de 1-8 meses, en función de la edad a la que se empieza.

Bebidas de almendras

La bebida de almendras consiste en un extracto de almendras molidas junto con agua. Se ha utilizado como parte de dietas astringentes en niños, y desde hace unos años también de forma excepcional como alimento exclusivo en lactantes.

Composición: Bajas en calorías y con proteínas insuficientes

En las siguientes tablas se recoge la composición de 12 marcas distintas de bebidas de almendras, algunas de las cuales se autodenominan «leche» de almendras:

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En relación con la fórmula infantil, se trata de bebidas hipocalóricas (24-50 kcal/100 mL en 8 de las 12 marcas) e hipoproteicas (0,5-1,6 g/100 mL), con un contenido en hidratos de carbono de 3-10,5 g/100 mL y de lípidos de 1,1-2,8 g/100 mL.

Aunque la composición referida en los envases es incompleta, según Doron et al. 1 contienen 0,4 mg de sodio/100 mL, 0,32 mg de hierro/100 mL y 17 mg de calcio/100 mL. Cinco de las 12 marcas tienen calcio añadido (14-120 mg/100 mL), pero los fitatos disminuyen su biodisponibilidad. Estas bebidas de almendra no contienen vitamina D, salvo que estén fortificadas, lo que sólo ocurre en 3 de las 12 marcas.

Manifestaciones clínicas secundarias asociadas al empleo exclusivo de bebidas de almendras

Desde 1980 hay casos descritos de cuadros similares de alcalosis metabólica hipoclorémica e hipopotasémica en lactantes alimentados con leches que carecen de cloruro sódico. Entre los casos de problemas clínicos asociados al consumo de la bebida de almendra destaca la alcalosis metabólica. En este sentido, se sabe que la bebida de almendras contiene muy poco cloro (2,4 mg de cloro/100 mL), aparte del limitado contenido en sodio antes referido. La hipocloremia secundaria a la falta de ingesta generaría una reabsorción renal del bicarbonato para permitir la reabsorción concomitante de sodio. La reabsorción de sodio condiciona una pérdida de potasio por la orinay, por tanto, la aparición de hipopotasemia y poliuria.

Además, la bebida de almendras puede ser responsable de raquitismo grave y puede ir acompañado de hipocalcemia causante de convulsión. Asimismo, puede condicionar desnutrición proteica, a pesar de una ingesta de 3,3 g/kg de proteínas, debido a su bajo valor biológico y la falta de complementariedad de aminoácidos.

Resumen y consideraciones finales

En los primeros meses de vida es importante aportar las cantidades de nutrientes requeridas para lograr un crecimiento físico y un desarrollo psicomotor adecuados.

Por ello, se recomienda la lactancia materna o, en su defecto, una fórmula infantil, y se desaconseja el empleo exclusivo de bebidas vegetales por los siguientes motivos:

• Proporcionan un aporte energético insuficiente (especialmente las de almendras y las de soja).
• Proporcionan un aporte insuficiente de proteínas (especialmente las de arroz y las de almendras).
• Proporcionan un aporte muy bajo de proteínas, con niveles energéticos relativamente adecuados (bebida de arroz).
• Proporcionan un aporte de proteínas en cantidades aceptables (como las de soja), pero de bajo valor biológico.
• Proporcionan un aporte excesivo de azúcares monosacáridos y disacáridos, sin aporte de lactosa (todas ellas).
• Proporcionan un aporte de lípidos vegetales sin suplementos de ácido docosahexaenoico y ácido araquidónico (todas ellas).
• Proporcionan aportes insuficientes de vitamina D y calcio (en la mayoría de ellas, salvo que estén suplementadas).
• Proporcionan aportes insuficientes de cloro y sodio (sobre todo las de almendras).

El empleo de bebidas vegetales de forma exclusiva en el lactante o niño pequeño entraña riesgos graves para la salud. En vista de los casos revisados, cada tipo de bebida se asocia a un tipo de patología. Así, la bebida de soja no suplementada con vitaminas ni minerales puede condicionar raquitismo y anemia ferropénica, fundamentalmente. La bebida de arroz condiciona, sobre todo, una desnutrición tipo kwashiorkor. La bebida de almendras puede condicionar una alcalosis metabólica grave, aunque también se han descrito casos de raquitismo.

En el caso de la alimentación no exclusiva con estas bebidas vegetales, el pediatra debe conocer sus riesgos y limitaciones nutritivas para compensar los déficits con otros alimentos. La utilización parcial de estas bebidas vegetales frente al empleo de leche de vaca o derivados lácteos puede suponer un enlentecimiento del crecimiento, por la carencia en hierro, calcio o vitaminas.

“Se debería indicar en estas bebidas que no deben consumirse de forma exclusiva antes del año de vida y que no son un alimento completo ni una alternativa nutricional a la leche de vaca”

Muchas veces los padres asumen que los alimentos etiquetados como naturales o ecológicos o vegetales son más adecuados para sus hijos. Aunque en los productos consultados en nuestro medio no se indica que puedan incluirse en la alimentación del niño pequeño, tampoco se advierte que no se deben dar a esas edades. Por tanto, según los autores del estudio sería deseable que se indicase que estas bebidas no deben consumirse de forma exclusiva antes del año de vida y que no son un alimento completo ni una alternativa nutricional a la leche de vaca.

Finalmente, en relación con el etiquetado de estas bebidas sería deseable que, aparte del contenido en macronutrientes, se aportase la composición en vitaminas y minerales.

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