Una cosecha de manzana de sidra de récord en tierras de Narón: 45 toneladas por hectárea

Rubén Ramos logró el año pasado una producción de más de 45 toneladas de manzana por hectárea en la pumarada que plantó, junto con otro socio, hace 8 años en Narón (A Coruña). Conocemos en detalle su plantación

Una cosecha de manzana de sidra de récord en tierras de Narón: 45 toneladas por hectárea

Ramón e Rubén, los dos socios de la pumarada centrada en la producción de manzana de sidra.

En las plantaciones de manzana de sidra los años impares son sinónimo de abundancia, mientras los pares la producción suele ser más reducida. Pese a tener eso muy presente, Rubén Ramos Ramos reconoce que la cosecha del año pasado fue mejor de lo esperado y contaron con una muy buena producción al conseguir más de 45 toneladas por hectárea de promedio. En las 2 hectáreas que ocupa la plantación en el municipio coruñés de Narón recogieron unos 95.000 kilos de manzana. «Hay que ser muy consciente de que no todos los años van a ser así, este año a ver si conseguimos llegar por lo menos a la mitad», reconoce el productor.

En la última cosecha, en las 2 hectáreas que ocupa la plantación recogieron unos 95.000 kilos de manzana

El objetivo en el que trabaja Rubén es conseguir un promedio bianual de 35 toneladas por hectárea. Las cifras manejadas el año pasado acercan más esa meta. «Una buena plantación a pleno rendimiento debería poder lograr esa producción de promedio cada dos años», indica.

Sin embargo, hasta llegar aquí recuerda que hay un largo trabajo en el que los primeros años apenas se consiguen beneficios. «De toda la gente que vino a visitar la plantación porque estaba interesada en hacer una pumarada, creo que ninguno se decidió a hacerla, puesto que los 3 primeros años da mucho trabajo y gastos, sin casi ingresos. Hay que estar convencido de querer hacerla», aclara el cosechero.

Asesoramiento y formación para comenzar

La plantación la realizó, junto con un socio, en el año 2012, después de participar en un curso organizado por el Ayuntamiento de Narón e impartido por el ingeniero agrónomo y presidente de la Asociación de Fruticultores de Galicia (Afrugal), Francisco Otero Otero. «Fue un curso muy completo que se prolongó durante todo el año y en el que fuimos viendo los cuidados que requería la plantación en cada etapa», rememora el productor.

Luego de esta formación optó por la plantación de manzana de sidra, ya que se ajustaba más a lo que procuraba al requerir menos mantenimiento que las pumaradas dedicadas a la manzana de mesa. «Yo ya contaba con una pequeña finca con manzanos, pero nos decidimos a buscar una parcela en la que disponer de una plantación profesional», detalla. Consiguieron alquilar dos predios consecutivos a poca distancia de su vivienda, lo que le permite compaginar la actividad con el bar familiar que atiende. «Para ser rentable económicamente tienes que hacer una plantación mínima de una hectárea», explica Ramos.

Plantaron 1.200 manzanos de 5 variedades reconocidas por la DO Sidra de Asturias

Plantaron unos 1.200 manzanos de cinco variedades de las reconocidas por la Denominación de Origen Sidra de Asturias. «En aquel momento nos decidimos por las variedades asturianas que mejor se adaptaban a la climatología de Galicia en base a los resultados que se habían obtenido en los campos de ensayo de la Consellería y porque aún no había mucha información para optar por las variedades gallegas», detalla el productor. Así, cuentan con manzanos semiácidos de la casta De la Riega y Perico; otras dos variedades ácidas: Raxao y Durona de Tresali, y una casta ácida amarga, la Regona. «Unas castas son más sanas que otras, pero estamos contentos con los resultados que nos están ofreciendo. Se adaptan muy bien a las características de Galicia», señala Ramos.

Las lluvias del otoño pasado dificultaron la recogida de la gran cantidad de manzana que tuvieron.

Las lluvias del otoño pasado dificultaron la recogida de la gran cantidad de manzana que tuvieron.

Los manzanos los plantaron en un marco de 6×3 metros y son árboles en patrón de nueva generación clonados de MM106. «Son manzanos muy resistentes a enfermedades y que entran en producción muy rápido», detalla.

Los primeros años, los más duros

Con la plantación alcanzando la plena producción, Rubén recuerda cómo los primeros años son en los que se requiere mayor trabajo para conseguir formar los árboles. La labor de arqueado, básico para la producción, es una de las fases de mayor trabajo y más importante, ya que condicionará los resultados que se tendrán y los daños en los árboles.

Se trata de conseguir que las ramas formen un ángulo de 90 grados con el tronco, por lo que cada una de ellas se fija al suelo con alambres. «De cada manzano tendrás que fijar 7 u 8 alambres tensados para conseguir la forma que quieres», concreta el productor. Con este proceso acometido en los primeros años de vida del árbol y realizado entre los meses de septiembre a noviembre, se consigue guiar el árbol y definir la estructura que se adapta mejor para la producción de manzana de sidra. «Si el arqueado se hace correctamente se consigue que las ramas no rompan con la carga de las manzanas», explica Ramos.

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Este año los manzanos han tenido menos flor, por lo que espera una producción más reducida.

Junto con estos trabajos, para definir la estructura del árbol también realizan podas complementarias cada año. «Estos patrones no son muy vigorosos, con lo que no alcanzan grandes alturas y no es preciso podar mucho», detalla.

En los trabajos de mantenimiento de la plantación también se incluyen el abonado, que recomienda realizar cada 2 años para compensar las carencias que pueda tener el suelo. Acostumbra aportar el cal que precise la tierra al tiempo que realiza un abonado a base de potasio y fósforo. El análisis de la tierra y el aporte necesario para garantizar buenos resultados en la producción de la fruta fue una de las primeras acciones que hicieron en la plantación. «Al principio se puede pensar que basta con tener buenos árboles y de buena raza para lograr buenas producciones, pero es fundamental conocer las características de los suelos para poder hacer los aportes precisos, y eso fue el primero que hicimos», concreta Ramos.

«Es fundamental conocer las características de los suelos para poder hacer los aportes precisos antes de plantar los manzanos»

Tienen la plantación cercada, para evitar los daños en los frutales, pero actualmente tienen alguna incursión de la fauna salvaje en la parcela que, aunque deja evidencias, no causa pérdidas en la cosecha. «El jabalí tiene zonas en las que entra y tiene muy sobadas y hurgadas, pero no nos daña los árboles. También los corzos entran, pero ahora no causan daños», detalla. Sin embargo, en los primeros tiempos tuvieron que colocar protectores para los roedores (similares a los que se emplean para los corzos, pero de menor altura), para hacer frente a una sobrepoblación de conejos en la zona que roía los manzanos.

En invierno, también suelen darle algún tratamiento fitosanitario para atajar la aparición de hongos. Acostumbra a emplear cobre y repetir su aplicación en primavera si detectan afecciones en los árboles. «Los 3 primeros años es cuando más cuidados requiere también en cuanto a tratamientos fitosanitarios», apunta Ramos.

El año pasado los manzanos soportaron una gran carga de manzanas sin llegar a producirse daños en los árboles.

Cabrinfolla, clave en la comercialización

La producción la comercializan a través de la cooperativa Cabrinfolla, creada por asociados de Afrugal para poder comercializar la manzana y procurar alternativas para su transformación. La mayor parte de las manzanas de sidra que llegan a Cabrinfolla se destinan al mercado gallego, donde uno de los principales compradores es la fábrica Custom Drinks que Hijos de Rivera tiene en Chantada (Lugo) y donde se elabora la sidra de la marca Maeloc. Sin embargo, alguna de la producción gallega también se destina a Asturias.

La mayor parte de las manzanas que comercializa Cabrinfolla se destinan al mercado gallego

«Contar con el apoyo de la cooperativa para comercializar la producción para nosotros resultó clave», destaca el productor. De hecho, también esperan que a través de la asociación puedan atajar otras dificultades que se le presentan a los productores como es lograr mano de obra para la recogida de la manzana. «Algunos socios han probado ya sistemas de recogida mecanizada, pero por el momento nosotros seguimos recogiendo a mano», explica.

Pese a los buenos resultados que están cosechando ya en la plantación, Rubén no baraja ampliar la pumarada, ya que debe compaginarlo con el bar que regenta en Narón. Pese a ello, reconoce que es una actividad rentable y de la que disfruta: «si hubiese hecho el curso siendo más joven, habría hecho una plantación más grande y me centraría sólo en los manzanos», concluye el productor.

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