Unións Agrarias escenifica la apuesta por un «sindicalismo útil que aporte soluciones»

La organización agraria aprovecha su Congreso para tender puentes con el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijoo, quien aboga igualmente por "trabajar en conjunto" y olvidar enfrentamientos pasados

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Unións Agrarias escenifica la apuesta por un «sindicalismo útil que aporte soluciones»

El presidente de la Xunta en el Congreso de Unións Agrarias, celebrado en Santiago con un aforo limitado a 100 personas por la Covid.

En el último Congreso de Unións Agrarias al que había acudido el presidente de la Xunta, en diciembre del 2014, el encuentro entre ambas partes había concluido en choque de trenes. Hubo de aquella duras críticas sindicales a la gestión del Gobierno gallego, a las puertas de que Galicia afrontara un final convulso de las cuotas lácteas, y Feijoo, molesto por la lluvia de reproches, se había ido con la idea de ser diana de ataques injustos. Seis años después, los mismos protagonistas se volvieron a juntar en un Congreso de Unións Agrarias, de tono más moderado, en el que se escenificó por ambas partes la voluntad de «trabajar en conjunto».

El Congreso se abrió con una intervención del secretario general de Unións Agrarias, Roberto García, quien puso énfasis en la necesidad de que el Gobierno gallego y la organización agraria trabajaran unidos por «un proyecto común». Durante media hora, García hizo un diagnóstico de los distintos sectores del campo y presentó de una manera conciliadora posibles soluciones para encarar los problemas.

Dos fueron las principales prioridades marcadas por el secretario general de Unións. La primera, la cuestión del precio de la leche y de otras producciones agrarias, como la carne. García cuestionó los contratos que las industrias lácteas le están entregando a las granjas y pidió medidas como un observador institucional en las negociaciones entre industrias y las organizaciones de productores -«un observador como el que se manda a los países de dudosa democracia», comparó-. También abogó por condicionar las ayudas públicas a las industrias al hecho de que se llegue a contratos justos en el campo.

El segundo gran foco de preocupación sindical es la falta de tierra agraria en Galicia. «Estamos importando 3 millones de toneladas anuales de cereales para alimentación animal en un contexto mundial de encarecimiento de los cereales» -analizó García-. «Precisamos aumentar la base territorial, poner tierras abandonadas a producir y lograr más cantidad de forrajes propios para nuestras granjas. Estamos dispuestos a trabajar en conjunto con la Xunta para buscar soluciones en el marco de la Ley de Recuperación de Tierras Agrarias, ya que hay que reconocer que de las 30 enmiendas que presentamos a la Ley, case todas se van a tener en cuenta», subrayó.

La larga intervención de García fue seguida por otra similar del presidente de la Xunta, que coincidió con García en la importancia de la «unidad». «Podemos entendernos y trabajar juntos en muchas cuestiones. Habrá otras cosas en las que no nos entendamos y que será mejor dejar aparte», valoró.

El presidente compartió con Unións la importancia de las iniciativas de recuperación de tierra agraria, apostó por una industria láctea que genere mayor valor añadido y anunció el diseño de inminentes planes estratégicos para el sector de la carne y del viñedo.

Sobre otro debate de actualidad, como el de la reforma de la Política Agraria Común (PAC), Feijoo agradeció la colaboración de Unións para defender ante el Ministerio una postura conjunta de la España húmeda, en alusión a las demandas de las comunidades de la Cornisa Cantábrica.

Tras las intervenciones institucionales, el Congreso continuó con debates internos, en tanto que Roberto García, reelegido secretario general de Unións Agrarias con el 97% de los apoyos, salió a la puerta para despedirse del presidente de la Xunta, con el que sólo le faltó entonar en conjunto el «Amigos para siempre». Queda por ver si ambos recuerdan aquella parte de la célebre canción de Los Manolos que dice «Not just a summer or a spring / Amigos para siempre» (No sólo un verano o una primavera / Amigos para siempre).

En el centro, el secretario xeral de Unións Agrarias, Roberto García, y el presidemte de la Xunta.

En el centro, el secretario xeral de Unións Agrarias, Roberto García, y el presidemte de la Xunta.

Ence y la moratoria del eucalipto

El conflicto social abierto en Pontevedra por la continuidad o no de la factoría de Ence fue un asunto que mereció un capítulo especial en la intervención de Feijoo en el Congreso de Unións.

El presidente de la Xunta defendió que Galicia necesita dos plantas pasteras -en alusión a la de Navia (Asturias) y a la de Pontevedra-, y argumentó que no hay ninguna empresa que esté dispuesta a poner «400 millones de euros» para montar una planta alternativa a la de Pontevedra en otra ubicación. «Me gustaría saber que opina este sindicato sobre el desmantelamiento de Ence», inquirió, para recordar la importancia de la cadena del eucalipto en Galicia y los puestos de trabajo e ingresos que genera.

Feijoo aprovechó también para defender la moratoria del eucalipto que planea su Gobierno, pues entiende que hay que «proteger el precio del eucalipto y evitar una situación futura de sobreoferta», valoró. «Hace falta además apoyar a la importante cadena del pino que tenemos en Galicia, que podría tener dificultades de abastecimiento en un futuro si no adoptáramos la moratoria», valoró.

Por parte de Unións Agrarias, su secretario general, Roberto García, había analizado previamente la situación del monte, incidiendo en que en Galicia hay espacio para todas las especies forestales. «No hay ningún conflicto entre monte y campo. Las tierras agrarias están protegidas por ley, igual que las masas de frondosas caducifolias. En el monte productivo que queda, hay espacio para eucaliptos y pino. También hay que recordar que en el Plan Forestal se contempla la puesta en marcha de más de 200.000 hectáreas de pastos en el monte», destacó.

Postura de la Deputación de Pontevedra
El conflicto social abierto por el posible cierre a medio plazo de la factoría de Ence está plasmándose estos días en enfrentamientos políticos y sociales en la ciudad del Lérez. Tras una movilización de trabajadores en la casa consistorial, el vicepresidente de la Deputación, César Mosquera, acusó al PP y a Ence de estar detrás de la «Ence borroka». Mosquera se felicitó también por la decisión del consejero delegado de Ence, Ignacio Colmenares, de admitir una mesa de negociación sobre el futuro de la pastera, que al entender de Mosquera tiene que salir de la Ría y buscar otra ubicación en Galicia.

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