“Unir cooperativas es la vía para que los socios vean un ‘plus’ en el cooperativismo”

El director gerente de la Asociación Galega de Cooperativas Agroalimentarias, Higinio Mougán, analiza en esta entrevista las perspectivas de integración en las cooperativas gallegas, que están en conversaciones para valorar posibilidades

“Unir cooperativas es la vía para que los socios vean un ‘plus’ en el cooperativismo”

Higinio Mougán, director gerente de Agaca.

La Asociación Galega de Cooperativas Agroalimentarias (Agaca) ha celebrado estos días su asamblea anual, un acto en el que se incidió sobre los dos principales retos que tienen por delante las cooperativas, como son la integración, vía fusiones o alianzas, y el refuerzo de la cultura empresarial y de la competitividad de las agrupaciones. Hablamos con el director gerente de Agaca, Higinio Mougán, para analizar las perspectivas del cooperativismo en Galicia, con especial énfasis en el sector lácteo.

Las cooperativas lleváis un tiempo hablando de la necesidad de abordar un proceso de integración. ¿Cuáles son las perspectivas ahora mismo en Galicia?
– Estamos animados. Son temas lentos, es preciso estudiarlos con calma, no caer en precipitaciones y adoptar decisiones con serenidad. Unirse por unirse, sin proyecto, o sin ver si el proyecto es viable, no es el fin. Unirse es el camino. El fin tiene que ser viabilidad y visibilidad de resultados para socios y ganaderos.

«La mayoría de las directivas están convencidas del proceso de integración. Ahora queda convencer a los socios y al entorno»

Es un proceso que no se hace fácil. La mayoría de las directivas de las cooperativas están convencidas de que ese es el camino. Ahora hay que acertar en cómo trasladárselo y convencer a los socios y al entorno de las cooperativas. Para eso es fundamental tener un horizonte con unos objetivos claros, en el que las cooperativas estén comprometidas, e involucrar a los socios en ese sentido.

¿Qué ventajas destacarías de un proceso de integración de cooperativas?
– Ventajas todas. Una integración bien articulada, en la que no se pierda la identidad cooperativa, tiene un efecto multiplicador grande. En primer lugar, genera más competitividad y capacidad de inversión. Normalmente habrá una mayor profesionalización y capacidad innovadora, más capacidad de gestión y más potencial económico.

Con una integración, aumenta también la posibilidad de acometer proyectos de transformación y comercialización, incluso con miras en el mercado internacional. En definitiva, se trata de captar un mayor valor añadido en el mercado para trasladárselo a los socios ganaderos. El fin último de las cooperativas es fortalecer a los socios y, en un contexto como el actual, ayudarlos a aguantar mejor la crisis, que es un plus que debe aportar el cooperativismo.

«Las integraciones comarcales deben acometerse, aunque a veces los localismos pesan en construir el futuro»

Se habla de integraciones a nivel gallego, pero descendiendo a las comarcas, con frecuencia hay cooperativas que se solapan y compiten en el mismo espacio. ¿Cómo veis esta situación?
– La integración comarcal sin duda también debe acometerse. A veces, los localismos y la historia pasada pesan mucho para construir el futuro. Hay incluso cooperativas que nacieron ‘en contra’ de otras cooperativas, pero es básico que, por la vía de las fusiones, vaya quedando sólo una única estructura cooperativa por comarca. Se debe acometer una reducción del número de cooperativas y un aumento de su tamaño.

Si partimos de cooperativas comarcales potentes, una integración sectorial de cooperativas es más fácil y abordable. Son dos procesos complementarios. El camino en cuanto a la integración sectorial puede ser múltiple. Pueden establecerse alianzas sólo para cuestiones concretas o apostar por una fusión. En el Norte de Europa cuajó este último camino de manera decidida, con cooperativas de miles de ganaderos. En Portugal y España es una vía que mete más miedo, pero cada vez es más viable.

Desde Agaca, apostáis por la implicación de las cooperativas en la industrialización de la leche. ¿Esperáis más avances en esta línea?
– Que las cooperativas asuman la transformación de la leche es una necesidad. En Europa, hay un componente cooperativo importante en la industrialización y aquí no tendremos un mercado organizado y estructurado en tanto no demos ese paso. Hay gente que dice que el tren ya pasó y que no aprovechamos las oportunidades. Sin embargo, si no asumimos la transformación, arrastraremos una enorme debilidad en el conjunto del sector lácteo gallego. No es sostenible un sector lácteo gallego con un peso de las cooperativas en la industrialización de un 10-12%.

«No es posible un sector lácteo en Galicia si las cooperativas sólo representan un 10-12% de la industrialización»

Hasta ahora no hubo una mayor participación en el proceso industrial, entre otras cosas, porque con las cuotas lácteas, el ganadero pensaba que la industria estaba obligada a comprarle la leche. Eso cambió totalmente. O nos organizamos o vamos por mal camino.

La intervención de las cooperativas en la transformación generaría más estabilidad de precios y aumentaría la competitividad. Sería un paso que contribuiría a finalizar con el carácter especulativo de ciertos operadores que se están aprovechando y abusando de la situación. El impacto positivo que tuvieron en Rías Baixas y en el Ribeiro las cooperativas vitivinícolas es un ejemplo a tener en cuenta.

Las cooperativas tenéis constituida una organización de productores (OP), Aprolact, para negociar en conjunto la venta de la leche a las industrias. Sin embargo, nunca llegó a funcionar. ¿Crees que las OPs son una vía muerta o hay posibilidades reales de negociar con las industrias?
– Es evidente que la industria, en el conjunto, no tiene interés en potenciar una estructura que la pueda limitar o condicionar. Las industrias tienen más de 100 trabajadores distribuidos en el rural gallego para que la gente no se una y no se coordine. Son los inspectores lácteos, que buscan hacer ver que es mejor el trato directo con ellos, que ya ellos se encargan de mirar por el ganadero. Con esto no quiero decir que no haya industrias que hagan un buen labor de orientación y de asesoramiento a las granjas, pero otras industrias están para confrontar.

«Las industrias tienen a 100 trabajadores en el rural para que la gente no se una y no se coordine»

Hoy en día nadie negocia la venta de la leche, que es una situación ilógica, con independencia de que la leche tenga que subir o bajar. Algún día el ganadero se dará cuenta de que debe jugar el papel de dueño de la leche. Mientras la industria no produzca leche, tiene que contar con el ganadero.

“Del Consejo de Agricultura de junio tienen que salir medidas serias para afrontar la crisis láctea”

Visto el fracaso de las políticas europeas para afrontar la crisis láctea, ¿hay que mirar a la Xunta y al Ministerio de Agricultura en demanda de soluciones propias para el caso español?
– Si algo tenemos todos claro a día de hoy es el fracaso de la Política Agraria Común en relación al sector lácteo. Bien es cierto que más que de Unión Europea, habría que hablar de unos países, principalmente Holanda, Dinamarca y Alemania, contra otros, los del sur de Europa. Los países del norte están bien organizados, estructurados y tienen esa ambición calvinista de ver ‘si nos comemos al sur’, en tanto el comisario de Agricultura, como es irlandés, está mostrando bastante dejadez.

«Los países del norte están organizados en la producción láctea y tienen la ambición de ‘comerse’ a los países del sur»

Tampoco creo que a los países del norte les vaya a salir esa estrategia como piensan. Es cierto que no tenemos la misma organización ni estructura, pero si algo demostramos, es que la capacidad de resistencia de los ganaderos está fuera de toda duda.

Yo espero que el próximo Consejo de Ministros de Agricultura, que se celebra este mes, sea al menos caliente y que salga de allí una propuesta decente. Si no fuera así, hay que decir claro que tenemos incompetentes como ministros de Agricultura.

«Si del Consejo de Ministros de Agricultura de junio no sale una solución, es que tenemos incompetentes como ministros»

No tiene pies ni cabeza que hayan pretendido aplicar el artículo 222, que permite la regulación voluntaria de la producción de leche, sin una dotación presupostaria para incentivar esa reducción de entregas. Con mayor o menor presupuesto, del Consejo de Agricultura de junio tiene que salir un mandato claro para que la Comisión Europea afronte una salida a la crisis del sector lácteo.

La situación hasta ahora fue de sálvese quien pueda, con escenarios fuera de lugar, como ganaderos enfrentados por países o por comunidades autónomas. O nos queremos cargar el sector lácteo o este mes tienen que quedar asentadas unas bases serias y rigurosas para salir de la crisis.

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