Uso de lodos de depuradora en la agricultura en Galicia: El análisis de los especialistas

Desde hace años, el empleo de los restos que salen de depuradoras de aguas residuales -tanto de núcleos urbanos como de centros industriales- para la fertilización de cultivos es objeto de debate. Bien por considerarlos como un recurso asequible y eficaz, bien por considerarlos una amenaza para los suelos. La legislación en toda Europa es tan variada como los usos y restricciones que se están aplicando a los lodos. Entrevistamos a dos de los principales expertos gallegos para saber de la situación en Galicia.

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LODOS

El lodo es el residuo de decantación de la depuración de aguas. Siempre que hay depuración, hay lodo. La depuración consiste en eliminar la materia orgánica, que va al fondo mediante procesos químicos para que sea más fácil de extraer. Esto aplica tanto a las depuradoras urbanas como a las industriales. Conocida la definición, hablamos con especialistas gallegos para ver qué se está haciendo y cuál es su visión frente a un elemento que no dejará de aumentar su presencia.

El profesor del Área de Producción Vegetal de la Universidad de Santiago, Adolfo López Fabal, considera que los lodos son un recurso fertilizante abundante y barato y que, previo tratamiento, su destino deben ser los suelos de cultivos extensivos, principalmente forrajes y cereales.

Antes que nada, cabe aclarar que los lodos que se emplean en Galicia proceden de Estaciones de Depuración de Aguas Residuales (EDAR), ya sean de núcleos urbanos o de industrias. Por ello, su composición será diferente en función de su procedencia, aunque sus usos van a ser similares o iguales.

Aplicación de los lodos

Sin entrar en si se están ejecutando debidamente, Fabal cree que los protocolos de control son los necesarios. “Las plantas que recogen y tratan los lodos están perfectamente reguladas y hay una serie de mecanismos y protocolos que garantizan su tratamiento y la trazabilidad de lo que se hace con ellos. Ignoro si en el campo se están controlando suficientemente, pero hay normas de la Consellería de Medio Ambiente para que así sea”.

Los lodos se pueden gestionar en agricultura de dos formas. La primera sería usarlos como materia prima para la fabricación de fertilizantes o de enmiendas. Está sujeta a las diferentes legislaciones sobre fabricación y uso de abonos, principalmente el RD 506/2013, y el producto final tiene que cumplir una serie de requisitos técnicos. Una vez que el fabricante vende ese producto elaborado, la responsabilidad sobre el uso del mismo recae en el comprador, como en cualquier otro producto fertilizante.

La segunda consiste en lo que se denomina la “aplicación agrícola”, que es una de las operaciones de valorización de residuos (R10) de la Ley 7/2022 de residuos y suelos contaminados. En ese caso, el gestor que recoge los lodos debe aplicarles un tratamiento para mejorar sus características, pero los requisitos relativos al producto final son menores que los que se aplican con los fertilizantes elaborados.

López Fabal considera los lodos como un recurso fertilizante que puede ser muy útil

López Fabal considera los lodos como un recurso fertilizante que puede ser muy útil

En este segundo tipo de uso, los lodos solo pueden ir a parcelas que estén autorizadas. Y el gestor tiene que llevar un registro de las fechas y cantidades de producto utilizadas. Además, periódicamente hay que presentar analíticas de esos suelos para comprobar que no se superan los límites de fósforo y de metales pesados. La responsabilidad sobre el residuo es siempre del gestor, aunque tendrá que colaborar con el agricultor en dos fases.

Hay cuatro procesos principales para el tratamiento de lodos que van al campo: compostaje, secado térmico, mezcla con cal viva y digestión anaerobia. Adolfo L. Fabal, USC.

Los lodos de depuradora que se destinan a la agricultura tienen que ser manejados por un gestor de residuos autorizado, que debe aplicarles un tratamiento para mejorar sus características y reducir los riesgos asociados a su uso. Hay cuatro procesos principales para ello:

Compostaje: Consiste en la descomposición biológica aerobia de la materia orgánica, que aumenta la temperatura del residuo y lo higieniza, dando un producto estable. Normalmente, los lodos deben mezclarse con otras materias que den la estructura necesaria para permitir la entrada del aire, lo que supone cierto coste. Otros inconvenientes son el tiempo y el espacio necesarios para el tratamiento.

Secado térmico: Consiste en utilizar calor para suprimir la humedad del residuo. Resulta caro porque tiene un elevado coste energético, por lo que su viabilidad depende del mercado y de la regulación energética. Se desarrollaron proyectos ligados a plantas de cogeneración, pero en general dejaron de ser viables por la reducción de los incentivos fiscales.

Mezcla con cal viva: La cal mata los patógenos y reduce los olores. Es un método barato y el producto tratado sirve para corregir la acidez de la tierra, aunque implica una fuerte pérdida de nitrógeno en forma de amoniaco.

Digestión anaerobia: Es el proceso mediante el cual se produce biogás. El carbono extraído sale en forma de metano. A veces no basta con los lodos y para que el proceso sea eficiente hay que añadir otros componentes, como purines o material vegetal como forrajes. Por eso provoca debate entre los ganaderos.

Hay que tener claro que los lodos no desaparecen con la producción de biogás. Los residuos sólidos y líquidos siguen ahí, en el llamado digestato. Y hay que gestionarlo también, teniendo en cuenta que puede seguir con presencia de metales pesados y antibióticos. Eso sí, una vez extraído el metano, se considera que ya hubo tratamiento y se puede aplicar directamente en la tierra.

Una vía alternativa de gestión de los lodos en suelos no agrícolas es la fabricación de tecnosuelos, que son suelos artificiales obtenidos mayoritariamente de mezcla de residuos y que se usan para regenerar suelos degradados como canteras cerradas, desmontes, vertederos… En esos sitios, la aportación de nutrientes que suponen los lodos puede ser de mucho interés para su regeneración.

La principal opción de uso no agrícola para los lodos es la aplicación en terrenos degradados que precisan ser regenerados, los llamados tecnosuelos.

Desde el trabajo de la administración pública, también hay dos vertientes. Las autorizaciones de gestión del residuo y de los tratamientos concretos a aplicar las otorga la Consellería de Medio Ambiente, que puede reclamar documentación, hacer visitas puntuales y requerir cualquier dato que estime necesario. En el caso de los lodos tratados y convertidos en fertilizantes, la supervisión de ese producto corresponderá a la Consellería del Medio Rural. En la etiqueta de los fertilizantes deben constar el tipo y las características del producto.

Hay empresas en el sector que consideran la legislación gallega muy restrictiva. El profesor Fabal dice que “lo importante es que se reduzcan al máximo los patógenos presentes en los lodos. Y que se llegue a métodos de trabajo que reduzcan las lixiviaciones y los olores que se producen. Cada comunidad autónoma tiene las competencias sobre esta materia y puede ejercer el control sobre los lodos. Deben analizar si la aplican con más o menos intensidad”.

Composición y manejo

Lo que está claro es que no se puede generalizar con la composición de los lodos. “Hay diferencias entre los miles de kilos de lodos que entran en las plantas de tratamiento. No es lo mismo el residuo de la depuradora urbana de Vigo que el que procede de una envasadora de leche o de un matadero. Todos son materia orgánica fresca y fermentable, pero el contenido de patógenos, metales pesados y otros contaminantes hacen que los riesgos asociados sean distintos y puedan requerir de métodos de tratamiento diferenciados”.

Los lodos tienen muy diferentes procedencias y por tanto diferentes composiciones

Los lodos tienen muy diferentes procedencias y por tanto diferentes composiciones

El contenido de metales pesados que haya en los lodos determinará si pueden emplearse en el suelo o no, y eso para cualquiera de las modalidades de gestión. En el caso de lodos con metales pesados por debajo de los límites autorizados, el uso en el suelo es prioritario, de cara a aprovechar la materia orgánica y los nutrientes según los principios de la economía circular. Analíticas periódicas en las fincas permiten comprobar que los niveles no aumenten excesivamente por la acumulación con el paso del tiempo.

Lo idóneo es no utilizar siempre el mismo lodo y no aplicarlos siempre en las mismas parcelas. Si el contenido de metales pesados estuviera por encima de los límites autorizados para la aplicación al suelo, las salidas posibles serían la valorización energética por incineración (a pesar del alto contenido de agua) o el vertedero.

Para evitar problemas de contaminación es preciso no utilizar siempre el mismo tipo de lodo y no aplicarlo siempre en las mismas parcelas.

Si la legislación permite el uso agrario de los lodos, pero no cuentan con salida suficiente en el territorio donde se producen, una alternativa puede ser su exportación hacia zonas con demanda de materia orgánica y nutrientes a bajo precio, como pueden ser los países con agricultura y ganadería emergente del Mediterráneo sur. “Sobre todo tendrían que ser lodos ya procesados y convertidos en fertilizantes. Porque, sin tratar, precisarían de un permiso específico y su transporte sería poco viable por el elevado peso, los olores y lixiviados”.

En lo que hay consenso es que los lodos, por su procedencia, van a tener presencia de metales pesados, de antibióticos y otros contaminantes. “En las aguas residuales de una industria láctea o en un matadero siempre se van a acabar en los lodos muchos menos metales pesados que en las de una ciudad o de una fábrica siderúrgica, pero algunos siempre aparecen. Y con los antibióticos, medicamentos y otros contaminantes igual. Donde hay personas y ganado, hay antibióticos en algún momento, por mucho que se esté tratando de limitar su uso”.

“A día de hoy no hay constancia de que ni metales pesados ni antibióticos estén llegando a los alimentos cultivados en los suelos. Ni procedentes de los lodos ni de los purines. Los antibióticos y otros medicamentos son parte de la lista de los llamados contaminantes emergentes, cuya acumulación en el suelo genera cierta preocupación, pero, insisto, su concentración es muy pequeña y el suelo tiene una capacidad depuradora y fijadora importante que limita mucho la posibilidad de paso a la cadena trófica. Más problemática es su presencia en el agua”.

Costes y usos

Fabal asegura que el uso de los lodos ahorra costes en la fertilización, porque permite prescindir de la compra de abonos químicos, que muchas veces hay que importar. Aun con el manejo y tratamiento que requieren, siempre va a ser más baratos que cualquier producto químico.

Donde el profesor ve un problema es en la movilidad de los lodos. “Tienen mucho peso debido al gran contenido de agua, por lo que el transporte implica un gasto importante para su valor fertilizante. En la gestión de los lodos lo mejor es la proximidad; que se empleen lo más cerca posible de las plantas de producción”.

En cuanto a usos concretos, los forrajes, patatas y cereales parecen los más adecuados. “Cultivos en superficies grandes, de valor económico limitado y que ocupan más terreno en Galicia. Son suelos que tienen una pérdida importante de materia orgánica y eso se puede paliar con el uso de los lodos. Además, son cultivos capaces de absorber grandes cantidades de fertilizante y en los que la reducción de costes es clave para su rentabilidad”.

Lo que está comprobado es que la aplicación de lodos en las fincas enterrados convenientemente no resulta atractiva para insectos y hongos. Caso distinto es el transporte si se hace en malas condiciones o, una vez recibidos, se dejan acumulados durante demasiado tiempo antes de la aplicación. En ese caso sí que aparecerán organismos nocivos.

Conclusiones

El profesor reconoce que “los lodos son complicados de gestionar desde todos los puntos de vista -legal, medioambiental, social…- pero también son una importantísima fuente de materia orgánica y nutrientes que resultan necesarios para los cultivos dentro y fuera de Galicia. No se debe perder la oportunidad de convertir los residuos en recursos».

Por eso, continúa, “una gestión racional y un adecuado manejo pasan por integrar los lodos en el plan de fertilización de los cultivos, que permita la obtención de buenas cosechas minimizando el impacto en el medio. El destino prioritario de los lodos es la aplicación a los suelos, principalmente de uso agrario y localizadamente en restauración como tecnosuelos; de ahí que tengamos que hacer el mejor aprovechamiento posible. Recordemos que en Galicia hay 900.000 hectáreas que están a monte. Quizás los lodos pueden ayudar a reducir esa cifra poniendo superficie en producción a bajo coste”.

Los lodos son una enorme fuente de materia orgánica y nutrientes de la que no se debería prescindir en los cultivos dentro y fuera de Galicia.

Para Fabal, el debate sobre utilizar o no los lodos es algo artificial, ya que no está ni en el sector ni en la sociedad. Y tampoco cree que estemos ante un dilema medioambiental. “Una regulación y manejo rigurosos y un uso racional de los lodos minimiza los riesgos. Por otro lado, la agenda de la UE profundiza en este tipo de prácticas de aprovechamiento de residuos y más si son de proximidad”. Sin olvidar que pueden ser, que ya están siendo, una fuente de creación de empleo y de riqueza para Galicia.

Fabal hace también un llamamiento a no buscar un rendimiento inmediato con la gestión de los lodos. “Tiene que haber un tratamiento que mejore sus propiedades reduciendo sus problemas. Estos tratamientos son procesos biológicos o químicos que requieren tiempo y control para ser efectivos. Posteriormente, la aplicación al campo tiene que ajustarse en época y dosis a los requerimientos de los cultivos, como con cualquier fertilizante. La buena gestión requiere no dejarse llevar por la ganancia rápida ni tener prisa por deshacerse de los lodos”.

Juan Castro, investigador del Centro de Investigaciones Agrarias de Mabegondo (CIAM) especializado en la gestión de suelos, considera que la utilización que se está haciendo de los lodos en Galicia puede ser mejorada en muchos aspectos. Desde el legal hasta el agronómico o de trazabilidad. Y cree que se trata de un problema urbano que está llegando al rural sin mucha justificación.

Aspectos normativos

“Hay un vacío legal que favorece que haya un uso de los lodos poco regulado. No se sabe al 100% qué se está haciendo con ellos. No existe un registro tan riguroso como el de los purines. Lo que está claro es que el lodo es un residuo. Y en muchos países de Europa se trata como tal y se prohíbe su uso agrario”, dice Castro.

El investigador señala que en España hay una legislación más bien permisiva y eso facilita que haya empresas que elaboran fertilizantes empleando purines, silos en mal estado, restos de poda, cal… y también lodos. Pero cree que es un problema que no sea obligatorio llevar un registro exhaustivo de cómo se hacen y qué se hace con esos fertilizantes que contienen lodos.

Hay un vacío legal que puede llevar a que el empleo de los lodos no se haga de forma correcta o que no esté suficientemente controlado. Juan Castro, CIAM.

La abundante legislación española y europea sobre fertilizantes exige saber la composición exacta de todo lo que llevan. También si se emplean lodos en su fabricación o residuos de lodos que pasaron por plantas de biogás.

“Yo participé en la elaboración del decreto 125/2012 que regulaba la utilización de lodos en usos agrarios. Vemos que nadie se está rigiendo por lo que se establecía en esa norma porque quedan huecos legales. Por eso no está clara la situación actual en Galicia, no hay suficientes registros”.

Castro señala que la normativa sobre purines es más estricta y completa que la de lodos

Castro señala que la normativa sobre purines es más estricta y completa que la de lodos

En ese sentido, recuerda que el decreto 1051/2022 de nutrición sostenible del suelo sí que obliga a tener esos registros de cara a la PAC. Hay que apuntar parcela a parcela cuánto se echa, con qué composición, en qué fechas… “Tampoco ayuda el hecho de que la Consellería del Medio Rural sea la responsable de velar por el aspecto de la fertilización y la de Medio Ambiente la del cumplimiento del uso de los lodos. Eso crea una indefinición jurídica que puede ser negativa, como mínimo, en el aspecto de la trazabilidad”.

Problemas por exceso de fósforo

Uno de los principales aspectos en los que incide Castro es el de la excesiva presencia de fósforo en los lodos. “En los últimos tiempos se habla mucho en Galicia de eutrofización de los embalses y acuíferos. Se ha detectado exceso de fósforo. Los lodos tienen un alto contenido en fósforo y es lógico pensar que su utilización en zonas limítrofes con los acuíferos puede acentuar esa eutrofización. No solo es un problema el exceso de nitratos en zonas como A Limia o Deza, también el exceso de fósforo”.

El alto contenido en fósforo que tienen los lodos puede agravar los problemas de eutrofización que ya hay en acuíferos gallegos.

Un dato relevante, explica el investigador, es que Galicia es la segunda comunidad autónoma con más desequilibrio en cuanto a presencia de fósforo en los suelos, tan solo superada por Cataluña. Según dice, se están aplicando por hectárea 15,4 kilos más de fósforo de los realmente necesarios.

Eso sí, los lodos no serían la única causa de ese excesivo fósforo. La modificación de la dieta de las vacas —que en los años 80 comían principalmente hierba y ahora sobre todo concentrados— explicaría por qué los residuos de las vacas son cada vez más semejantes en contenido a los de los cerdos.

Metales pesados y otros contaminantes

Respecto a los metales pesados, el investigador del CIAM opina que son solo una parte del problema de la composición de los lodos. “También contienen antibióticos, hormonas, plásticos y contaminantes emergentes. Todo eso es algo que perjudica la salud de los suelos, que es algo que debemos preservar por encima de todo. Por una cuestión de soberanía alimentaria. La Superficie Agraria Útil (SAU) gallega es de las más reducidas de España y baja cada año. Si encima atacamos su salubridad tendremos un serio problema”.

Con todo, Castro recuerda que ya se está trabajando en normativas para que los núcleos de más de 120.000 habitantes tengan que eliminar esos contaminantes de los lodos antes de sacarlos de las depuradoras. Pero, dice, los tratamientos podrían incorporar en los lodos tratados contaminantes emergentes que serían igual de nocivos. Habrá que realizar análisis muy rigurosos, pues.

Antes de utilizar los lodos tenemos que valorar el impacto que pueden tener en los suelos los metales pesados y otros contaminantes que van en su composición.

También los núcleos de más de 10.000 habitantes que estén en zonas de especial vulnerabilidad van a tener que hacer un tratamiento de los lodos para restarles contaminantes, dice Castro. Y, en esa línea, apunta que “sería preciso analizar los problemas de eutrofización y nitratos que hay en zonas sin carga ganadera. Porque permitiría saber si se están empleando lodos y en qué cantidades”.

Por otro lado, esos tratamientos cuaternarios que se van a hacer en las depuradoras para rebajar los niveles de contaminantes de los lodos son altamente sofisticados y tienen un coste elevado. Los ayuntamientos tendrán que hacer un importante esfuerzo económico para poder llevarlos adelante.

Biogás y usos alternativos

En Europa, sobre todo en Alemania e Italia, hay cada vez más plantas de producción de biogás. Pero esas plantas emplean purines y restos de forrajes o de silvicultura, nunca se permite emplear lodos. Y es que el digestato que queda luego de producir el biogás sigue conteniendo los contaminantes que ya llevaban los lodos, en caso de usarlos en la mezcla.

El empleo de los lodos para la producción de biogás también es motivo de debate normativo

El empleo de los lodos para la producción de biogás también es motivo de debate normativo

Castro opina que las plantas de biogás no son la solución para el problema de los lodos. “Sí que sería interesante aprovechar la producción de metano y la consiguiente de electricidad. Pero el problema seguiría estando ahí porque lo que queda luego de la producción tiene los mismos componentes. Lo único que se haría sería introducir un paso intermedio y la posible contaminación no desaparecería”.

Las plantas de biogás le dan valor a los lodos, pero el residuo sigue presente y hay que analizarlo a fondo antes de emplearlo.

Si la utilización de lodos sería beneficiosa para recuperar para la producción agraria parte de las 900.000 hectáreas de tierra gallega que están a monte, Castro se muestra escéptico. “Hay una importante dificultad de transporte. Y habría que descartar muchas zonas por su proximidad con los acuíferos. No olvidemos que el trazado de perímetros de protección de acuíferos es algo que está pendiente en Galicia. Si ya hay dificultades para llevar purines a zonas de monte, con los lodos serían mayores”.

También ve un contrasentido en que se esté apostando por el empleo de bioestimulantes en todos los sectores agrícolas y que, al mismo tiempo, se pueda facilitar el uso de lodos. “Los lodos son todo lo contrario de los bioestimulantes, anulan su efecto. Buena parte de los componentes de los lodos son disruptores endocrinos que en nada ayudan a los suelos”.
Conclusiones

Juan Castro concluye que para el enorme problema que tienen en las ciudades e industrias con la gestión de los lodos se está recurriendo a la solución más cómoda y barata: darles un uso agrario. Y recuerda que ese uso tiende a restringirse en toda la UE. “En España vamos más atrasados, pero hay que tener claro que el lodo es un residuo —aunque sea tratado previamente— y como tal debemos gestionarlo”.

El investigador apunta que en las zonas rurales ya está habiendo un problema de gestión de purines como para añadirle el de tener que hacerse cargo de un residuo que ni siquiera se produce en el campo y que parece estar poco controlado.

Los lodos son un problema urbano y, para resolverlo, se está recurriendo a la solución más cómoda, que es mandarlo para el rural.

Castro aboga por, a corto plazo, desarrollar un marco legal que permita aplicar en los lodos los mismos controles o incluso superiores que los que se aplican con los fertilizantes. Con una total trazabilidad, sabiendo su procedencia, dónde se almacenan, cómo se transportan, dónde se depositan, en qué fechas y en qué cantidades. Y con unas analíticas periódicas de los suelos donde se aplican.

Mapa de registro de aplicación de lodos en España en 2022 y 2023

Mapa de registro de aplicación de lodos en España en 2022 y 2023

“Y siempre hay que tener en cuenta que el uso continuado de los lodos en las mismas parcelas conduce a acumulaciones peligrosas de metales pesados, antibióticos, hormonas… En Galicia debemos aprovechar la oportunidad de optar por la economía circular y que las explotaciones ganaderas fertilicen con su propio purín o con el que consigan en el entorno, sin necesidad de acudir a los lodos”, insiste.

Castro detecta un conflicto más profundo entre dos filosofías regulatorias: una centrada en la utilidad y la otra en la precaución. «La pregunta fundamental subyacente a esto es: ¿en qué punto el daño potencial de los contaminantes presentes en un «recurso» supera los beneficios de su reutilización? Los marcos legales español y europeo, al ofrecer respuestas diferentes, revelan una laguna en la aplicación práctica de los principios de la economía circular».

Y alude a presiones diferentes que están condicionando todo lo que tiene que ver con los lodos y su aplicación:

Presión científica: La acumulación de evidencias sobre los efectos nocivos de los contaminantes emergentes hará que sea cada vez más difícil justificar la inacción regulatoria.

Presión del mercado: Se espera que los grandes distribuidores y consumidores de alimentos exijan mayores garantías con respecto a la seguridad de la cadena de producción, lo que podría discriminar los productos cultivados en suelos tratados con lodos.

Presión social y política: La creciente concienciación pública sobre la contaminación por plásticos y productos químicos ejercerá presión sobre los responsables políticos para que adopten estándares más estrictos, alineando las normativas nacionales con el punto de referencia europeo.

Según el investigador del CIAM, el futuro apunta a una convergencia forzada con el estándar de precaución de la UE. La cuestión no es si habrá que actualizar la normativa española, sino cuándo y cómo se gestionará la transición para minimizar el impacto económico en los ayuntamientos y en el sector agrícola.

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