Valoración de la cosecha de maíz 2020 en las principales comarcas lecheras de Galicia

Las precipitaciones de finales de agosto y septiembre mitigaron las pérdidas de producción y rendimiento en el ensilado del maíz, con todo la cosecha fue entre un 10 y un 25% inferior en buena parte de Galicia. Conocemos el balance que hacen en las principales zonas ganaderas

Valoración de la cosecha de maíz 2020 en las principales comarcas lecheras de Galicia

Trabajos de ensilado en la zona de Lugo en esta campaña.

Todo parecía indicar que la campaña de ensilado de maíz de este año se vería seriamente afectada en buena parte de Galicia por la importante sequía de los meses centrales del verano. Sin embargo, las lluvias del final del mes de agosto y comienzos de septiembre consiguieron llegar aún a tiempo para muchas plantaciones, de manera que las pérdidas no fueron tantas cómo se esperaban, aunque sí hubo una reducción de los rendimientos, sobre todo en aquellas zonas y tierras más de secano.

Pese a que las precipitaciones consiguieron revertir en muchos casos las malas previsiones, las pérdidas de producción y rendimientos fueron de entre un 10 y un 25% en comparación con los datos que se manejaron en la campaña del año anterior. Aunque también hubo excepciones, como en el Deza donde, en general, la cosecha resultó incluso mejor que otros años.

Con la campaña casi finalizada en buena parte de Galicia, hacemos un recorrido por las principales zonas lecheras gallegas para conocer el balance que hacen este año del ensilado del maíz, uno de los principales forrajes en las ganaderías de leche.

A Mariña: producciones mejores de lo esperado

En el litoral lucense la campaña está ya casi finalizada. En la cooperativa Os Irmandiños, una de las tres entidades que conforman Clun, daban por rematado el ensilado esta misma semana. «La campaña fue mejor de lo que se preveía en un primer momento», explica Mauro Louzán, técnico de la cooperativa.

En las primeras parcelas que se ensilaron a comienzos de la temporada obtuvieron unas producciones de 40.000 kilos por hectárea y, aunque en estas últimas fincas cosechadas esas cifras fueron algo más bajas, «contamos que el promedio esté en unos 38.000 kilos por hectárea», explica Louzán.

«La campaña fue mejor de lo que se preveía en un primero momento», (Mauro Louzán, técnico de la cooperativa Os Irmandiños)

Pendientes aún de realizar más análisis de los silos, las primeras analíticas muestran una cosecha con alrededor de un 33% de materia seca y un 35% de almidón, según indican desde la cooperativa.

Zona centro de Lugo: Sólo un 15% de la cosecha se vio afectada por la sequía

En la planta de mezcla húmeda que la cooperativa Aira tiene en Sarria (Lugo) esperaban concluir con el ensilado en estos días, puesto que apenas les restaban unas 10 hectáreas de maíz por recoger. La sequía afectó de manera significativa a un 15% de la superficie que trabajan, mientras que en el resto los rendimientos fueron muy similares a las cifras del año anterior.

«En general, los maíces alcanzaron menos altura, pero en la mayoría los rendimientos fueron muy parecidos a los de otros años», (José Manuel López, responsable de la planta de Aira en Sarria)

«En general, los maíces alcanzaron menos altura, pero en la mayoría los rendimientos fueron muy parecidos a los de otros años. Pudo ser un 10% menos que el año pasado, pero la reducción fue mucho menor de lo que se preveía en un principio», explica José Manuel López Pardo, responsable de la planta y de la producción forrajera de la cooperativa. Además, este año realizaron el ensilado con la planta más verde que en otras campañas.

Aunque hay mucha variabilidad entre parcelas, el promedio se sitúa cerca de las 42 toneladas por hectárea. Tal y como habían previsto, ensilaron alrededor de unas 16.000 toneladas de maíz procedentes tanto de las tierras de las 40 ganaderías socias, a las que se suman lo que le compran a otros productores del entorno y lo que adquieren en otras zonas de Galicia.

Suroeste de Lugo: La cosecha se redujo en un 25% con respeto del año pasado

En la zona de Chantada, los trabajos de ensilado remataron la semana pasada y, pese a que contaban con una cosecha un 30% menor de lo que recogieron en el 2019, que había sido además un año muy bueno, finalmente resultó mejor de lo esperado. Con todo, estiman que recogieron un 25% menos que en la campaña anterior.

«Las lluvias permitieron que el maíz se recuperase en aquellas parcelas sembradas más tarde y la campaña no fuera tan desastrosa como se preveía» (Jorge Meiriño, técnico de Aira)

«Aunque pintaba muy mal, al final no fue una cosecha tan desastrosa como se esperaba. Las lluvias permitieron que el maíz se recuperase en aquellas parcelas sembradas más tarde, que resultaron ser las mejores. Sin embargo, en las parcelas que se habían sembrado antes, las precipitaciones ya llegaron tarde», explica Jorge Meiriño, técnico de la cooperativa Aira.

Pese a la gran heterogeneidad de parcelas con las que cuentan en esta zona y el clima extremo que registran lograron un promedio de producción que se sitúa cerca de las 40 toneladas por hectárea.

Las primeras analíticas que manejan muestran valores altos tanto de almidón como de materia seca. «Cuando se ensiló el maíz no iba muy húmedo, con lo que salen altos tanto el almidón como la materia seca, lo que penalizará la digestibilidad de los silos», avanza el técnico.

Comarca de Xallas y Barcala: Dejar las fincas más secas para grano húmedo

En Ganxabar, la cooperativa que gestiona en común los forrajes y la recría de 8 ganaderos de Xallas y Barcala (A Coruña), remataron ya de cosechar el maíz que destinan para ensilado, pero aún les restan unas 200 hectáreas, de las cerca de 600 que sembraron este año, y que recogerán para grano húmedo a finales de mes, cuando alcance el punto de maduración óptima. «Estuvimos ensilando aquellas parcelas más húmedas y que nos podían dar más problemas para recoger», explica Adrián Cundíns, gerente de la cooperativa.

«De ensilar todo el maíz tendríamos en torno a un 10% de merma con respeto del año pasado» (Adrián Cundíns, gerente de Ganxabar)

Esta selección le permitió obtener unos muy buenos rendimientos en el ensilado, contando con parcelas donde llegaron a las 50 toneladas por hectárea y logrando un promedio de 45 toneladas por hectárea. «Si ensiláramos todo para silo, seguro que iba a bajar el rendimiento, puesto que las parcelas que quedaron fueron las más afectadas por la sequía. De ensilar todo el maíz tendríamos en torno a un 10% de merma con respeto del año pasado», concreta. Así, aunque no redujeron el promedio del ensilado sí bajará el rendimiento en grano. Mientras el año pasado consiguieron los 14.700 kilos por hectárea en esta campaña esperan poder llegar a los 13.000 kilos de grano por hectárea.

Al margen de lo que ensilaron y del que dejaron para grano húmedo, también procesaron otras 100 hectáreas como pastone dentro de la apuesta de la cooperativa por aprovechar la producción de maíz y procurando reducir de este modo la dependencia de piensos. Así, aprovechan toda la superficie que tienen disponible para plantar maíz y luego lo procesan de diferente forma en función de las necesidades. «Llevamos años aprovechando el excedente de maíz que tenemos, es decir el maíz que nos sobra una vez que llenamos los silos, para realizar tanto pastone como grano húmedo para comprar menos harina en el mercado de materias primas», explica Cundíns.

Galicia central: Rendimientos superiores a los de los últimos años

En las tierras de las comarcas del Deza y Tabeirós-Terra de Montes la campaña está a punto de rematar, quedan ya pocas ganaderías con el maíz en las fincas. En la cooperativa Cobideza, con sede en Lalín, encaran ya la recta final de los trabajos y esperan terminar en los próximos días. La entidad agraria ensiló unas 300 hectáreas en estas comarcas a las que se suman otras 50 hectáreas en Monterroso (Lugo), después de que se fusionara con la cooperativa Mopán.

«Las lluvias le vinieron muy bien a muchas fincas e incluso fueron mejores que otros años» (Kiko Mosquera, responsable de maquinaria de Cobideza)

En el Deza, las lluvias llegaron a tiempo para salvar la campaña e incluso lograron un promedio superior a la de otros años en algunas parcelas. «Las primeras fincas que se ensilaron fueron las más afectadas, pero las lluvias le vinieron muy bien a muchas e incluso fueron mejores que otros años», explica Kiko Mosquera, responsable de maquinaria de la cooperativa.

La sequía dejó una gran disparidad entre las plantaciones. Así, hubo fincas donde se recogieron apenas unos 20.000 kilos por hectárea, mientras que en otras se llegó a producciones de unos 60.000 kilos por hectárea. «El promedio debió situarse en las 30 toneladas por hectárea», indica Mosquera. Pendientes aún de rematar por completo la campaña para hacer las analíticas todo apunta a que los resultados serán también buenos. «Tanto el tamaño de la espiga como la altura de la paja fueron buenos, incluso mejores que el promedio de otros años», aclara Mosquera.

 

 

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