El secretario general de Unións Agrarias, Roberto García, valora de este modo la decisión de esta semana de la Consellería de Medio Rural de prorrogar, con modificaciones, la moratoria para realizar plantaciones de eucalipto en nuevos terrenos:
La decisión de la Consellería de Medio Rural de prorrogar la moratoria de el eucalipto por cinco años más abre un período que debe servir no para retrasar, sino para acertar en las políticas forestales y resolver los problemas que durante los pasados cinco años de moratoria quedaron abiertos.
Desde Unións Agrarias consideramos que la prórroga es una oportunidad para hacer las cosas bien, siempre que se respete el marco actual y no se crucen las líneas rojas que mantenemos con el eucalipto: no debe ocupar tierras agrarias, ni extenderse por la Red Natura, ni sustituir frondosas autóctonas, y debe respetar distancias de seguridad con viviendas e infraestructuras. Su ordenación debe seguir criterios técnicos, no ideológicos.
La necesidad de revisar la moratoria venía marcada por la aparición de la banda marrón, una enfermedad fúngica que está devastando los pinares de Pinus radiata en el interior de Lugo y A Coruña. Muchos propietarios se encuentran sin opciones: no pueden replantar radiata porque muere, ni eucalipto porque la moratoria lo impedía. Por eso, desde Unións Agrarias defendimos la opción más sensata: permitir, de forma excepcional y temporal, plantar eucalipto en una parte de las parcelas enfermas, reservando el resto para pino del país —menos productivo pero más resistente— o para frondosas. Es una medida de equilibrio que garantiza la rentabilidad y evita el abandono.
Nos preocupa, con todo, la posibilidad de que se abre la puerta a trasladar plantaciones entre propietarios, lo que crea de facto «derechos de plantación», potencialmente sujetos a la especulación y concentración. Para articular esta vía anunciada, Unións Agrarias defenderá la creación de una reserva gallega de derechos, gestionada con criterios públicos y sociales, priorizando el acceso a los derechos a agricultores, ganaderos y comunidades de montes: los verdaderos gestores del territorio.
Los próximos cinco años deben servir también para reforzar el sector del pino, que lleva perdiendo alrededor de 10.000 hectáreas anuales. Galicia necesita avanzar en la obtención de planta resistente, mejorar la calidad y el crecimiento, e impulsar el valor añadido de la madera con innovación y certificación. Esto requiere coordinación con la Xunta, apoyo de los fondos europeos y compromiso de la industria.
En paralelo, hace falta normalizar el papel del eucalipto alejándolo de debates simplistas. Es la especie más productiva y rentable del monte gallego, con más de 190 millones de euros anuales en rentas para familias y comuneros, y millares de empleos. El verdadero debate no es «eucalipto sí o no», sino donde y cuanto. Los grandes incendios de este verano demostraron que el problema no es la especie, sino el abandono rural.
Ahora que la prórroga es un hecho, Galicia tiene delante una oportunidad para ordenar, diversificar y planificar su monte con visión a largo plazo. Porque lo que realmente amenaza nuestro territorio no es el eucalipto, ni el pino, ni las frondosas: es el abandono.
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