Valtea, la pasión por el albariño al estilo borgoñón

La bodega se distingue por vendimiar por parcelas, en un proceso laborioso y minucioso, en la búsqueda de vinos más diferenciados. Cuenta con tres monovarietales de albariño y desde hace cinco años elabora tres gamas de un reconocido espumoso

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Valtea, la pasión por el albariño al estilo borgoñón

Valtea mira y mima la tierra y la cepa como señal de identidad de sus vinos. Esta bodega familiar, situada en Crecente, en los valles del Miño y bajo la Denominación de Origen Rías Baixas, decidió apostar por un albariño diferenciado por la calidad y opta por esmerarse en el cuidado de las cepas y de las uvas en todo el proceso. Es por eso que, frente a otros procedimientos más industriales y ‘cómodos’, llevan años apostando por la vendimia por parcelas, para obtener las uvas en el momento óptimo y no condicionar los caldos por las peculiaridades que cada una pueda presentar en la temporada.

«Nosotros trabajamos al estilo borgoñón, vendimiamos por parcela, aunque es un trabajo más laborioso»

«Nosotros trabajamos al estilo borgoñón, vendimiamos por parcela aunque es un trabajo más laborioso, pero eso nos permite después en la bodega hacer la selección pertinente que estimen nuestros técnicos», explica Lázaro Moreno, gerente de la bodega. En vez de emplear una prensa de mayor tamaño que agilizaría la vendimia, optaron por un conjunto de cuatro prensas de menor tamaño que les permiten tratar de manera diferente cada parcela, vendimiando de forma independiente. Antes de entrar en la prensa, las uvas ya pasaron una selección manual y minuciosa previa, tanto en la recogida como en la bodega, que según comenta Moreno, es clave también en la identidad de sus caldos.

vendima Adega Valtea

Vinos apegados a la tierra

‘El vino se hace en la tierra, el vino se hace en la cepa’. Estas metáforas resumen la identidad de la bodega, como ellos mismos reivindican. «La calidad de nuestros vinos no es producto del azar ni de la magia, depende de las uvas, y las uvas de la cepa y la cepa de la tierra. Con uvas malas se pueden hacer vinos correctos, pero no vinos que digan algo, que respondan a las características de la tierra», puntualiza Moreno, que reconoce que ese cuidado por la tierra se debe a la cultura vinícola de los ancestros y a una deuda muy grande con Francia.

«La selección de la tierra donde esté el viñedo es fundamental para elaborar vinos de calidad»

«La selección de la tierra donde esté el viñedo es fundamental para elaborar vinos de calidad», concluye el gerente de la bodega. Por eso, los esfuerzos desde el comienzo, en el 1996, se focalizaron en encontrar un viñedo idóneo. Una finca en la zona de O Condado, con un terreno irregular de ligera pendiente formado por auténticos balcones en los márgenes del río Miño, con orientación norte-sur y con cepas muy viejas y una baja producción, fue su apuesta. «Era una finca con tierras pobres orgánicamente pero ricas mineralmente, debido en gran parte a los arrastres», recuerda Moreno. Durante los cuatro primeros años se centraron en acondicionar la finca y eliminar el manto vegetal con el que lograron una gran calidad sanitaria. En el 2000 comenzaron a trabajar los viñedos y en el 2001 lograron la primera cosecha.

Viñedo Adega Valtea

Vinos con permanencia en la bodega y espumosos

El primer caldo que elaboran es el Valtea, un monovarietal de albariño fruto de una vendimia con uvas en perfecto estado de maduración. «Hay que trabajar el campo durante el año cepa a cepa, cuidando la evolución de cada una y hacer una recogida manual y selectiva», concreta Moreno. Es un vino que cuenta con un amplio abanico de reconocimientos nacionales o internacionales, como las medallas de oro logradas en el Concurso mundial de Bruselas en el 2008 o las de plata en el International Wine Competition Bacchus en el 2008, 2009 y 2010.

Ya en el 2008 comenzaron a diferenciar las cepas mas viejas para elaborar el vino Finca Garabato, donde todas las labores de cultivo y recogida se realizan a mano, incluso el aclareo. Este vino permanece un año en depósito y seis meses en botella antes de salir al mercado. Es un vino de tercer año que disfruta también de un amplio reconocimiento.

Cinco años más tarde, en el 2013, dos nuevos proyectos diferenciadores echan a andar en la bodega. Por una parte, realizan un caldo elaborado con las uvas de la parcela más diferenciada de esa cosecha. Así, este vino no se corresponde siempre con las mismas cepas y cada año muestra resultados diferentes.

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Junto con esta variedad, comienzan a elaborar un espumoso (del que cuentan en la actualidad con tres variedades), así como un vino envejecido en sus propias lías, de entre 12 y 13 grados.

En la bodega, elaboran también un vino de cosecha limitada a partir de un coupage de albariño, treixadura y loureira, que también procede de cepas seleccionadas y vendimiadas manualmente.

La oferta se completa con destilados procedentes de prensadas que «nunca se apuran hasta el final del ciclo», continuando así en la apuesta por la calidad.

Mercados

Valtea cuenta con una producción anual de 300.000 litros, unas 400.000 botellas, de la que el 30% procede de viñedo propio y el resto de viticultores a los que asesoran y con los que llevan muchos años trabajando.

La bodega tiene su mercado diferenciado en cuatro grandes áreas. Por una parte se concentra en la restauración de Galicia, occidente asturiano y de Castilla y León, que abastecen desde la propia bodega. La restauración a nivel nacional es su segundo mercado, que realizan ya mediante distribuidores y el tercer mercado se centra en la alimentación.

«En el mercado de exportación creo que estamos recuperando e incluso situándonos por encima de los mejores momentos, tras la crisis que se había sufrido», reflexiona el gerente. Sus mercados internacionales son Europa Occidental, además de América, donde ya están implantados en buena parte de la Costa Este y algunos estados de la Costa Oeste, así como en México, en Australia o Japón. En la actualidad, las exportaciones suponen el 18% de su producción aunque aspiran a destinar el 25%.

Proyectos de futuro

En la actualidad, Valtea trabaja en productos derivados del vino, del espumoso o de la uva, como producciones menores que sirvan de apoyo a la comercialización, como son las mermeladas y gelatinas de uvas. «Pero el objetivo principal que tenemos es seguir trabajando e investigando en nuestros vinos, y sobre todo en los espumosos».

Galicia Calidade, un sello que transmite dentro y fuera de la bodega

En el 2008, Valtea recibió el distintivo Galicia Calidade, convirtiéndose en la segunda bodega de Rías Baixas que se adhiere a este distintivo. «Que un organismo oficial que tiene el amparo de la administración reconozca el proceso productivo y la calidad de los productos es un elemento motivador interno y ayuda a que se reconozca la calidad de los vinos que estamos haciendo», reflexiona Moreno. Sin embargo, el gerente de la bodega reconoce que más allá de los beneficios de cara al mercado que este distintivo le trajo a la bodega, «seguir los procesos rigurosos que marca el sello Galicia Calidade provoca que te acostumbres internamente a trabajar bajo unos criterios que no teniendo ese sello es más difícil mantener en el tiempo».

Además, el responsable de la bodega, apunta que estos preceptos fueron interiorizados también por los viticultores con los que llevan años trabajando. «Mantenemos un concepto abierto de la bodega, donde cada uno puede venir y resolver las dudas que le surjan. Hay una permanente línea de comunicación y una vigilancia constante del trabajo de campo que realizan y al final, ellos trabajan también en esa calidad, superior al promedio», concluye Lázaro Moreno.

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