
Viñedos en As Ermidas
Cada vez son más las bodegas que apuestan por recuperar viejas viñas o realizar nuevas plantaciones en zonas altas de la Denominación de Origen Valdeorras, a alturas de hasta 800 metros. Buscan así reducir los efectos negativos del cambio climático y lograr vinos más frescos, aromáticos y equilibrados. Hablamos con dos bodegas, Virgen del Galir y O Cabalín, así como con el director técnico del Consello Regulador para conocer más sobre esta tendencia que se está consolidando.
Miguel Tienda, director técnico de la bodega Virgen del Galir: “Estamos orgullos de recuperar la viticultura en zonas altas de la D.O. Valdeorras: Los vinos tienen un perfil muy atractivo”
¿Por qué apostó el Grupo CVNE por Valdeorras?
Creo que la intención del Grupo CVNE, cuando llega a Valdeorras a través de la adquisición de la bodega Virgen del Galir y de sus viñedos es continuar la tradición histórica que siempre ha existido en Valdeorras, de seguir elaborando tintos y no solamente tintos de la variedad Mencía.
Por suerte, creo que Valdeorras ofrece un abanico de posibilidades tremendo con la mencía, con la garnacha tintorera, con el sousón, con brancellao, merenzao…. y siempre nos llamó bastante la atención ese perfil de vinos tintos. Pero además de continuar con esa tradición histórica de Valdeorras con los vinos tintos, la fuerte apuesta que hemos hecho desde el año 2018, que cuando Cune aterriza y elabora por primera vez en Valdeorras Godello, es también elaborar los mejores vinos blancos de toda España y posicionar el Valdeorras, no solamente a nivel nacional sino en todo el mundo, ya que consideramos que es la zona quizás de más calidad a nivel de vinos blancos de España, y también de vinos de guarda, vinos pensados no para un periodo de consumo a corto plazo, que también lo hacemos, sino que hacer grandes vinos blancos que perduren en el tiempo. Eso es un poco la idea posicionar Valdeorras y el Godello a nivel nacional y a nivel mundial.
Lo que llama mucho la atención a los prescriptores, a los periodistas especializados, es que estáis plantando muchísimo viñedo en zonas como la que nos encontramos, a más de 750 metros de altura. ¿Por qué estáis apostando por plantar viñedo nuevo en zonas tan altas?
Cuando CVNE aterriza en Valdeorras, la idea a nivel de campo es conocer toda la denominación de Origen de Valdeorras. Lógicamente, nosotros estamos ubicados en Éntoma, en el Valle de Galir y en la zona de O Barco de Valdeorras. Y allí hemos crecido, pero sí que hemos querido expandirnos un poco más hacia zonas más altas, porque también históricamente la zona de O Bolo, la zona de As Ermidas, ha sido un enclave increíble. Todo lo que es el Valle del Bibei a nivel de perfil de vino siempre han permitido elaborar vinos muy perfumados, vinos muy delicados y eso siempre nos llamó mucho la atención y el hecho de seguir recuperando viñedo, que cuando llegamos a esa zona se estaba perdiendo. Aquí los bancales son históricos, son bancales de piedra.
Por otra parte, creo que el cambio climático y sus efectos en la viticultura también nos animó bastante a llegar a viñedos tan altos como donde nos encontramos actualmente, a unos 750 metros de altitud. La experiencia nuestra es que continuamos teniendo buena madurez, buena versatilidad con los vinos y sobre todo el perfil de los vinos es muy atractivo. Estamos orgullos de recuperar esta zona, que no sólo es una joya paisajística, histórica, de patrimonio, sino también de cultura del vino. Creo que es una apuesta muy firme y muy de futuro, por supuesto.
Estas temperaturas tan extremas en invierno respecto al valle y tan diferentes también en verano, ¿le aportan algo positivo a la uva?
Por supuesto. No solamente el terruño, el terroir es el que marca el perfil de los vinos. Además de la variedad, lógicamente la altitud, la climatología, son claves. Para que os hagáis una idea, este viñedo es el último viñedo que vendimiamos en la denominación de origen. Si nosotros empezamos la primera semana de septiembre, aquí acabamos la primera semana de octubre. O sea, hay una gran diferencia de temperatura. Eso ¿que nos aporta? Pues yo creo que lo que conseguimos en esta zona de As Ermidas es vinos con mucha profundidad, vinos con un carácter muy floral, muy profundo, que huye un poco de esa uva o de esa fruta, perdón, evidente. Y son perfiles para nosotros mucho más verticales, mucho más frescos y bueno, grados alcohólicos, más moderados.
“En este viñedo de altura vendimiamos la primera semana de octubre, un mes más tarde que en el valle”
Yo creo que todo eso lo hace una zona muy interesante y con muchísimas posibilidades. Aquí poseemos aproximadamente unas cuatro hectáreas de viñedo, donde hemos plantado desde Godello, pero por supuesto que hemos conservado ese viñedo histórico que data del año 1940. En concreto lo que es la Mestura, la cepa vieja la hemos conservado, pero además de complementarlo con Godello, con algo de Mencía, con algo de Merenzao, con algo de Brancellao, con algo de Treixadura. Estamos en el Valle del Bibei y creemos que esas variedades que siempre han existido aquí queremos seguir conservándolas y darle profundidad a todo este proyecto.
Jorge Mazaira, director técnico del Consello Regulador de la D.O. Valdeorras: “Las uvas de los viñedos de zonas altas tienen una maduración más lenta”

Jorge Mazaira.
¿Por qué crees que cada vez son más las bodegas que están apostando por plantar viñedos a cada vez más altitud?
Los antiguos viticultores decían que de las mejores zonas donde salían las mejores mencías era de aquí, donde estamos en el Alto de A Hermida, a 565 metros. ¿Por qué? Porque al final aquí se mantiene mucho más esa integral térmica de diferencia de temperatura entre día y noche. Debido a estas situaciones climáticas tan adversas que tenemos, con estos cambios tan bruscos, pues estamos buscando sobre todo la altitud, para encontrar esa frescura que permite que la uva madure de forma muy positiva, de una manera más lenta.
Antes sí que era preferentemente tinto lo que había en esta zona, pero se ha visto que la variedad godello se adapta perfectamente a esta zona, pues sobre todo para buscar la frescura y para mantener esa acidez que hace que nuestros vinos sean tan característicos.
¿Plantar los viñedos a una mayor altitud puede ser una respuesta, puede ser una solución a las consecuencias del cambio climático como el incremento de las temperaturas y el descenso en las precipitaciones ?
Sí, sin duda alguna. Si no tenemos esas temperaturas tan altas, tanto nocturnas como diurnas, va a ser mucho mejor para la planta, pues va a sufrir menos estrés, va a trabajar más tranquilamente y sobre todo si tienes esas reservas de agua en terrenos arcillosos como este, pues va a ser más fácilmente utilizable por la planta en períodos clave como en los meses de julio y agosto.
Hemos tenido expertos que han venido a catar nuestros vinos y concluyen claramente que los perfiles que vienen de las zonas altas son más diferentes que los vinos de las zonas bajas, donde hay un poco más de volumen, más de golosidad. Sin embargo, aquí hay más finura y más elegancia en la boca. Son dos perfiles distintos que encajan perfectamente en el mercado, pero que nos hace que seamos diferentes..
Luis Peique y María Teresa López, propietarios de Adega O Cabalín: “Tenemos viñedos a hasta 800 metros de altitud para reducir los efectos del cambio climático”

Luis Peique.
¿Que os llevó a poner en marcha este nuevo proyecto en la D.O. Valdeorras?
Adega O Cabalin es un proyecto que nace basado en tres pilares fundamentales: la recuperación de viejas viñas, muchas de ellas abandonadas en el valle del río Casaio, en suelos de pizarra descompuesta, con esquisto, cuarcita y una profundidad de suelo 30-40 centímetros. Lo que buscamos por tanto, es elaborar vinos que representen el territorio, a las variedades y que tengan potencial de guarda. Esos son los pilares fundamentales de este proyecto.
Hasta hace poco las bodegas intentaban que sus plantaciones estuviesen por debajo de los 600 metros como mucho. ¿Por qué vosotros estáis apostando por viñas en zonas altas, que están incluso a 800 metros?
Lo que nos llevó a apostar por este concepto es básicamente el cambio climático. En los últimos 25 o 30 años venimos asistiendo a un proceso en el que las vendimias se están adelantando y el proceso de maduración de la uva es cada vez más complejo en ese sentido.
Por tanto, apostamos por buscar altitudes en zonas donde las horas de insolación directa sean las menores posibles en un contexto de montaña. Luego también trabajamos con cubiertas vegetales para intentar regular la temperatura del suelo y optamos también por trabajar en dos orientaciones predominantes: la ladera sur y la ladera norte.
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