“El 65% de las colmenas están parasitadas por la varroa”

Entrevista a Aránzazu Meana y a Miguel Llorens, investigadores del Centro Agrario de Marchamalo, dependiente del Gobierno de Castilla La Mancha, y un referente en España en investigación apícola.

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“El 65% de las colmenas están parasitadas por la varroa”

Aránzazu Meana y Javier Lloréns

Aránzazu Meana y Miguel Llorens, investigadores del Centro Agrario de Marchamalo, participaron el pasado mes de abril en la Feria Apícola de las Rías Baixas, organizada por la Agrupación Apícola de Galicia, en colaboración con la Asociación de Apicultores de la Provincia de Pontevedra y con el Consejo Regulador de la Indicación Geográfica Protegida Miel de Galicia. En su ponencia analizaron el estado actual de la lucha contra la varroosis en España.

¿Cuál es el grado de gravedad de la varroosis en la apicultura española?
Desde su entrada en España en el año 1985 la varroosis es, por prevalencia (porcentaje de colmenas parasitadas) y consecuencias patológicas para la colonia de abejas, el principal problema sanitaria de la cabaña apícola española. Los datos de prevalencia oscilan entre unas regiones y otras de nuestro país y por supuesto entre un tipo de manejo o explotación.

Los datos procedentes de estudios nacionales entre los años 2006 y 2011 generados por el Grupo de Investigación EPICONTROL, compuesta por miembros de la Universidad Complutense de Madrid e investigadores del Centro Apícola de Marchamalo indican que este ácaro está de forma natural en al menos el 40% de nuestras colmenas. También se ha verificado que en los últimos años la cantidad ha sido mayor, casi el 65% de todas las colmenas estaban parasitadas. El ácaro se encontró más en explotaciones de menor tamaño, no trashumantes y colmenas tipo perfección.

“El 65% de las colmenas están parasitadas por la varroa, y afecta más en otoño”

Fue sorprendente encontrar una prevalencia más alta durante el otoño. Este hecho posiblemente sea debido a que en verano las varroas adultas que se encuentran sobre la cría empiezan a poner huevos y construir su población, aprovechando la cría de abejas del final de verano que será la población de la colonia durante la invernada.
Además, el mayor número de cría y abejas pecoreadoras en la época estival, conlleva inevitablemente a la existencia de pillaje entre colmenas, fenómeno que se ha descrito como uno de los factores principales de diseminación del ácaro entre colmenares.

En el año 2005 se describió por primera vez el hongo (microsporidio) Nosema ceranae afectando a colmenas melíferas españolas. Desde ese momento y hasta la actualidad su prevalencia se ha incrementado y en ocasiones ha igualado o superado a la prevalencia de Varroa destructor.

Abeja parasitada por varroa

Abeja parasitada por varroa

Sin embargo este incremento de la nosemosis no lleva implícito una disminución de la varroosis. Sus porcentajes se han venido manteniendo año tras año, después incluso de la puesta en marcha por parte del Ministerio de un plan para el control de ésta parasitosis.

Está demostrado que, en ausencia de tratamiento, los ácaros son capaces de matar una colonia de abejas en un tiempo aproximado de dos años. Éste hecho, unido a la elevada dificultad de erradicar esta enfermedad, hace que todos los apicultores hayan de aprender a convivir con este ácaro realizando un manejo adecuado para su control.

“Sin tratamiento, los ácaros pueden matar una colonia de abejas en dos años”

En un estudio concreto realizado en Galicia en el año 2008, se encontraron parasitadas por este ácaro el 50% de las abejas de interior con varroas y algo menos la cría (35,4%). Casi la mitad de los colmenares indicaban que habían tenido pérdidas importantes de colmenas durante ese mismo año. Sólo la mitad de los apicultores aplicaba dos o más tratamientos al año y siendo el fluvalinato el producto más utilizado, de forma totalmente correcta solo en el 37% de los casos.

Basándonos en nuestros más de 25 años de estudios, consideramos que Varroa destructor es un parásito re-emergente en España que llegó a España a finales del siglo veinte y cuya prevalencia no solo no ha descendido en el siglo veintiuno, sino que se mantiene o es superior en los últimos años, y cuyos tratamientos para su control son insuficientes o se realizan de un modo inadecuado. Esto lo hemos confirmado en muchos de nuestros estudios realizados con la Universidad de Valladolid sobre los residuos encontrados en polen almacenado y que son principalmente de acaricidas empleados frente a dicho parásito.

¿A qué se debe la aparición de poblaciones de varroa resistentes a los fármacos?
Los mecanismos por los que un agente biológico se hace resistente a un agente químico que pretende eliminarlo son bien conocidos en algunos casos (por ejemplo de las bacterias y el desarrollo de resistencias a los antibióticos, o de los helmintos y la resistencia a los antihelmínticos) y estos mecanismos son específicos y muy variables, pero quizás todos tienen algo en común. En muchos casos es una selección natural de una población por una inadecuada aplicación de la pauta terapéutica.

Varroa

Varroa

El proceso de diseño y aprobación de un medicamento es costoso y complejo, y una vez llega al mercado, lo hace con una efectividad demostrada en las condiciones de aplicación que se indican en las especificaciones el producto. Cualquier variación de esta posología puede conllevar, en el peor de los casos, una sub-dosificación del producto.

“No se aplican bien los tratamientos contra la varroa”

Es en estas condiciones de sub-dosificación en las que los mecanismos naturales de defensa y mejora genética de las especies son más efectivos a la hora de promover la selección por supervivencia de mutantes que genéticamente tienen la capacidad de sobrevivir al producto. Y es imprescindible recordar un factor clave como es la elevada capacidad reproductora de varroa; lo que hace que en poco tiempo de unos pocos ácaros resistentes, toda la descendencia lleve los genes que le confieren la resistencia.

¿Cómo se puede hacer frente a este problema?
Primero y principal, que siempre que se haga uso de un medicamento químico se aplique de acuerdo con las condiciones del fabricante y siempre bajo prescripción veterinaria. En nuestras múltiples visitas a compañeros del sector hemos detectado una realidad que, con particularidades, se repite: no se están aplicando adecuadamente los tratamientos químicos.

Hay varias causas que llevan a este problema pero las que consideramos que más se repiten son:

– La casi totalidad de los productos han sido evaluados para su aplicación en una colmena Langstroth, con un volumen de 44,5 litros. Sin embargo, la mayoría de nuestra cabaña apícola se maneja en cajas Layens, con un volumen de 70 litros y una menor capacidad de ventilación por el tamaño de su piquera. Por lo tanto, la aplicación de cualquier producto químico en estas colmenas Layens lleva implícita la subdosificación.

– La aplicación de un número inadecuado de tiras acaricidas, bien sea porque el apicultor considera que el grado de infestación de la colmena no requiere una dosis completa, porque la dosis completa haya dado problemas en el mantenimiento de la integridad de la colonia y se opte por dosificar una cantidad menor, o por cualquier otra razón.

– Se opta por tratamientos artesanales que, efectivos o no, interaccionan con las moléculas químicas comerciales dada su similitud.

– Razones económicas que llevan a que sólo determinadas asociaciones opten por financiar los tratamientos para dos momentos del año con el plan de control del Ministerio. La mayoría sólo reciben los productos en otoño.

Sin que sea nuestra intención realizar ningún juicio de las razones que puedan llevar a un apicultor a realizar un tratamiento artesanal, dado que entendemos que por encima de todo el apicultor trata de defender siempre la integridad de la colonia y su supervivencia en el tiempo, lo que sí que entendemos es que una mala posología de los productos favorece de forma inequívoca el desarrollo de resistencias a los fármacos.

“Dosis por debajo de las recomendadas favorecen la resistencia a los fármacos”

La segunda forma de hacer frente a este problema, no por ello menos importante, es realizar un control integral de la plaga que no esté basado únicamente en el empleo de fármacos químicos. El objetivo fundamental de este planteamiento es mantener siempre en porcentajes bajos la población de ácaros en la colmena empleando técnicas de manejo apícola y tratamientos de base natural, de forma que se pueda reservar el producto químico para los momentos más críticos.

Nos consta que son muchos los compañeros veterinarios dedicados a la apicultura que tratan de fomentar este control integral que ya se realiza en otras especies ganaderas. Sin embargo es fundamental la concienciación y la colaboración de los profesionales para que pueda llevarse a cabo de forma eficaz.

Se habla de exceso de uso de fármacos en apicultura. ¿Consideráis que realmente es así?
Consideramos que más que un problema de exceso existe un problema de mala aplicación. Puede existir exceso a nivel individual dado que algunos profesionales confían el control de la varroosis exclusivamente a los fármacos, lo que implica que en casos muy concretos pueda existir un empleo excesivo de fármacos. Con los datos que tenemos en nuestro país la aplicación de tres o cuatro tratamientos al año es realmente excepcional.

Uno de los ejercicios que cada año hacemos es cruzar los datos del censo apícola que publica el Ministerio y los de venta de medicamentos que publica la patronal Veterindustria. De acuerdo con el RD 608/2006 es obligatorio el tratamiento frente a varroa al menos una vez al año con alguno de los productos aprobados y publicados en el listado de la AEMPS. Sin embargo al cruzar ambos datos vemos que mientras que el censo se mantiene año tras año en torno a los 2,5 millones de colmenas, se vende producto autorizado para 1,6 millones de colmenas.

“No se aplican los tratamientos necesarios contra la varroa”

Si consideramos que en muchas regiones españoles, se deben tratar dos veces al año para controlar adecuadamente la multiplicación del ácaro, se hace evidente que muchas colmenas no reciben ni un producto aprobado, ni en la posología adecuada.

Una de las líneas de investigación de las que se habla es la de poblaciones de abejas mejoradas genéticamente para resistir a la varroa. ¿Qué pensáis de esta línea de trabajo?
Que difícilmente logrará ofrecer resultados a corto plazo. Hablamos de muchas razas de abejas y muy diferentes pautas de manejo, colmenas y climas, además de conocer la existencia de varroas de diferente patogenicidad. Algunas especies de varroa conviven con las abejas sin causarles daño aparente. Lamentablemente en España, cada vez que lo estudiamos, seguimos teniendo sólo Varroa destructor tipo coreano, la más patógena.

Opinión más favorable nos merece la selección de líneas genéticas que requieran un menor tiempo de operculado para la maduración de la cría. Ese menor tiempo de operculado está directamente ligado a la obtención de una generación menos de ácaro maduros por ciclo, lo que reduce notablemente la curva exponencial de su desarrollo.

 “Es interesante la selección de líneas genéticas que requieran un menor tiempo de operculado para la maduración de la cría”

La aparición de apicultores que crían abejas con celdas de menor tamaño está en la línea de criar abejas más pequeñas con un menor tiempo de operculación lo que se hace que el ácaro de multiplique menos. Nuestra opinión es que faltan datos y estudios que demuestren científicamente su efecto en el control de la población de ácaros y en la producción de las colmenas así seleccionadas.

Algunos apicultores consideran que la varroosis es un problema que la industria farmacéutica está interesada en cronificar con tratamientos farmacológicos y no en ir a la raíz del problema. ¿Que opináis al respecto?
No entramos a valorar teorías “conspiranoicas”. Algo similar se escucha todos los años con los piojos. Cada cuál es libre de formarse una opinión propia a través del estudio y el análisis crítico. Lo que a nosotros nos interesa es lo que la ciencia es capaz de aportar para mejorar la vida de la gente. Y lamentablemente hasta la fecha en la lucha varroa-hombre no vamos ganando. Seguiremos poniendo todo nuestro buen hacer en tratar de dar soluciones adecuadas a los problemas de la sociedad.

¿Qué recomendaciones de manejo aconsejáis a los apicultores para prevenir y hacer frente a la varroa?
Lo primero es saber cuántas varroas tienen. Ya no es solo una cuestión de saber si hay o no hay, sino de valorar cuantas. Existen distintas opciones a las que los apicultores pueden

Varroa en celda

Varroa en celda

acudir para determinar el nivel de parasitación de sus colmenas. Lo que es inherente a todas ellas es el trabajo riguroso, sistemático, constante y sobre todo, dejar constancia escrita de todo lo que se observa. Nosotros en nuestras colmenas trabajamos con fondo sanitario, pero un nivel de parasitación se puede calcular de igual modo con la “prueba del azúcar glass” o desoperculando un número determinado de celdas de cría, sobre todo zánganos.

Una vez conocido el nivel de parasitación, lo siguiente es determinar un límite de intervención por parasitación moderado y otro límite de intervención por parasitación severa. Esos límites están fijados en algunos países, pero no en España por las grandes variaciones entre unas regiones y otras. Pero será en las parasitaciones severas en el que aconsejamos el empleo de formulaciones químicas de control, mientras que si el nivel de parasitación es moderado, entendemos que es mejor realizar operaciones de manejo como pueda ser la retirada de zánganos (en la época del año en que se crían zánganos) o el empleo de productos de base natural.

¿Qué aconsejáis en la aplicación de fármacos contra la varroa para evitar problemas de residuos?
Que se sigan las pautas del fabricante y que ante cualquier sospecha de que dichas pautas conllevan problemas de residuos o incluso sanitarios por efectos inesperados se utilice la tarjeta verde de alertas de fármaco-vigilancia para que la AEMPS pueda pedir al laboratorio que actúe en consecuencia. Cualquier veterinario conoce el proceso para esta especie animal u otra.

Hay productos que se pueden usar con cría y otros que no, los hay que se administran en una sola dosis o que deben dejarse dentro de la colmenas varias semanas y la cantidad de producto está claramente especificada en el prospecto. ¿Alguien administraría un antibiótico en un cubo a vacas lecheras? La posología debe respetarse en cantidad, tiempo y vías de administración.

Como investigadores en apicultura no puedo evitar preguntaros por la desaparición de las abejas. ¿A que creéis que se debe?
Se trata de un problema complejo para el que la comunidad científica no tiene una respuesta unánime, que explique lo que ha ocurrido estos últimos años en muchas partes del mundo. Cada vez es más evidente que están implicados agentes patógenos que por sí solos son capaces de acabar con una colonia de abejas (como Varroa destructor o Nosema ceranae) y que además existen múltiples factores, biológicos y de otra naturaleza, que están afectando de manera cambiante a las colonias de abejas. La afectación conjunta de factores parece hacerlo de forma sinérgica, por lo que el resultado es mayor que el daño provocado por cada uno de los agentes por separado.

No debemos olvidar que al igual que en otras ganaderías, hay muchas causas que explican la muerte de las abejas, de las vacas o de los perros y que no se puede hablar de todas las causas de muerte como si sólo hubiera una. Esta comprobado que Varroa mata como otras muchas causas, pero de igual modo está comprobado que no es la única.

Si cuando se habla de desaparición de abejas, se habla del fenómeno detectado a principio del siglo veintiuno en todo el mundo, queremos dejar constancia de que, sea lo que sea, hemos de agradecerle el gran interés surgido tanto en el mundo científico como en el social. Pocas personas hay que no estén preocupados por las consecuencias de la desaparición de estos magníficos y serviciales insectos y pocas veces se ha invertido tanto dinero en conocer su mundo y lo que les afecta. Todos estos estudios están generando una gran cantidad de información que indiscutiblemente conllevará un mayor conocimiento que mejorará el estado sanitario de esta ganadería.

Nosema ceranae en epitelio del ventriculo

Nosema ceranae en epitelio del ventriculo

Cuando a principios del siglo veintiuno, centenares de apicultores encontraban sus colmenas vacías sin signos clínicos reconocibles, el proceso fue similar a lo que ocurrió en 1985 cuando un ácaro procedente del sudeste asiático –Varroa destructor– entro en España. Pero esta vez, el agente que detectamos fue Nosema ceranae, un microsporidio que aparentemente también procede del sudeste asiático. La gran diferencia es que los apicultores podían reconocer el ácaro a simple vista y el microsporidio no y además ya conocían otro microsporidio (Nosema apis) distribuido por todo el mundo que evidentemente complicó las cosas. Pero todo apicultor sabe que el control de estas dos enfermedades garantiza unas colonias sanas y productivas, como en los tiempos en los que ninguno de ellos estaba en nuestro país.

¿Alguna cuestión más que queráis comentar?
Recordar que la cría de animales para obtener productos útiles para el hombre, conlleva la responsabilidad de asegurar el bienestar de los animales y la calidad sanitaria de sus productos. Nuestros muchos años de contacto con los apicultores españoles, nos permiten aseverar la atención y el cuidado que tienen con sus colmenas. Pero al igual que cuando un ternero tiene diarrea, se recurre al profesional veterinario, en la apicultura debe hacerse igual, evitando la administración de productos o medidas sin un rigor científico.

Como docentes veterinarios debemos incidir en que, aunque la apicultura no ocupa un papel prioritario en el curriculum actual de los estudios veterinarios, los alumnos reciben las bases adecuadas para realizar su trabajo en cuanto a profilaxis y metafilaxis de procesos transmisibles, así como bases zootécnicas para mejorar la ganadería con la que trabajan. La demanda social y, en especial, de los apicultores de profesionales veterinarios especializados, que resuelvan los graves problemas de la apicultura en España, ha suscitado la aparición de estudios universitarios específicos como el Titulo Propio de Especialista en Producción y Sanidad Apícola impartido el próximo curso en la Universidad Complutense de Madrid.

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