“El tirón de la exportación de vacuno de carne ha aliviado excedentes, aunque no compensa el parón de la restauración”

El director de la Interprofesional Provacuno, Javier López, destaca las buenas cifras de exportación que mantiene el sector, a pesar de la crisis del Covid-19, y analiza la situación del mercado estatal

“El tirón de la exportación de vacuno de carne ha aliviado excedentes, aunque no compensa el parón de la restauración”

Javier López, director de Provacuno.

Ganaderos e industrias de vacuno de carne se han visto seriamente afectados por la crisis del coronavirus. Durante las primeras semanas de pandemia, la Interprofesional de vacuno de carne, Provacuno, que agrupa al sector productor y al transformador, advirtió de la necesidad de medidas de apoyo para la ganadería y de ayudas para el almacenamiento privado de la carne. Hablamos con su director, Javier López, que recuerda que “estamos en la crisis más importante desde la Segunda Guerra Mundial, y no se trata de una crisis del sector, sino general y a nivel mundial”.

Comencemos hablando del mercado. Quizás el mayor parón en la crisis del Covid-19 se esté dando en el vacuno mayor, ¿cómo valora la situación?
– El vacuno mayor está retenido en el campo porque el mercado está paralizado, tanto en lo que respecta a las partes nobles, dirigidas a restauración, como en la carne picada para hamburguesas. Hemos tenido sin embargo la suerte de una meteorología excepcional este año por las lluvias primaverales, que en Galicia son habituales, pero no en el resto de España. Esto ha permitido que los animales retenidos en campo dispongan de hierba verde hasta verano y que vayan a tener heno suficiente en el periodo estival.

En ese aspecto, las lluvias nos han dado un balón de oxígeno. En estos momentos, se trata de ganar tiempo hasta que la restauración se reactive y tire de la demanda. Pensábamos que en vacuno mayor sería precisa la intervención pública de carne y veremos si se recupera el equilibrio entre oferta y demanda antes de que sea necesaria.

En ternera hay mayor salida por los supermercados, salvo las piezas más orientadas a la restauración, pero el sector se está viendo afectado también por una importante caída de precios. ¿Qué balance hace de la situación?
– En ternera y añojo el problema es la descompensación de piezas. El chuletero tiene difícil salida por el parón de la restauración, pero el resto de piezas tiene mercado, por lo que en general se han defendido mejor. La meteorología fresca ha ayudado además a un mayor consumo de guisos en los hogares. Y hay que tener en cuenta también el buen funcionamiento del mercado en vivo a terceros países, que trabaja con animales menores de 24-30 meses, según los destinos.

«Este año no se produjo parón de la exportación tras el Ramadán, sino que las ventas continuaron a buen ritmo»

¿Cómo están funcionando los mercados de exportación durante la crisis del Covid-19?
– Este año ha funcionado muy bien el mercado de exportación en vivo para los países del norte de África y Oriente Medio. Normalmente había una buena salida de animales antes del Ramadán, pero después caían las ventas. ¿Qué está ocurriendo este año?. Este año no se ha producido parón tras el Ramadán, sino que las ventas han continuado a buen ritmo, en buena medida porque los precios han bajado y somos muy competitivos. Hablamos de mercados como Jordania, abierto desde hace tiempo pero que ha empezado a operar en este año, la reciente apertura de Arabia Saudita o mercados tradicionales, como Libia, Líbano y Argelia en animales cebados, y Marruecos y Túnez, que compra animales jóvenes para engorde.

El tirón de las exportaciones no compensa la reducción de ventas a hostelería o la descompensación de piezas, pero está permitiendo aliviar los excedentes. La clave vendrá de la reactivación de la restauración.

Entonces, ¿no se ha visto afectada la exportación por la crisis?
– Evidentemente hay dificultades logísticas por un encarecimiento de los fletes y una menor disponibilidad de rutas regulares, especialmente en el caso de Argelia, que provoca una disminución de las operaciones y que el comercio se resienta. Otra cuestión que nos afecta es la paralización de actividades promocionales en el exterior. Recientemente se abrió el mercado japonés, enormemente importante por la buena valorización de los productos cárnicos de calidad, y el de Filipinas. De estos mercados esperamos una demanda sostenida en cuanto la situación se normalice, pero en estos momentos están parados.

En cualquier caso, en cifras totales, a principios de junio llevábamos exportado a terceros países la mitad de todo lo vendido al exterior en 2019.

Además, el mercado europeo es el que ha mantenido un funcionamiento más en la línea habitual, con ventas normalizadas a países como Portugal, Francia o Italia.

Lo cierto es que, en nuestro sector, las relativas alegrías y buenas noticias nos las dan los mercados exteriores, porque en este contexto, la exportación ha aliviado el mercado.

Las ayudas para almacenamiento privado de carne, aprobadas por la Comisión Europea para aliviar la crisis, finalmente han tenido un efecto limitado, con sólo 171 toneladas en almacenamiento, la mitad de Galicia. ¿No era necesario o no se adaptó a las necesidades del sector?
– Era una medida pedida por el sector, pero está logrando un efecto limitado por la rigidez del sistema, que obliga a congelar todo el cuarto trasero de los animales. Para las industrias, no es lo mismo poder congelar piezas que tienen una menor salida esta temporada, como los lomos, que tener que congelar íntegramente los cuartos. En cualquier caso, se trata de una medida de apoyo que, en otros países, como Francia o Polonia, se está usando, pero tampoco en exceso.

«El almacenamiento privado tiene un efecto limitado por la rigidez del sistema, ya que hay que congelar todo el cuarto trasero de los animales, no sólo las piezas de difícil salida»

¿En qué mercados centran sus objetivos de cara al futuro, aparte de los ya consolidados?
– Está claro que el Magreb y Oriente Medio son mercados diana claros, ya que no tenemos la competencia del porcino, y es un mercado interesante para nosotros y para el ovino.

El reto del sector es ampliar mercados en Asia para diversificar destinos y posibilidades comerciales. Son sociedades jóvenes, con un nivel económico en crecimiento y con clases medias que aumentan y que quieren comer más y mejor, por lo que el vacuno puede tener un papel fundamental allí. Ya hemos abierto mercados en países como Japón, Filipinas, Vietnam o Singapur y estamos trabajando, a pesar de las circunstancias, en la apertura de Corea del Sur. Desde luego, China será un mercado clave, pero las negociaciones para entrar allí son complejas.

En estos momentos, las ferias y la mayoría de las acciones promocionales están paralizadas, pero en la medida de lo posible seguimos desarrollando actuaciones, como un reciente webinar con Japón como protagonista o la próxima realización de un encuentro con importadores de Hong Kong.

“La Comisión Europea se calla los impactos positivos de la ganadería”

Esta primavera, la Comisión Europea ha presentado su estrategia ‘De la granja a la mesa’, con la que quiere impulsar en el próximo periodo de la PAC una agricultura y una ganadería más sostenibles a nivel ambiental y que contribuyan a reducir el cambio climático.

Son objetivos que entroncan con la línea de trabajo de la ganadería de carne, comprometida en proyectos como ‘Beef Carbon’ o ‘Carbono Neutral 2050’, aunque los ganaderos se sienten acusados injustamente de un problema, el del cambio climático, en el que tienen poco que ver, pues conviene recordar que más del 85% de emisiones proceden de la industria, del transporte y del sector energético.

– ¿Cómo valora la visión de la Comisión Europea sobre la ganadería y sus propuestas?
– En primer lugar, hay que destacar la inoportunidad de lanzar la estrategia De la granja a la mesa en momentos tan difíciles como estos. En cuanto a la ganadería de vacuno de carne, la Comisión afirma una serie de cuestiones, la mayoría negativas, pero echamos de menos que no cuente los impactos positivos que tiene la ganadería. En ese aspecto, Galicia es ejemplar. El sector tiene que trabajar para transmitir a los consumidores el papel de los pastos, su mantenimieto y la importancia de que las tierras estén ocupadas por ganado.

Donde desaparece el trabajo de los animales en el control de la vegetación, aparecen los incendios, y no hay nada peor que los incendios para la huella de carbono y para el cambio climático.

«Donde desaparece el trabajo de los animales, aparecen los incendios, y no hay nada peor para la huella de carbono y el cambio climático»

– En cualquier caso, el camino que vincula los apoyos a la ganadería a prácticas más verdes parece que no tiene marcha atrás…
– Desde Provacuno llevamos años con una estrategia en marcha en esa línea. Siempre vimos como un punto estratégico para el futuro vincular la ganadería con el cuidado del medioambiente y del clima. Si antes alguien podía tener alguna duda en que ese era el camino, pensamos sinceramente que tras la comunicación de la Comisión Europea ahora no la tendrá.

Es cierto también que de momento la iniciativa ‘De la granja a la mesa’ es sólo un documento de partida en el que tendrán mucho que decir el Parlamento Europeo y los Estados miembro, pero hay que verlo como una guía de un camino claro y definido.

La cuestión que nos preocupa es que, en su propuesta, la Comisión ha dicho mucho pero también se ha callado mucho. Son cuestiones que tiene que decir el sector alto y claro. Compartimos con la Comisión una preocupación por la sostenibilidad ambiental, pero también es imprescindible una sostenibilidad económica que mantenga a las personas y a las granjas en el medio, la sostenibilidad social. Si eso no se cuida, las zonas despobladas aumentarán.

«Nos preocupa la competencia desleal de ciertos preparados vegetales que se hacen llamar hamburguesas o salchichas. Es un tema a debate en el Parlamento Europeo»

– De cara a los consumidores, ¿les preocupan los sistemas que se barajan para indicar en las etiquetas distintas categorías de productos saludables, como puede ser el Nutri-Score?
– Es un tema al que estamos atentos, aunque en principio no creemos que nos afecte. Quizás perjudique más al sector de embutidos que al de carne en fresco. Lo que nos preocupa más es la competencia desleal de ciertos preparados vegetales, que usan denominaciones como hamburguesa o salchicha. El consumidor asocia esas denominaciones a un producto cárnico y nos parece hipócrita que el lobby anticarne, muy potente y dotado económicamente por, entre otros, fondos de inversión que apuestan en el desarrollo de productos sustitutivos de la carne, quiera usar esas denominaciones. Es un tema que actualmente esta en pleno debate en el marco del Parlamento Europeo.

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