Casa Pardo SC, nuevas instalaciones para continuar con la ganadería tradicional

Hablamos con José Manuel Villar, un ganadero de Baleira que pertenece a la Asociación Suprema del Valle de Neira de Rei, en un año de precios bajos para la carne de calidad que se produce en Galicia. Su explotación, con 70 reproductoras, ha apostado en los últimos años por redimensionarse para continuar con una actividad fundamental en la montaña de Lugo

José Manuel Villar, xunto ás súas vacas en Valinfolgueiro, en Baleira

José Manuel Villar, junto a sus vacas en Valinfolgueiro, perteneciente al municipio de Baleira

De las 10.000 explotaciones de vacuno de carne que quedan en Galicia, más de la mitad, unas 5.800, se encuentran en la provincia de Lugo y de ellas, una parte importante, en zonas de la montaña o del interior demográficamente deprimidas en las que la ganadería es una de las pocas actividades económicas.

Se trata, por lo tanto, de un sector fundamental para fijar población en estos lugares, evitando que la sangría demográfica avance, y, al mismo tiempo, para cuidar del territorio y cerrar las puertas a los incendios forestales. Pero años como este, en los que la crisis del coronavirus hizo estragos en los precios, que no han acabado de recuperarse tras el confinamiento, y la falta de ayudas específicas para mantener un sector estratégico como es este, están provocando el desánimo en muchos productores y desincentivando la continuidad de muchos de ellos.

«En la agrupación en la que estamos, la Asociación Suprema del Valle de Neira de Rei, somos 50 socios, pero muchos solo con 4 o 5 vacas, que vivamos de esto quedamos 10 o 12. Este año los precios han caído un euro en kilo, en los momentos de más salida bajaron de 5 a 4 euros, o incluso un poco más en las canales de más peso, somos los grandes perjudicados de esta crisis, pero nosotros no protestamos ni hacemos ruido como hacen los de Alcoa», dice José Manuel Villar, que fue durante 8 años presidente de esta asociación que llegó a tener 100 socios y que lleva más de 20 años sirviendo para que los ganaderos de esta zona de la montaña de Lugo comercializen en conjunto su producción.

Somos los grandes perjudicados de esta crisis, pero nosotros no protestamos como hacen los de Alcoa

En el lugar de Valinfolgueiro, en la parroquia de Córneas, perteneciente al ayuntamiento de Baleira, se sitúa esta explotación, Casa Pardo, propiedad de José Manuel y su mujer, Ana Gómez. Cuentan con 70 madres, la mayoría de raza Rubia Gallega y algún cruce de Asturiana, que manejan al modo tradicional, con el ganado fuera en primavera y en verano y dentro del establo en el otoño y el invierno.

Hace 4 años ampliaron las instalaciones con un nuevo establo para 30 animales y que se suma a la cuadra en estabulación trabada de la que disponían, con capacidad para otras 40 vacas. Roturaron también monte, para hacer pradera y ganar superficie, esencial para el manejo del ganado en extensivo que hacen, reduciendo así la dependencia de insumos externos, imprescindible en un año de precios bajos como este.

Es lo que te queda, o seguir o entregarte y cambiar de actividad, pero con 50 años no tienes mucho para donde ir tampoco

«No tenemos mano de obra, no da para eso. Recogemos nosotros también el forraje, se trata de ahorrar lo más posible», cuenta José Manuel. «Es lo que te queda, o seguir o entregarte y cambiar de actividad, pero con 50 años no tienes mucho para donde ir tampoco y como estás aquí los 365 días del año no tienes donde gastar el dinero y con poco arreglas», razona.

«El número de personas que quedamos en la ganadería como actividad principal se reduce drásticamente, porque para vivir de esto cada vez necesitas más ganado, tienes que irte a entre 40 y 50 cabezas por UTE, y eso es una salvajada con el manejo que tenemos nosotros», asegura.

Crianza en semiextensivo

A maioría das vacas son rubia galega ou cruces de asturiana

La mayoría de las vacas son rubia gallega o cruces de asturiana

En primavera y en verano las vacas de José Manuel están día y noche fuera (en otoño y en invierno duermen en el establo), pero los terneros se quedan siempre en casa, por lo que tienen que traerles a las madres dos veces al día, por la mañana y por la noche, para que mamen. «Es el sistema tradicional de esta zona, pero da más trabajo. Las vacas salen todos los días del año, salvo que haga muy mal tiempo. Lo que cogen ellas siempre sale más barato, si se lo tienes que traer para casa se encarece», argumenta.

Para vivir de esto cada vez necesitas más ganado, tienes que irte a 40 cabezas por UTE y eso es una salvajada con el manejo que tenemos nosotros

A los 6 o 7 meses, dependiendo de cada ternero, les sacan una de las tomas para que mamen solo a la noche y les complementan la alimentación con hierba seca, pienso y patatas. «Aquí usamos patatas para cebar a los terneros, como se hizo siempre. Echamos una hectárea de patatas, eso nos ayuda mucho», explica.

José Manuel defiende la dignidad y la importancia de su profesión y lamenta que la Administración no la apoye de manera decidida mientras no escatima gastos a la hora de pagar para apagar fuegos. «Se va todo el dinero para incendios, eso es un pozo sin fondo, en esos gastos no reparan. Arde en Cervantes, por ejemplo, y la Xunta manda los helicópteros a apagar y después a sembrar paja para evitar la escorrentía. ¿Cuánto cuesta eso? Pues si le ayudasen a la gente a cuidar aquello para que no ardiese era mucho mejor», afirma.

Se va todo el dinero para incendios, eso es un pozo sin fondo. Pues era mucho mejor que ayudasen a la gente a cuidar el monte para que no ardiese

«Hoy en día hay gente esclava en el rural, igual que la hay en las ciudades, pero el oficio es como otro cualquiera, no es como hace 30 años, el problema es de rentabilidad. Cobramos la carne menos que hace 20 años y tenemos ahora la incógnita de la nueva PAC, en la que podemos salir muy bien parados o muy mal, depende de los criterios que se escojan para el reparto de los fondos», indica.

Sacar partido al monte comunal

José Manuel es partidario de sacar más provecho al monte, tanto desde el punto de vista forestal como ganadero, utilizándolo como fuente de alimento para las vacas, u usando, al mismo tiempo, el ganado para cuidar del monte y alejar así el peligro de incendio de las casas. Pero defiende que las fórmulas tradicionales de aprovechamiento comunal no se adaptan en muchos casos a la realidad actual.

«El modo de gestión antes era totalmente distinto a hoy. Antes en todas las casas había vacas y el monte se pastaba con ganado comunitario, hoy no. En esta zona el monte es muy costoso de trabajar, porque hay mucha piedra, y si no tienes garantía de que vas a seguir con él es difícil meterse en ese gasto», razona.

En este lugar somos sólo dos vecinos y nos pusimos de acuerdo para dividir el monte de varas amistosamente, así cada uno cuida y se responsabiliza de una parte

En Valinfolgueiro son sólo dos casas y han decidido parcelarlo para trabajarlo. «En este lugar somos dos vecinos nada más y nos hemos puesto de acuerdo. Es monte de varas, se respetaron los documentos que había y lo dividimos amistosamente, así cada uno cuida y se responsabiliza de una parte, pero para que nos reconociesen la escritura en el Catastro nos vimos negros, con un montón de trabas y de burocracia», cuenta.

Ganar 10 hectáreas de pradera

Os dous veciños de Valinfolgueiro repartiron o monte de varas e na súa parte Casa Pardo fixo pradeira

Los dos únicos vecinos de Valinfolgueiro se han repartido el monte y Casa Pardo ha convertido su parte en pradera

En su parte, José Manuel cortó los pinos que había plantados y la roturó para transformarla en pradera. Ganó de este modo unas 10 hectáreas de superficie, necesarias para acompañar el crecimiento de su cabaña tras la construcción hace cuatro años del nuevo establo.

«La gente va dejando las vacas pero es difícil hacerse con más superficie, porque los que abandonan plantan pinos y eucaliptos. Yo no estoy en contra del eucalipto, porque es lo que está dando dinero. Hace más de 30 años que empecé con la explotación y esa misma problemática la había en aquel momento con el pino, incluso se decía que la hoja del pino era tóxica, y sin embargo los pinos no fueron ninguna ruina. Yo lo que sí que pienso es que si yo tengo una hectárea de castaños o robles y tengo el deber de mantenerlos lo lógico es que saquen algo del eucalipto para repartir con ese otro propietario que tiene los robles. La ordenación del territorio es algo que debía existir», opina.

Yo no estoy en contra del eucalipto, porque es lo que está dando dinero, pero deberían sacar algo del eucalipto para repartir con quien está obligado a mantener los robles

Por eso, ante la imposibilidad de hacerse, mediante arrendamiento, con las tierras de los ganaderos que se jubilan en el entorno, porque prefieren plantarlas al considerar que obtienen de este modo mayor beneficio, las explotaciones que siguen en activo se encuentran con dificultades para incrementar su base territorial. «Tienes que basarte en lo tuyo, con lo otro no puedes contar», dice José Manuel.

Casa Pardo dispone de unas 60 hectáreas, todas en la parroquia de Córneas y en la de al lado, A Fontaneira. En primavera y en verano las vacas pasan día y noche fuera y están a pasto exclusivamente. En invierno, cuando están dentro del establo, comen silo y hierba seca. José Manuel dispone de maquinaria propia y hace unos 400 rollos de silo y 50 de hierba seca al año.

Esta era una zona en la que se echaba mucho cereal, pero cuando empezó la PAC eso no te computaba como superficie y como normalmente vas bastante justo en eso la gente dejó de sembrar centeno

Además del forraje de hierba para las vacas, Casa Pardo cultiva también una hectárea de patatas y dos de cereal para cebar a los terneros. «Esta era una zona en la que se echaba mucho cereal, pero cuando empezó la PAC eso no te computaba como superficie y como normalmente vas bastante justo en eso la gente dejó de sembrar cereal. Nosotros seguimos echando centeno, que es lo que siempre se sembró aquí y lo que mejor se da, y algo de trigo. El cereal que echamos nos es muy útil para cebar a los terneros y a mayores complementamos con pienso», dice.

Ceban unos 40 o 45 terneros al año, casi todos para carne, de menos de un año y marcados de Suprema. «Para vida no acostumbro vender», dice. En esta explotación tienen tres toros para monta natural. «Hago lotes con las recién paridas que están fuera y les tengo el toro hasta los dos meses. Para las que están dentro tengo tanque e insemino yo», explica José Manuel.

Establo nuevo

A nave nova te capacidade para 40 vacas en estabulación libre e cama de esterco

La nave nueva tiene capacidad para 30 vacas en estabulación libre y cama de paja

Hace cuatro años José Manuel y su mujer decidieron aumentar el número de cabezas de la explotación familiar con la construcción de una nave nueva con capacidad para 30 vacas a mayores de las 40 que tenían en el establo viejo.

«Fueron 110.000 euros de inversión subvencionable, pero realmente gastamos mucho más porque la parcela es en cuesta y nos salió más caro que en los módulos que usa la Administración», explican. Aprovecharon el desnivel del terreno para hacer la fosa de purín debajo, a la que también va cayendo el estiércol que hacen las vacas por un hueco que han dejado por debajo de los trabantes del comedero. «Es un establo cómodo, casi no tienes que limpiar porque el estiércol ya va para debajo», cuenta José Manuel.

Añade el estiércol al pozo del purín y lo echo con la cisterna. Si obligan a usar inyectores va a ser un problema en esta zona

«Abono con el estiércol que hago y con el purín. Echo el estiércol al pozo del purín y lo dejo cocer bien. Después lo revuelvo con el revolvedor y lo echo con la cisterna y no acostumbro tener problemas para echarlo. Ya tenía la maquinaria preparada para el purín y de este modo echo el estiércol también con ella. Abono las fincas normalmente a principios de la primavera y a veces añado al purín también algo de estiércol de pollo si lo compro a buen precio», indica.

José Manuel teme que la norma que obliga a enterrar el purín, a consecuencia de las nuevas exigencias medioambientales que impiden esparcirlo en abanico con el sistema de plato, se aplique en zonas de montaña como la suya. «Si obligan a usar inyectores va a ser un problema añadido porque aquí en muchas fincas es imposible por la pendiente y por como es el terreno. Yo procuro renovar lo menos posible las fincas, las hay que no se renuevan desde hace 30 o 40 años, porque aquí hay mucha piedra», describe.

Para aumentar la absorción de nutrientes de las praderas, José Manuel encala cada dos años. «Encalamos muy a menudo y química procuramos echar la mínima posible, porque está muy cara para el resultado que da», asegura.

José Manuel engade o esterco ao purín e esparéxeo coa cisterna ao comezo da primavera

José Manuel añade el estiércol al purín y lo esparce por las fincas con la cisterna al comienzo de la primavera

Lobo, jabalí y saneamiento

El 2020 no fue un buen año para José Manuel, no solo por los bajos precios, sino por las pérdidas que tuvo en su ganadería. «Este año tuve muchas bajas, por abortos, por mamitis y por neumonía, y eso que estoy vacunando», cuenta.

A las bajas por enfermedades también se suman los provocados por los ataques de la fauna salvaje. «En esta zona anda algo el lobo, que ya está atacando por aquí. A mí el año pasado me cogió una ternera, tuve que tratarla pero logré salvarla», explica.

La lentitud de las indemnizaciones por ataques del lobo es una de las quejas recurrentes de los ganaderos, igual que sucede con las ayudas para paliar los daños del jabalí. «Solicitar yo he solicitado la ayuda y me pidieron más papeles, pero cobrar aún no he cobrado», lamenta José Manuel.

En esta zona está habiendo muchos falsos positivos en tuberculosis y los ganaderos lo que pedimos es que antes de matar a la vaca, se le haga la prueba comparada para asegurarse. Lógicamente si el animal vuelve a dar positivo hay que sacrificarlo, nadie quiere tener ganado enfermo en su explotación

También se queja de la «falta de fiabilidad» que en su opinión se da en las pruebas de intradermorreacción usadas en las campañas de saneamiento ganadero. «Hace tres años sufrí un falso positivo. Por esta zona está habiendo vacas reaccionantes en todas las explotaciones que después no son tal cosa en la prueba que se hace en el matadero. No parece serio que primero maten a la vaca y después hagan la contraanalítica, pedimos que se aseguren antes. Cuando hay un positivo en una ganadería a los 40 días vuelven a hacerte la prueba comparada. Lo que pedimos es que se haga antes de matar a la vaca, porque si se hace la prueba comparada y da positivo lógicamente hay que sacrificar, porque nadie quiere tener ganado enfermo en su explotación y el primer interesado en la eliminación de ese animal es el propio ganadero, pero lo que está pasando es que después de sacrificar hacen la prueba aviar y da todo bien.

Aunque Galicia tiene los menores índices de tuberculosis bovina de toda España, existe un riesgo añadido en los animales que hacen pastoreo, ya que animales silvestres como el corzo y, sobre todo, el jabalí, actúan de reservorios de la enfermedad, pudiendo transmitirla después a las vacas.

«Ternera Gallega usa la foto de la Suprema para vender la otra»

Casa Pardo rubia galega (Baleira)

Casa Pardo ceba unos 40 o 45 terneros al año, casi todos de menos de 10 meses y marcados de Suprema y José Manuel se siente perjudicado por la estrategia de comercialización que, dice, emplea el Consejo Regulador de la Indicación Geográfica Protegida Ternera Gallega. «Ternera Gallega está controlada por Coren y por cuatro cebaderos y usan la foto de la Suprema para vender la otra», afirma.

«Tengo parientes en Barcelona y me dicen que muchas veces la Ternera Gallega Suprema está allí al doble de precio que aquí, pero nosotros no cobramos al doble de precio, tenemos solo céntimos de margen, porque a veces vamos incluso por debajo de los cebaderos en precio. Eso es globalización, es como producir carne aquí y venderla en China, yo no le veo sentido, porque ese incremento de valor se queda por el camino, no va al productor», se queja.

En Barcelona la carne se vende al doble que aquí, pero ese valor a nosotros no nos repercute, a veces vamos por debajo de los cebaderos en precio, trabajamos con céntimos de margen nada más

«La agricultura hoy sigue funcionando así, con explotaciones familiares, porque al Banco Santander no le es rentable meterse en esto, pero están acabando con el pequeño y mediano agricultor y cuando acaben con todos nosotros entrarán las grandes empresas también en este sector», opina.

Concentración de partos

Una de las peticiones recurrentes del Consejo Regulador es que los productores de Ternera Gallega hagan concentración de partos para de este modo regular la oferta durante todo el año y evitar la caída de precios que habitualmente se da en primavera por exceso de oferta. Sin embargo, José Manuel duda de que esta medida fuese a resolver los problemas de bajos precios que vive el sector. «Si todos optamos ahora por concentrar los partos no arreglamos nada porque tendríamos el mismo problema en otra época», asegura.

En su caso, tiene los nacimientos repartidos a lo largo de todo el año. «Llevamos unos años en los que casi se defienden los terneros mejor en diciembre que en verano», dice. «Concentrar los partos tiene ventajas e inconvenientes, pero cuando tienes enfocada la actividad de una manera cambiar el manejo no es fácil, necesitas un periodo de adaptación», admite.

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