«Hay preocupación en los aserraderos porque puede faltar madera en unos años»

El presidente de la Federación de Aserradores y Rematantes de Galicia (Fearmaga), Elier Ojea, advierte de que escasea la madera de calidad, tanto de pino como de frondosas. "Con el eucalipto, puede producirse una sobreoferta", valora

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«Hay preocupación en los aserraderos porque puede faltar madera en unos años»

Elier Ojea, presidente de Fearmaga.

Los aserraderos gallegos y los profesionales que cortan la madera en el monte, los rematantes, están preocupados por el progresivo cambio del panorama forestal en Galicia. El aumento de la superficie de eucalipto, que ya representa la mitad de las talas que se hacen en la comunidad, condiciona el futuro de parte de las empresas del sector. Así se puso de manifiesto en la última asamblea de Fearmaga, la federación empresarial que agrupa a los aserraderos y rematantes de la comunidad.

En la asamblea, fue reelegido presidente Elier Ojea, también cabeza visible de Confemadera Galicia, la patronal gallega que agrupa a la mayoría del sector de la madera. Hablamos con él sobre el decreto de regulación de eucalipto que prepara el Gobierno gallego y sobre las necesidades y demandas del sector.

«La madera de calidad está desaparecida en Galicia. Necesitamos incentivos fiscales y plantas de buena genética para recuperarla»

Estáis preocupados por el aumento de la superficie de eucalipto, pero también estáis en contra de la propuesta de la Xunta para regularlo. Explícanos vuestra postura.
– Nosotros no estamos en contra de regular el eucalipto, lo que sucede es que proponemos una regulación distinta. Mantenemos la misma opinión desde hace años, no somos partidarios de penalizar ninguna especie, pero como pymes que somos, que trabajamos madera de calidad, tenemos que llamar la atención sobre un hecho. Hoy en Galicia la madera de calidad está prácticamente desaparecida. Se precisan apoyos fiscales y plantas de buena genética para incentivar a los propietarios a invertir en ciclos de cultivo largos y rentables, no sólo en plantaciones de eucalipto.

En la última década hubo un cierre de aserraderos y de pequeñas empresas del sector a causa de la crisis, entre otros factores. ¿Crees que el aumento de la superficie de eucalipto pone en riesgo la actividad de las empresas que quedáis?
– La situación es complicada. Si no hay cambios de tendencia, muchas empresas se verán abocadas al cierre en 10 años por falta de madera. Hace 50 años, Galicia era importante en cantidad y calidad de la madera. Hoy en día seguimos siendo importantes en cantidad, pero no en calidad. Las dos principales empresas de la comunidad (en alusión a Ence y a Finsa) tienen madera de sobra, sin necesidad de importarla, pero el resto estamos en una situación delicada. Los aserraderos no pueden importar madera para aserrarla aquí porque no es rentable.

«Se habla de que en Galicia hay cientos de miles de hectáreas de frondosas, pero lo que no se dice es que sólo sirven para dar sombra»

El mercado de la madera de pino, no obstante, no acaba de despegar. Hubo una caída de precios y de demanda en el 2008 que no llegó a recuperarse nunca.
– Para el poco pino de buena calidad que hay, sí tenemos demanda. Para el malo, que es la mayoría, no. Si hablamos de las frondosas (robles, castaños, abedules, etc.), en el inventario forestal se dice que en Galicia hay no sé cuantos cientos de miles de hectáreas de frondosas, pero lo que no se dice es que sólo sirven para dar sombra. No estamos hablando de madera de calidad.

¿Qué sería preciso hacer para poner en valor las masas de frondosas existentes y fomentar nuevas plantaciones de ellas en Galicia?
– Pueden establecerse incentivos fiscales para ese tipo de plantaciones y poner a disposición del propietario planta de buena genética. Tenemos el ejemplo del trabajo de mejora genética que hizo el Centro de Investigación Forestal de Lourizán con el cerezo gallego, que se podría extender a otras especies. En Francia, sin ir más lejos, tienen haya, abeto y cerezo en cantidad, que nosotros importamos de allá. Nuestra tierra no es menos fértil que la francesa. La Administración tiene que buscar fórmulas.

«En Francia tienen haya, abeto y cerezo en cantidad, que nosotros importamos de allí. Nuestra tierra no es menos fértil que la francesa»

Con este panorama que dibujas, ¿no estaríais a favor de una limitación de la superficie ocupada por el eucalipto?
– Nosotros no entramos en lo que el propietario tiene que hacer. Lo que sí decimos es que a veces se habla muy fácil de la riqueza que genera el eucalipto para el propietario, pero también hay que pensar qué sucederá en diez años si resulta que se está sobreplantando eucalipto. Las industrias que consumen eucalipto en Galicia podrán ampliar sus compras, pero no hay perspectivas de que se vaya a asentar en la comunidad una industria de gran consumo que atienda toda la oferta de eucalipto que previsiblemente va a haber. Bien es cierto que como no tenemos inventarios forestales actualizados, resulta complicado hablar con cifras en la mano.

En cualquier caso, es necesario buscar un equilibrio. Igual que en su día nosotros apoyamos la continuidad de Ence en Pontevedra porque pensábamos que a nivel económico y social era bueno para Galicia, el conjunto del sector de la madera está concienciado en que precisamos de manera proporcional madera para distintos usos. Para atraer industria de la madera necesitamos un recurso. Las fábricas que se fueron no volverán si no hay ese recurso y las que pueden venir tampoco lo harán.

«Siempre se insiste en la riqueza que da el eucalipto, pero ¿qué pasará en diez años?»

¿Hay posibilidades de nuevas inversiones en la industria de la madera gallega?
– Las empresas que quedamos tras la crisis tenemos en mente emprender inversiones. Piensa que somos la primera industria del rural. Sería positivo también que Galicia atrajera inversiones en el sector, sobre todo en lo que es la segunda transformación de la madera.

Imagino que estáis satisfechos con la inminente creación de la Axencia da Industria Forestal de Galicia.
– Desde luego pensamos que es una oportunidad. La Axencia está aún pendiente de definir y estamos a la espera de mantener nuevos contactos con la Consellería de Economía y con la de Medio Rural.

«Ya pasó suficiente tiempo para comprobar que las Sofor no han funcionado, busquemos otra fórmula»

Aparte de tu papel como portavoz de Fearmaga y Confemadera, trabajas también en el sector a título particular. Cuéntanos con qué maderas y orientación estáis trabajando en vuestra empresa.
– Tenemos un aserradero familiar (Maderas Ojea, O Carballiño) que cumplió ya 80 años. Antes de la crisis, trabajábamos con el pino, pero con la crisis nos quedamos sin márgenes de beneficio y decidimos reorientar la empresa. Ahora estamos haciendo transformación de madera en diversidad de piezas dirigidas al sector de la construcción, principalmente. Importamos madera laminada y noble de diversos orígenes y también trabajamos algo con pino gallego de calidad.

«Tengo que reconocer que muchas parcelas de monte de la familia aún no sabemos dónde están. El minifundio es malo para todos»

Como propietario forestal, ¿qué especies tienes plantadas en tus parcelas?
– Más que propietario, soy heredero forestal. Estamos en la provincia de Ourense, por lo que el pino y el roble son las especies predominantes. Con los robles que tenemos, estamos tratando de hacer podas y silvicultura, de cara a obtener una buena madera en el futuro. También tengo que reconocer que muchos montes de la familia aún no sabemos dónde están. El minifundio es un problema para todos.

Hace ya unos años que la Xunta lanzó la fórmula de las Sociedades de Fomento Forestal (Sofor) para promover el asociacionismo de los propietarios particulares y reducir el minifundio, pero los resultados son por el momento escasos. ¿Ves viable el camino del asociacionismo forestal?
– No queda otra. Con parcelas de 400 metros cuadrados no se hace nada. O tiramos los vallados físicos y mentales o estamos condenados al abandono. Ya pasó tiempo suficiente para ver que la fórmula de las Sofor no ha funcionado. Tenemos que ser capaces entre todos de buscar una vía de sustitución que alimente la vocación de juntar las hincas y de hacer una buena gestión del monte.

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