«El clima de Galicia es privilegiado a nivel mundial para la ganadería de vacuno de leche»

Israel Flamenbaum es un experto mundial en estrés por calor en las vacas lecheras y asegura que Galicia no tiene en la actualidad un problema generalizado pero recomienda a las ganaderías “estar preparadas” porque “la situación va a empeorar en los próximos años”

Israel Flamenbaum, esta semana en Lugo, onde participou nas xornadas técnicas organizadas por Africor e Vaca Pinta

Israel Flamenbaum, esta semana en Lugo, donde participó en las jornadas técnicas organizadas por Africor y Vaca Pinta

Israel Flamenbaum fue durante 20 años alto funcionario del Ministerio de Agricultura de Israel, donde investigó y desarrolló sistemas para mitigar el estrés por calor de las vacas y, tras jubilarse en 2008, creó su propia empresa y se convirtió en consultor internacional de granjas de leche en lugares como EEUU, Brasil, México, Rusia, Turquía o Italia.

Es también jefe del equipo científico de estrés por calor de la Federación Internacional de la Leche (IDF) y ha analizado datos de granjas de más de 50 países de todo el mundo, una experiencia que le vale para afirmar que “no hay muchas regiones en el mundo que tengan condiciones climáticas tan favorables para la producción de leche como Galicia».

Con todo, advierte de que se están produciendo cambios en esas condiciones climáticas favorables para los que hay que estar preparados. “En Israel incluso las granjas que no tienen un funcionamiento óptimo están en una relación mucho mejor que la mayoría de las granjas en el mundo, porque llevamos 50 años trabajando en estos temas. A mí no me faltó dinero para hacer investigación, fue por necesidad, porque si queríamos producir leche en un clima mediterráneo, no nos quedó más remedio que solucionar estos problemas de las altas temperaturas y de cómo afectan a las vacas, y hoy estos conocimientos los estamos compartiendo con otras regiones donde apenas se está empezando a trabajar en estos asuntos, como sería el caso de Galicia», argumenta.

Galicia, “un paraíso” para la producción de leche

Tras analizar los datos productivos y reproductivos mensuales medios en la provincia de Lugo de 2017 a 2021, facilitados por Africor, Israel asegura que “en general, Galicia es un paraíso para producir leche, no tiene ningún problema relevante de este tipo en la actualidad, pero las vacas están ya en el límite y si viene una ola de calor la van a sufrir, como se demuestra al analizar los datos de los últimos cinco años, en los que vemos que la olla de calor que afectó a Galicia en agosto de 2018, aunque fue un fenómeno puntual, se nota claramente en los datos de producción y fertilidad de las granjas”, afirma.

Los ganaderos en Galicia están en el inicio del problema, nosotros en Israel llevamos 25 años trabajando en esto

Después de analizar los datos del Control Lechero de 1.200 ganaderías en la provincia de Lugo, que suman 80.000 vacas y el 70% de la producción total de leche de la provincia, Israel asegura que “los datos promedio muestran que no hay demasiados problemas, pero no cabe duda que ustedes están ya en los límites”, dice, por lo que recomienda analizar caso a caso.

No es lo mismo estar en Ribadeo que en Monforte

Israel defiende analizar la situación concreta de cada granja, en función de su ubicación, las instalaciones de las que dispone y su nivel de producción. “Estoy seguro de que en función de la ubicación concreta de la granja y de sus instalaciones hay explotaciones que están ya perdiendo dinero, porque las vacas de alta producción si están en establos antiguos con menor ventilación van a sufrir más”, argumenta.

Los datos promedio en Galicia muestran que no hay demasiados problemas, pero no cabe duda que ustedes están ya en los límites y en función de la producción, de la ubicación y de las instalaciones estoy seguro de que ya hay granjas perdiendo dinero

“Uno de los causantes de que se sufran ya a día de hoy los efectos del estrés por calor en lugares frescos como es Galicia es el incremento de producción de las vacas. Quizás estos efectos no sean muy importantes hoy pero sí lo serán mañana”, asegura. “No tienen este problema hoy, pero deben estar preparados para sufrirlo en el futuro, por el aumento de la producción de leche por vaca y el efecto del cambio climático”, advierte.

En comparación con Valencia

Estrés por calor Galicia-Valencia3

Para ejemplificarlo, en las jornadas organizadas por Africor Lugo y Vaca Pinta comparó los resultados de distintos parámetros (producción, pico de lactación, días en leche y fertilidad) de las granjas en Galicia y en Valencia, y concluyó que existe una enorme disparidad.

En Israel si una vaca está por debajo de 50 litros en el pico de lactación es eliminada de la granja

Es la misma situación que se da entre zonas cálidas y zonas frescas de EEUU o de China. En EEUU, por ejemplo, hay una gran diferencia entre los estados fríos del norte y los estados cálidos del sur. En los segundos, las pérdidas de producción a consecuencia del estrés por calor en los meses del verano pueden alcanzar el 40% de los ingresos previstos. En estados como Florida, sin sistemas de enfriamiento, las vacas pasan casi el 50% del año (de junio a septiembre) en condiciones de estrés térmico, detalló.

Estrés por calor Galicia-Valencia1

“En Galicia no vemos que haya un efecto muy significativo en la producción. Los días en leche promedio no varían mucho entre verano e invierno y tampoco en los picos de lactación. Pero la media de estas 80.000 vacas de la provincia de Lugo analizadas indica que hay capacidad de mejora en muchos aspectos. Nos encontramos con medias de producción entre 30 y 35 litros y con picos de lactación entre 40 y 45 litros. Es muy bajo, en Israel si están por debajo 50 litros en el pico de lactación esos animales son eliminados de la granja”, asegura.

Los días en leche en Galicia son muy altos y eso está penalizando a las granjas

También llama la atención, dice, la cifra de días en leche en Galicia, que se sitúa a lo largo del año en cifras de entre 185 y 200 días, “cuando deberían estar en 160 días todo el año”. “Eso implica menor producción de leche. No creo que sea un efecto del estrés por calor, pero es algo a estudiar, porque está castigando a las granjas gallegas”, asegura.

Estrés por calor Galicia-Valencia2

A nivel reproductivo, en el verano en Valencia, de cada 100 vacas, menos de 10 están preñadas, “y esto no lo estamos viendo aquí en Galicia”, asegura. Pero añade: “En Galicia no vemos el efecto estacional pero se logran durante todo el año niveles muy bajos de fertilidad (la tasa de concepción media se sitúa entre el 25 y el 30%), muy inferiores a los que logran en Valencia en invierno”, destaca.

Además, en la zona mediterránea, las ganaderías bajan la producción media por vaca de 40 litros en invierno a 30 en verano y tienen una relación verano-invierno de 0,80, es decir, una pérdida de producción de un 20%, “que es un dato peor que las peores granjas en Israel, que tienen un descenso de producción de un 12% y de un 30% en la fertilidad”, aclara.

4 litros menos de producción

Público asistente ás xornadas organizadas por Africor Lugo e Vaca Pinta

Público asistente a las jornadas organizadas por Africor Lugo y Vaca Pinta en el auditorio de la Facultad de Veterinaria

Hace unos años se pensaba que el problema del estrés por calor de las vacas afectaba solo a las partes cálidas del planeta, pero un estudio presentado en el año 2015 por investigadores franceses demostró que también lo sufren, en mayor o menor medida, países europeos, con una pérdida de producción que va desde los 5,5 litros diarios en la región del Piamonte en Italia, a 4 en la cornisa cantábrica española (en concreto el dato fue medido en Asturias), 3,5 en el sur de Francia, 3 litros en Polonia o en la República Checa, 3,1 en Suiza, 1,8 en el norte ce Francia o 0,7 en el Reino Unido.

Un estudio hecho en toda Europa determinó que en lugares de las mismas características que Galicia, en concreto en Asturias, la pérdida de producción es de 4 litros

Los episodios de calor provocan una merma del pico de lactación y de su persistencia, disminuyen más de un 6% el porcentaje de grasa y de proteína e incrementan la concentración de células somáticas. Al mismo tiempo, también baja la detección de celos (que duran menos y son menos evidentes) y se resiente la fertilidad (empreñando peor las vacas y prolongándose de esta manera el intervalo entre partos). El estrés térmico provoca también una merma de la inmunidad de las vacas, enfermando más (especialmente enfermedades pre y post parto del útero y de la ubre).

¿Cuándo sufre una vaca estés por calor?

Las vacas se encuentran en estrés calórico cuando generan más calor del que pueden disipar. Una vaca de 40 litros de leche va a empezar a no poder disipar el calor que produce cuando hay 23 grados centígrados en el ambiente. Si la humedad es baja, la vaca puede tolerar una temperatura mayor, de hasta 25 grados, “pero si la humedad es alta, como sucede en Galicia, la vaca sufre ya estrés calórico a partir de 20 grados”, asegura Israel.

Si la humedad es alta, como sucede en Galicia, una vaca de 40 litros va a empezar a sufrir estrés calórico a partir de 20 grados

Los efectos son un incremento de la temperatura corporal por encima de los 39º C y un aumento de la frecuencia respiratoria. Para tratar de paliar esta situación, las vacas comen menos para bajar su temperatura interna y eso hace que disminuya la producción de leche, una situación que también se ve agravada por el descenso de la eficiencia nutricional, ya que el animal dirige parte de la energía que ingiere a mecanismos de reducción de la temperatura corporal, en vez de al sistema de producción de leche.

Situaciones prolongadas de estrés por calor pueden reducir la producción en 1.000 litros por vaca y lactación

Es decir, en situaciones de altas temperaturas la vaca come menos y desaprovecha una parte de lo que come, por lo que la producción se ve castigada doblemente. Según estudios realizados en EEUU, la eficiencia alimentaria en situaciones de calor disminuye un 15%, cuantificó Israel. La vaca está más inquieta y tiende a estar más tiempo de pie, incrementa el ritmo respiratorio y disminuye el tiempo de rumia.

Factores que empeoran la situación

Dos son los factores que están agravando los efectos del calor en las vacas. Por un lado, el cambio climático, que está subiendo la temperatura media e incrementando la frecuencia de las olas de calor.

“Desde el año 61 a hoy la temperatura se ha incrementado en 1,5 grados centígrados de promedio en el planeta. Eso era lo esperado hasta el año 2030 pero ya lo hemos superado a día de hoy. La frecuencia de olas de calor está creciendo mucho en los últimos años y eso está perjudicando a las vacas”, asegura Israel.

Ustedes aquí en Galicia tienen vacas de alta producción de leche y ese es un factor que influye en el estrés por calor

También empeora los efectos del estrés por calor el aumento en la producción de leche por cabeza. “Una vaca holstein con 45 litros de leche es un radiador con patas. Hoy estamos en una situación en la que las vacas de alta producción no son capaces de regular el calor corporal sin la ayuda del granjero”, afirma. ”Un estudio de hace años demostró que las vacas de 35 litros cuando volvían a condiciones térmicas normales no podían recuperar la producción, en contra de lo que hacían las de baja producción”, aclara.

¿Enfriar el establo o enfriar a la vaca?

Cow Cool

Sistema de refrigeración combinada sobre las camas y los pasillos de alimentación. Fuente: Cool-Cows

Los avances en los sistemas de enfriamiento logrados nos últimos 20 años en países como Israel y la implementación del enfriamiento intensivo en los establos puede contribuir a paliar los efectos del cambio climático y reducir las pérdidas causadas por el estrés por calor en las vacas.

Pero Israel Flamenbaum insiste en aplicar de forma idónea estos avances. “Los ventiladores solos, si los usamos sin agua, casi no bajan la temperatura de la vaca, hacen otras cosas muy importantes, como es extraer el amoniaco al mover el aire, pero desde el punto de vista térmico no es un sistema efectivo por sí solo”, asegura.

El enfriamiento tiene que ser una combinación de aire y agua, solo con aire no es suficiente

“El enfriamiento tiene que ser una combinación de aire y agua, solo con aire no es suficiente. Los ventiladores solo pueden disipar el calor de una vaca que produce 10 litros de leche, pero no el generado por grandes productoras”, afirma.

Por eso, dice, los factores básicos para un enfriamiento efectivo son agua, aire y tiempo. “El tratamiento de enfriamiento tiene un potencial limitado. En vacas con 22 litros el tratamiento dura 5 horas, pero en vacas con 40 litros solo dura 3 horas, eso quiere decir que tenemos que enfriar a las vacas más a menudo”, defiende.

Crear zonas de sombra

En granjas situadas en zonas cálidas, Israel les está recomendando hacer 8 tratamientos de enfriamiento de las vacas al día, con un total de 6 horas totales acumuladas. “No hay que tener miedo a aplicar más tratamientos de este tipo. No importa tener que levantar más veces a las vacas, porque aunque parezca que las estamos molestando, lo que estamos haciendo es mejorar su bienestar y su producción.”, dice.

En zonas cálidas recomienda 8 tratamientos de enfriamiento al día con un total de 6 horas totales acumuladas de funcionamiento

Para que el efecto del enfriamiento dure más tiempo, Israel recomienda establecer sombras en los pasillos y salas de espera, mediante techos convencionales o simples telas u otros materiales que proporcionen sombra, incluso para la radiación indirecta que entra por los laterales de las naves a determinadas horas del día, para lo cual son útiles sistemas de lonas perforadas móviles para poder abrir en otros momentos y permitir la circulación del aire.

En momentos de calor obligar a una vaca a estar fuera en pastoreo es un error

“Cuando las vacas tienen que caminar largas distancias para ir a ordeñarse, como sucede en granjas grandes de México o EEUU, se están poniendo sombras en los pasillos para proteger a las vacas del sol directo. En momentos de calor obligar a una vaca a estar fuera en pastoreo es un error, están mejor dentro del establo”, afirma.

¿Enfriamiento directo o indirecto?

“Para eliminar el calor que generan las vacas tenemos dos formas: el enfriamiento directo, a base de empapar con agua a la vaca y aplicar luego una corriente de aire para que evapore el calor, o el enfriamiento indirecto, que consiste en enfriar el establo. Esta segunda opción es más cara desde el punto de vista del coste y solo es útil para lugares como Arabia Saudí, y zonas áridas de EEUU o de Israel”, destaca.

Cuando el aire está muy saturado de humedad, como ocurre en Galicia, no tenemos posibilidad de evaporar más agua

Con este sistema, a base de evaporar agua, en climas secos se puede lograr bajar la temperatura del establo hasta 10 grados, pero con altas humedades no es posible hacerlo en más de 2 o 3 grados. “Por eso no creo que sea muy práctico o conveniente hacer esto en Galicia, porque cuando el aire está ya muy saturado de humedad no tenemos posibilidad de evaporar más agua”, argumenta.

¿Enfriamiento forzado o a demanda?

Así pues, en el caso de Galicia, Israel recomienda enfriar a los animales, bien con sistemas de enfriamiento forzado, bien a demanda. Una opción sería en determinados momentos del día, por ejemplo aprovechando las horas de ordeñar (pero con eso solo no sería suficiente, se necesitaría una frecuencia mayor), levantar a los animales y pasarlos por el sistema de enfriamiento, que puede estar en el patio de alimentación o en la sala de espera de la sala de ordeño.

Lo más común es instalar los aspersores y ventiladores en la línea del comedero y en la sala de espera del robot o de la sala de ordeño

Este sistema también sería adaptable a robot. “Yo desarrollé el sistema de enfriameiento para granjas robotizadas para DeLaval en Talavera de la Reina y les funciona muy bien, tanto en la línea del comedero como en el patio donde está el robot”, indica.

Otra opción sería el enfriamiento voluntario, en el que el sistema funciona cuando las vacas se acercan. “Las vacas aprenden muy bien a acudir cuando precisan esa ayuda. En Talavera hay otra granja que adoptó este sistema y le está funcionando muy bien también, tan sólo bajan un litro del invierno al verano”, asegura.

Índice de relación verano-invierno e ITH

“Hace 20 años inventamos en Israel un índice de relación verano-invierno que analiza la relación entre julio, agosto y septiembre en comparación con enero, febrero y marzo. Si la relación está próxima a 1 quiere decir que no estamos perdiendo capacidad de producción de leche y si esa relación baja quiere decir que hay más afectación de estrés por calor”, explica Israel.

Hace hincapié en el seguimiento de datos, tanto antes de la instalación de los sistemas de enfriamiento como después. “No es suficiente con poner aspersores y ventiladores, hay que comprobar que están haciendo su función”, considera.

Para eso realizan distintas pruebas por medio de dispositivos intravaginales y collares inteligentes. “Monitorizamos a las vacas para saber si somos capaces de mantener su temperatura corporal por debajo de 39 grados durante todo el día o si tenemos que incrementar la frecuencia e intensidad del enfriamiento”, explica.

El índice ITH determina condiciones de estrés por calor por encima de ITH 68

Las nuevas herramientas y dispositivos digitales son una ayuda para eso. “Hay una correlación muy alta entre la temperatura vaginal y el ritmo respiratorio de las vacas, por lo que los collares que miden el jadeo son un sistema muy bueno para monitorizar en todo momento la situación térmica de la vaca”, dice. Estos dispositivos permiten medir el ITH, que en lugares como Valencia o Talavera entre mayo y octubre, destaca, está por encima del nivel crítico.

Importancia de un mantenimiento adecuado de los equipos

Israel destaca asimismo la importancia de un buen mantenimiento del sistema y de los distintos equipos, tanto de los aspersores como de los ventiladores. “Si los ventiladores acumulan polvo reducen un 30% su eficacia”, ejemplifica.

«No es solo vender ventiladores, hay que visitar las granjas, estudiar sus necesidades, instalar los equipos, asesorar al granjero en su utilización y hacer medición y seguimiento de los resultados”, resume.

Cuanto más frecuente es el mojado de la vaca, más baja la temperatura

La velocidad del aire influye en el resultado. “Nuestra recomendación es empapar bien a las vacas con agua y a continuación cada 5 minutos crear una corriente de viento con una velocidad de 3 metros por segundo”, detalla.

Una inversión “que se paga sola”

Israel Flamenbaum asegura que la inversión en medios de enfriamiento y su uso adecuado se puede considerar “una de las mejores inversiones que puede hacer un ganadero”. “La inversión en enfriamiento se paga en un año, máxime en dos. Díganme alguna inversión en agricultura o ganadería que se pague en ese tiempo”, razona.

Calcula que para una explotación de 200 vacas la inversión en los equipos supone unos 50.000 euros de inversión, unos 250€ por vaca, más un coste de funcionamiento anual de 25€ por vaca.

No hay una mejor inversión para la producción de leche que la del enfriamiento. El coste de instalación es de 250€ por vaca y recuperara en solo uno o dos años

Teniendo en cuenta el incremento de producción logrado, una parte de esa inversión se recuperaría ya en el primer año, en función del nivel de incidencia del estrés por calor en la granja. “En Galicia nos va a dejar el enfriamiento 50€ por vaca, pero en Valencia o Córdoba nos va a dejar más de 300€”, compara.

Alrededor del 15% de la energía que consume la vaca en verano la dedica a mecanismos de enfriamiento internos

En zonas con alta incidencia de estrés por calor, “las vacas que paren al principio del verano y están enfriadas llegan a un pico más alto de lactación (5 litros más) y mantienen más tiempo esa producción”, asegura, por lo que “el enfriamiento del ganado puede darnos hasta 1.000 litros más por vaca”, asegura.

Por el contrario, en zonas como Galicia, habría que valorar el coste de la inversión necesaria y el beneficio obtenido. “Si veo a las vacas unos días jadeando y no tengo sistemas de resfrescado, no necesariamente quiere decir que esté perdiendo dinero, porque hay que tener en cuenta el coste de instalación y funcionamiento. Lo preocupante es cuando estoy perdiendo mucho dinero y no hago nada”, lamenta.

En Galicia no creo que haya un beneficio de más de 50€ por vaca, pero vale la pena tener el sistema instalado porque con una o dos olas de calor al año ya va a dejar dinero

“En Galicia no creo que haya un beneficio de más de 50€ por vaca, pero vale la pena tener el sistema y si viene una o dos olas de calor al año ya se va a pagar el sistema y va a dejar dinero”, asegura. Por eso, recomienda a los ganaderos gallegos “que no gasten cuando no es necesario, pero que estén preparados con el equipo instalado para utilizarlo cuando sea preciso”.

«El enfriamiento intensivo mejora el bienestar de las vacas, aumenta su eficiencia productiva y, por tanto, reduce el coste de producción e incrementa la rentabilidad de la granja, pero, ojo, todo ello con la condición de que exista un problema real de carga térmica», matiza. 

Efectos a más largo plazo

Israel afirma que a mayores de los efectos directos sobre la producción, el enfriamiento tiene otros beneficios a más largo plazo. “Hay que tener paciencia, porque los resultados no son inmediatos. Muchas veces los resultados del primer año no son muy relevantes, hay que esperar al segundo y tercer año para ver resultados”, asegura. “Cuando enfriamos a las vacas secas producen más leche en la siguiente lactación, porque se produce una mayor vasodilatación”, ejemplifica.

Por eso, dice, aplicar tratamientos contra el estrés por calor incrementa la rentabilidad económica de las granjas a corto y también a más largo plazo. “El efecto del calor sobre la fertilidad tiene lugar durante un período prolongado de tiempo de alrededor de 50 días. En Italia, en una granja cerca de Roma, casi duplicamos la tasa de concepción con un buen enfriamiento de las vacas. Eso reduce la tasa de eliminación”, destaca.

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