‘Habemus’ lío en la gestión de los purines

El proyecto de decreto ministerial sobre fertilización sostenible cae como una bomba en el campo. Organizaciones agrarias y cooperativas cuestionan que no se les haya consultado previamente a la publicación del borrador. Esperan que el Ministerio de Agricultura replantee la normativa para que sea aplicable en la práctica

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‘Habemus’ lío en la gestión de los purines

El Ministerio pretende prohibir la aplicación de purines con el sistema de plato o abanico.

España tiene un problema con las emisiones de amoniaco a la atmósfera, ya que emite un 47% más del techo fijado por Bruselas. Son emisiones imputables casi en su totalidad al campo, así que los planes del Gobierno para reducir la contaminación atmosférica por amoniaco pasan por endurecer la normativa de fertilización de los cultivos. La cuestión de fondo es cómo acometer esa reducción.

El foco del conflicto se sitúa en la gestión del purín en las explotaciones y en su aplicación en el campo, que en conjunto representan el 75% de las emisiones de amoniaco del agro. La intención del Ministerio de Agricultura de prohibir la aplicación de purines por el sistema de plato o abanico para reducir las emisiones es conocida desde hace años, pero hasta ahora en Galicia y en otras comunidades se pudieron aplicar excepciones que iban sorteando esa prohibición.

El problema radica en que Agricultura lanzó ahora un proyecto de decreto de fertilización que insiste en la prohibición del plato, sin posibilidad de excepciones según el texto del borrador. La nueva regulación planteada por el Ministerio está cayendo como una bomba en el campo gallego. Organizaciones agrarias y cooperativas la califican de «disparate» y esperan que se pueda reconducir para que el texto final sea factible de aplicar.

«Tenemos una preocupación grande» -reconoce el director de la Asociación Galega de Cooperativas Agrarias (Agaca), Higinio Mougán-. «En primer lugar, porque no se nos explicó este decreto, desconocemos el sentido que pueden tener algunas de las medidas que se proponen y lo que se pretende», valora.

Desde Agaca, que está preparando alegaciones al proyecto ministerial, consideran que la gestión de los purines de vacuno no es el problema. En la misma línea se pronuncian Unións Agrarias y el Sindicato Labrego.

«Presentaremos informes técnicos que desacreditan la prohibición de aplicar purines con el sistema de plato o abanico» -avanza Óscar Pose, de Unións Agrarias-. «Estamos ante un borrador que es inexplicable y además inasumible, ya no sólo económicamente, sino que técnicamente es inviable. Por poner un ejemplo, las fábricas de inyectores tendrían que estar trabajando los próximos 20 años para abastecer toda la demanda que se generaría. Tampoco se dice nada de cómo se trabajaría en las zonas de alta montaña y de pendiente», cuestiona Pose.

Amoniaco por sectores
La propia documentación del Gobierno sobre el problema del amoniaco centra la preocupación en las granjas de porcino, que generan un 28,9% de todas las emisiones, y en la fertilización química, responsable del 19%. La responsabilidad del vacuno de leche se limita al 11% de las emisiones, por detrás de la ganadería de vacuno de carne (18%) y de la avicultura (14%).

Agaca incide además en que la normativa debería tener en cuenta cuestiones como el tamaño y tipología de las explotaciones, pues no es comparable el impacto de una granja intensiva sin tierra con una explotación de vacuno en pastoreo, un manejo este último que minimiza las emisiones de amoniaco a la atmósfera.

El Sindicato Labrego, que también trabaja estos días en las alegaciones al decreto, ya manifestó el pasado viernes su preocupación en una concentración de su Dirección de Vacuno de Carne. La organización agraria incidió en que sería disparatado exigirle la compra de nuevos equipos de aplicación de purines a ganaderías de vacuno de carne que trabajan en su mayoría con el pastoreo como forma de manejo principal.

Organizaciones agrarias y cooperativas coinciden en que es preciso negociar medidas de reducción de emisiones que sean factibles de aplicar en Galicia. «Es cierto que nosotros también tendremos que aplicar medidas, pero que sean viables», advierte Óscar Pose, una conclusión que es compartida por el conjunto del sector. “Lo que no podemos es generar un miedo gratuito entre las granjas con medidas que no son factibles. Es necesario reflexionar sobre una estrategia ponderada para reducir emisiones, que sea ejecutable y pensada a medio y largo plazo», concluye Higinio Mougán.

Conviene recordar que desde el Centro de Investigaciones Agrarias de Mabegondo ya se habían lanzado el pasado año propuestas alternativas para mitigar las emisiones de amoniaco de las granjas de leche.

Nuevas obligaciones
El decreto de nutrición sostenible de los cultivos introducirá otros cambios de importancia, entre ellos la obligación de contar con un plan de abonado en las explotaciones o la de registrar en un cuaderno todas las aplicaciones de purines y fertilizantes de cada parcela. En el sector preocupan cuestiones sin concretar, como las analíticas que se exigirán de los purines o la introducción de una ITV de las abonadoras.

Unións Agrarias avanza también que alegará contra la prohibición de aplicar fertilización nitrogenada en los cultivos entre junio y septiembre. «En junio, aún hay cortes de hierba tardíos, seguidos de la aplicación de purines, o siembras de maíz que también precisan de abonado», explica Óscar Pose, de Unións Agrarias, que recuerda que las comunidades autónomas sí podrán concretar este punto en sus propias normativas.

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