Perspectivas de futuro de la madera de pino

El crecimiento de la demanda de madera estructural para construcción genera buenas previsiones de mercado para las coníferas, pero existe la incertidumbre de si habrá madera de calidad suficiente para cubrir las necesidades

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Perspectivas de futuro de la madera de pino

El segmento de madera estructural para construcción crece a dobles dígitos cada año.

La madera de pino se enfrenta a una paradoja. Las perspectivas de su mercado en las próximas décadas son optimistas, fruto, entre otros factores, del crecimiento de la demanda de madera estructural para la construcción, pero la oferta de madera de coníferas en el monte se prevé que evolucione a la baja. Es un escenario que se produce tanto en Galicia como a nivel internacional, según detalla un informe del grupo operativo suprautonómico Genmac, orientado a promover la mejora de las masas de coníferas.

El informe, elaborado por la Universidad de Vigo, habla para los próximos años de un “renacimiento de la madera”, fruto de las nuevas tecnologías y de la innovación. Si el acero, el vidrio y el hormigón modelaron las ciudades del siglo XX, la madera está llamada a tener un gran protagonismo en la arquitectura y en el diseño de las próximas décadas, destaca el autor del trabajo, Juan Picos, que elaboró el informe antes de que comenzara la pandemia del coronavirus.

El segmento de la madera contralaminada para construcción (CLT, Cross Laminated Timber) está creciendo a dobles dígitos cada año. Si en el 2008 se consumían 200.000 toneladas en Europa, fundamentalmente en Austria y Alemania, para 2020 se esperaba el consumo de un millón de toneladas. En Estados Unidos, su mercado para los próximos años se calcula también en millones de toneladas.

Técnicamente, se trata de una madera con capas de tablas encoladas, conformada por capas que se suceden perpendicularmente. Es un producto prefabricado que presenta una densidad superior al hormigón y buenos parámetros técnicos para su uso en edificios de gran y media altura, así como en obra civil y equipaciones públicas o deportivas.

Los proyectos de fábricas que están comenzando a trabajar con CLT se extienden por todo el mundo, entre ellos el de la gallega Finsa, que tiene depositadas fundadas esperanzas en su proyecto de fabricación de madera CLT, que complementará sus líneas actuales de tableros de fibra (DM), aglomerados y madera aserrada.

Para el CLT, las fábricas precisan fundamentalmente madera de coníferas de calidad. Finsa ya anunció el pasado año precios diferenciados para las dos primeras trozas de los árboles que cumplieran los requisitos de calidad precisos para este uso.

Expectativas de desarrollo de mercado en la próxima década.

Expectativas de desarrollo de mercado en la próxima década.

Innovaciones y bioenergía
La madera estructural para construcción es una de las oportunidades para las coníferas que ya es presente, pues ya existe la tecnología, proyectos industriales y demanda de mercado. Otras tendencias, con investigaciones en marcha, anticipan además nuevas posibilidades para el pino, como el desarrollo de nuevas fibras textiles o bioplásticos.

El papel de embalaje, elaborado a partir de la trituración de puntales de pino, y la biomasa con fines energéticos (pellets) son otros segmentos que tienen buenas perspectivas de futuro, según destaca el informe.

La nueva era de la bioeconomía, en la que la Comisión Europea y terceros países están implicados, genera oportunidades claras para la madera de coníferas. Las nuevas políticas, orientadas a reducir la huella de carbono, tienen en la madera un aliado natural, pues por ejemplo, su uso en la construcción, en comparación con el acero y con el hormigón, implica importantes reducciones del gasto energético, de la contaminación y de las emisiones de gases de efecto invernadero, según detallan diversos estudios internacionales.

La madera tiene además en la construcción una ventaja estructural, en comparación con el acero y con el hormigón, así como ventajas térmicas y acústicas, al ofrecer un mayor aislamiento.

Factores de reducción de la oferta
La incógnita a nivel internacional radica en saber si habrá suficiente madera de coníferas para cubrir la creciente demanda. Factores como el aumento del impacto de los insectos perforadores en Centroeuropa y Norteamérica, los fuegos de Portugal o los importantes temporales que se suceden en los últimos años en Europa, y que derribaron millones de toneladas de coníferas, son algunos de los elementos que generan incertidumbre.

También hay que tener en cuenta que las coníferas pierden territorio en diversos países, bien por el avance del eucalipto, caso de la Península Ibérica, bien por frondosas caducifolias en otros países.

Ante el escenario que se avecina, en Galicia ya echó a andar en los últimos años la Fundación Arume, en un esfuerzo conjunto de la cadena del pino para promover pinares con buena silvicultura y mejora genética, lo que se espera que permita aumentar la productividad y la oferta de madera de calidad.

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