«Queremos que nuestras vacas pasten y salgan todos los días, aunque bajen en leche»

Conocemos la ganadería de vacuno de leche que Román Santalla, presidente de la cooperativa Cobideza, atiende junto con su hijo Álvaro en Lalín. Apuestan por el pastoreo y el confort de los animales frente a producciones más altas

«Queremos que nuestras vacas pasten y salgan todos los días, aunque bajen en leche»

Román Santalla junto a su hijo mayor Álvaro en la ganadería.

En la parroquia de Palio, en Lalín (Pontevedra), se encuentra la ganadería Agrasilva SC, la granja de Román Santalla, presidente de la cooperativa Cobideza, situada a escasos kilómetros. Santalla es también conocido en el sector por su labor en Unións Agrarias y en su matriz estatal (UPA), de la que es responsable de Ganadería, un labor que compagina con la ganadería, que atiende junto con su hijo mayor, Álvaro.

La granja, situada en la parte alta de una parcela y con un diseño abierto y ventilado da buena cuenta de una máxima que prima en esta ganadería: las vacas pueden salir a los patios siempre que quieran y buena parte del tiempo lo pasan en el prado. «Nos gusta que las vacas salgan a pastar en los meses que hay pasto, pero que además puedan salir para los patios o al prado todo el año», explica Román.

«No buscamos exprimir nuestras vacas al máximo para lograr producciones más altas, nosotros queremos animales que estén sanos y fuertes»

El confort de los animales es una apuesta clara para la familia, así como la longevidad y la robusteza. «No buscamos exprimir nuestras vacas al máximo para lograr producciones más altas, nosotros queremos animales que estén sanos y fuertes, y por eso las sacamos todo el año, eso les ayuda a estar bien», apunta el ganadero. Trabajan en garantizar el bienestar de los animales con el objetivo de reducir los problemas sanitarios y los tratamientos. «Es muy difícil no tratar ninguna vaca, pero trabajamos con ese objetivo», apunta Román.

Decidieron construir una granja abierta y ventilada sólo cerrada completamente por un lateral.

Decidieron construir una granja abierta y ventilada sólo cerrada completamente por un lateral.

Ya en la construcción de la granja, que acometieron hace 12 años, tuvieron en cuenta el manejo que querían seguir haciendo. Así, tanto la sala de ordeño y la lechería están situados a modo de cierre lateral. «Ese es el lado del invierno, es la parte más cerrada de la granja y sirve también para hacerles abrigo», detalla. Las instalaciones fueron pensadas para hacer frente al calor del verano, y por el momento están consiguiendo muy bien ese objetivo. «Es realmente muy confortable. No tenemos ni ventiladores ni otro tipo de sistema de refrigeración porque no lo precisamos. En verano las vacas están muy cómodas aquí. En los meses de más calor pernoctan al raso, pero por el día ellas prefieren estar aquí», comenta Santalla.

Los buenos resultados de estas instalaciones, con una estructura metálica y cubiertas sin casi cerramientos, hicieron que hayan continuado con esta línea también en la ampliación que realizaron hace 2 años. En esta parte más nueva es donde tienen la mayoría de las vacas secas y de la recría cuando están en la granja, ya que la mayor parte del tiempo están fuera. Esta también es la zona en la que permanecen las vacas más delicadas, por lo que optan por emplear cama caliente a base de paja. «Da bastante más trabajo tener estas camas bien, pero también les ayuda mucho a recuperarse cuando tienen algún problema. Merece la pena», argumenta Álvaro. Esta cama la renuevan cada 3 días con dos pacas de paja molida. Mientras, los animales en producción los tienen en camas con cáscara de arroz mezclada con carbonato cálcico, que renuevan por completo cada 15 días.

 Las novillas y las vacas secas las tienen en cama caliente para un mayor confort de los animales.

Las novillas y las vacas secas las tienen en cama caliente para un mayor confort de los animales.

Tienen un rebaño de alrededor de 220 cabezas, todas ellas de raza frisona, de las que ordeñan entre 115 y 125 vacas para conseguir una producción media que se sitúa entre los 34 y 36 litros por vaca dependiendo de la temporada. Así, en primavera alcanzan los 36 y en otoño e invierno están en 34 litros. Consiguen unas calidades de la leche de 3,7% de grasa y de 3,3% de proteína, con unos recuentos de bacteriología por debajo de las 250.000 células somáticas. «Contamos con el asesoramiento del servicio técnico de la cooperativa que nos resulta de ayuda para tener un mejor control en temas sanitarios», apunta Román. La leche se la venden a Cobideza que vende en su integridad a Reny Picot.

Ordeñan en una sala tipo espina de pescado con 6 puntos en cada uno de los dos lados. Del ordeño se encargan tanto Román como Álvaro, junto con otros dos empleados, uno de ellos a media jornada. Están valorando automatizar el ordeño con la colocación al menos de un robot de ordeño, aunque las instalaciones están previstas ya para la colocación de 2 sistemas que irían en la parte central de la nave. Además, en la atención al ganado también colabora la mujer de Álvaro, Inés García, que se encarga principalmente de atender a la recría más joven.

Acaban de adquirir una amamantadora con la que agilizar la atención de los terneros.

Acaban de adquirir una amamantadora con la que agilizar la atención de los terneros.

Llevar al pasto más de 100 vacas

En la alimentación del ganado, el pastoreo es fundamental, sobre todo en primavera y en otoño. La ración se adapta a la época del año y a la cantidad de pasto que tengan disponible. «En los meses de pastoreo, el 20-25% de la ración está en el pasto, con lo que se consigue también un ahorro de costes en la granja», indica Román. Así, en estos meses en vez de hacer ración para 125 vacas en producción basta con hacerla para 95, según estiman. En las vacas de producción, en época de pastoreo la ración que le aportan en la granja es de 35,5 kilos de silo de hierba, 17 kilos de silo de maíz y 12 kilos de pienso, al que le añaden hierba seca o silo ensilado muy seco. El pienso lo compran en la cooperativa de segundo grado Xuncoga, asentada en Lalín, y de la que Cobideza es socia.

«En los meses de pastoreo, el25% de la ración está en el pasto, con lo que se consigue también un ahorro de costes en la granja»

El servicio de carro mezclador de la cooperativa Cobideza se acerca todos los días para prepararle la mezcla de las vacas en producción y cada 2 días también para las vacas secas y las novillas, que pasan parte del tiempo en el prado. «Tanto la recría como las vacas secas están en los prados que tenemos más alejados de la granja o en aquellos en los que es difícil acceder con la maquinaria. Buena parte de ellos son prados que en otro tiempo fueron muy valorados por tener agua, lo que ahora también nos ayuda en el manejo, ya que no tenemos que llevarle la cuba del agua hasta allí», apunta el ganadero.

El servicio de carro de Cobideza les va todos los días para la ración de las vacas en producción y cada dos días para las vacas secas.

El servicio de carro de Cobideza les va todos los días para la ración de las vacas en producción y cada dos días para las vacas secas.

En este ganado tienen tres lotes diferenciados: en uno las vacas secas, en otro las becerras preñadas (unos 12 animales en esta temporada) y en otro las vacas en celo (25 vacas). «Algunas de ellas vienen todos los días a la granja para comer el pienso, mientras que las hay que quedan en el prado varios días», matiza. También tienen especial atención con las novillas más jóvenes y los problemas derivados de la mosca. «Las tenemos muy vigiladas porque hace años tuvimos problemas serios por culpa de estas picaduras. No es sólo los inconvenientes que le provocan en la ubre sino que ves cómo la vaca queda muy afectada», comenta Román.

Las vacas de producción también van al pasto todos los días. «Queremos que nuestras vacas pazcan y salgan todos los días, aunque bajen a la leche. Con todo, en los meses de la primavera producen lo mismo que si estuviesen en intensivo», asegura Román. Las vacas de leche las tienen divididas de igual manera en 3 lotes. «No es cuestión de llevar más de 100 vacas juntas. Las repartimos y así se maneja mejor el rebaño», indican los ganaderos. Estos lotes de ganado suelen ir a los prados que están más próximos de la granja, unas 25 hectáreas. «Le dedicamos el tiempo a las vacas, verla fuera es una pasión, pero implica tiempo y trabajo», valora Román. Él suele encargarse del manejo del pasto junto con la fertilización. Por su parte, Álvaro además de atender el ganado, gestiona el purín. El resto de los trabajos de maquinaria los hacen con la cooperativa.

«Le dedicamos el tiempo a las vacas, verlas fuera es una pasión, pero implica tiempo y trabajo»

Este año por primera vez están gestionando el pasto de manera más controlada, marcando la parcela disponible para el ganado con pastor, sin dejar que pazcan en el mismo sitio varios días. «Lleva más tiempo para nosotros, pero estamos consiguiendo un mejor rebrote. El pastoreo es todo un arte, si se hace bien», indica. Para pastoreo emplean una mezcla híbrida con raigrás inglés. «Se ha visto una gran evolución en la hierba. Antes, la hierba espigaba ya en abril, cuando ahora aguanta hasta junio, lo que te proporciona un pasto de buena calidad más tiempo», indican.

Vacas ganderia Roman Santalla

Campos de girasoles

La ganadería Agra Silva gestiona unas 90 hectáreas de tierra, buena parte de ellas alquiladas. La mayoría se encuentran en zonas próximas, aunque también tienen unas 32 hectáreas en el ayuntamiento limítrofe de Agolada. «Va habiendo tierra por el momento, pero tenemos una batalla importante con el eucalipto y con el abandono de las tierras, que es muy visible», comenta Román. En la parroquia no se llevó a cabo un proceso de concentración parcelaria, pero los propios vecinos fueron discurriendo cambios que facilitaron la continuidad de la actividad ganadera.

Compran unos 500.000 kilos de maíz al año. En el silo mezclan un 75% de maíz y un 25% de girasol para conseguir una ración más equilibrada y un aporte extra de proteína

La mayor parte de la tierra la dedican a la producción de hierba y sólo cultivan unas 4 hectáreas de maíz, puesto que los terrenos se adaptan mejor para este forraje. Además, buena parte de las fincas se encuentran incluidas o próximas a la Red Natura y a espacios de cotos y vedados de caza, con lo que tienen una importante presencia de jabalí. «Ya hemos probado de todo, desde echar el maíz más temprano o más tarde, pero rematamos teniendo ataques y no nos resulta rentable sembrarlo», argumenta. Así, compran unas 500 toneladas de maíz al año a un productor del ayuntamiento vecino de Santiso o en la cooperativa Cobideza, que también cuenta con este forraje embolsado para los socios.

El cultivo de girasol les permite pastorear más tiempo y consiguen un mejor aprovechamiento de las tierras.

El cultivo de girasol les permite pastorear más tiempo y consiguen un mejor aprovechamiento de las tierras.

La ganadería Agra Silva fue una de las primeras en la zona del Deza en apostar hace ya 10 años por el cultivo de los girasoles como forraje para complementar la alimentación del ganado. «Tienen un alto contenido proteico que resulta muy interesante en la ración», valora Álvaro.

«Es un forraje que nos ofrece muy buenos resultados al poder pastorear más tiempo u obtener dos cortes de hierba», detalla Román. Así, suelen sembrarlo a mediados de junio o incluso a comienzos de julio, ya que son ciclos cortos de 90 o 100 días. «Nosotros preferimos darle más días porque vimos que se trabaja mejor en el silo», detallan los ganaderos.

Además, en los años que llevan cultivándolo no tuvieron que recurrir a herbicidas y les proporciona una salida para el purín en esos meses. Los girasoles los cosechan junto al maíz y lo mezclan en el silo, en una proporción de 75% maíz y 25% girasol. Aunque durante años también otras ganaderías de la zona quisieron probar los rendimientos de este cultivo, hoy Agra Silva es una de las pocas que siguen cultivándolo y tienen previsto continuar con este forraje.

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