Ramón do Casar, un vino soñado desde la emigración gallega

Tres hermanos hijos de la emigración gallega en Venezuela deciden crear esta bodega en el Ribeiro, apostando por las variedades autóctonas, la reducción del uso de fitosanitarios y por la exportación. Este año quitaron al mercado sus primeras botellas con resultados muy alentadores

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Ramón do Casar, un vino soñado desde la emigración gallega

Vista de los viñedos de Ramón do Casar

La bodega Ramón do Casar está situada en la localidad de San Salvador de Vide, en el ayuntamiento de Castrelo de Miño, en pleno corazón del Ribeiro. La finca ocupa una superficie de 12 hectáreas, con una moderna bodega integrada en el paisaje que se inauguró en 2013 y que ya es unas de las visitas obligadas para lo enoturismo por sus viñedos, sus impresionantes vistas sobre el río Miño y también por su historia.

Y es que el origen de la bodega Ramón do Casar es la de un proyecto soñado en la emigración desde unos orígenes muy humildes. Los padres de Ramón, el patriarca de la familia, trabajaban para los caseros de la Finca do Casar, la actual propiedad en la que están los viñedos y la bodega, y que antiguamente pertenecía al marquesado de Ulloa.

Una bodega detrás de la que hay una historia de superación

En el año 1955 Ramón emigra a Venezuela en la búsqueda de mejores condiciones de vida pero también para cumplir un sueño: comprar la Finca do Casar. Tras casi veinte años de arduo trabajo en América logra cumplir su anhelo en 1975, cuando junto con otros dos familiares compra la propiedad. Años después, Ramón adquiere la totalidad de la finca a sus familiares.

La puesta en valor de la Finca do Casar comenzó en el año 2000 con la plantación de 7 hectáreas de viñedo de variedades autóctonas: un 80% de Treixadura, la variedad reina del Ribeiro, y un 20% de Godello y de Albariño. El objetivo era vender la uva a una bodega del Ribeiro.

Pero el proyecto del padre se fue convirtiendo también en un sueño de los hijos. Nacidos y viviendo en Venezuela, Ramón, Etelvino, y Javier González Sabucedo empiezan a trabajar en la idea de completar el proceso con una bodega para elaborar y vender sus propios vinos.

Así, en el año 2013 inauguran la bodega, un moderno edificio integrado en el paisaje y concebido también como espacio para el enoturismo. Al mismo tiempo, amplían la plantación con otras 1,3 hectáreas de viñedo. Y todo creando empleo en el rural: 4 personas a tiempo completo y más de 20 temporeros durante la vendimia.

Ramón, el emigrante gallego a Venezuela que logró comprar la Finca do Casar

Ramón, el emigrante gallego a Venezuela que logró comprar la Finca do Casar

Apuesta por la viticultura integrada y por la calidad

Su primera producción sale al mercado en el año 2014, unas 60.000 botellas con dos marcas: Ramón do Casar Blanco, un plurivarietal afrutado y rico en aromas con un 85% de Treixadura y el resto albariño y godello, y Ramón do Casar Treixadura, un monovarietal con más cuerpo y complejo con un 100% de esa variedad y que representa sobre un 20% de la producción.

Según Pablo Estévez, enólogo de la bodega desde hace 8 años, “el carácter de cada vino no es debido únicamente al porcentaje de variedades empleadas en cada caso, sino también, entre otros factores, al viñedo en el que se cultivan y al tipo de viticultura aplicado”.

Y es que este es otro de los factores en los que se procura diferenciar esta bodega. Ramón González Sabucedo, uno de los hermanos impulsores del proyecto y “de momento”, residente en Venezuela, explica que “estamos acogidos a un sistema de producción integrada, en el que prácticamente no se utilizan insecticidas y que procura reducir el uso de fitosanitarios”.

Apuestan por la producción integrada y por marcos de plantación amplios para reducir el uso de fitosanitarios

A esto también ayuda un marco de plantación amplio, de 2,5 por 1,25 metros, “que aunque supone menos plantas por hectárea, permite mayor ventilación y horas de sol, lo que mejora el estado sanitario”, destaca Ramón González Sabucedo.

Además, en los viñedos de la bodega Ramón do Casar han instalado un sistema de riego de precisión “que nos permite, en años muy secos como este, realizar riegos puntuales para controlar mejor la maduración de la uva”.

La búsqueda de calidad de la uva en la viña se complementa con la última tecnología en la bodega, en la que cuentan, entre otras innovaciones, con una prensa de vacío, de las pocas que existen en Galicia. “Hace posible que no haya contacto del mosto con el oxígeno, lo que evita la oxidación, y aunque el rendimiento de mosto por kilo de uva es menor, permite que el 80% sea mosto flor, virgen, de la máxima calidad”, subraya Ramón.

Una presentación del vino que homenajea a la emigración gallega

Un buen vino necesita una presentación a su altura que resulte atractiva para el cliente. Y este es un aspecto cuidadosamente trabajado en Ramón do Casar.

AAFF anverso RDC blanco (2014)Las etiquetas quieren hacerle un homenaje al patriarca, Ramón, y a través de él a toda la emigración gallega. Para eso utilizaron las fotografías de Alberto Martí, considerado uno de los mejores fotógrafos de la postguerra española. En la de “Los Adioses”, de Ramón do Casar Blanco, retrata la despedida del barco Montserrat en el 1955 desde el puerto de A Coruña, y en la de Ramón do Casar Treixadura capta una imagen cotidiana de gente pescando en el mismo muelle.

“Queremos que nuestra botella, al verla, represente a Galicia y a su emigración”, resume Ramón González Sabucedo. En el anverso de las botellas, sendas cartas, sencillas y emotivas, de Ramón a su esposa aún residente en Galicia.

Alrededor del 50% de sus ventas son al exterior

Otra clave del proyecto de Bodegas Ramón do Casar es su vocación exportadora. No en vano, la bodega nació con la idea de destinar el vino al mercado de Venezuela, aprovechando las redes de distribución de la comunidad gallega. Sin embargo, la inestabilidad económica y política de aquel país “nos obligó a apostar también por otros mercados internacionales”, reconoce Ramón.

Así, la bodega es una de las más activas en las misiones exportadoras de la Denominación de Origen Ribeiro y ya vende al exterior más del 50% de su producción. De este modo, y tras casi 14 meses en el mercado, el vino de Ramón do Casar está presente en Venezuela, Inglaterra, Suiza, Bélgica, Holanda, en Dinamarca, Japón y en México. “Muy pronto también empezaremos a vender en Colombia, Puerto Rico y Panamá, y también tendremos en breve entrevistas para empezar a vender en Estados Unidos”, destaca Ramón González Sabucedo.

Planes de futuro: seguir creciendo pero con el mismo modelo

En cuanto a los planes de futuro, aseguran que “tenemos capacidad para seguir creciendo porque la bodega está diseñada para 250.000 botellas, pero queremos hacerlo con la uva producida en nuestros viñedos o en viñedos alquilados pero que estén supervisados por nuestro enólogo”. En este sentido, Ramón adelanta que están en conversaciones con vecinos de la parroquia para alquilar viñedos con buenas condiciones de variedades de vid, suelo y orientación y que corren el riesgo de quedar abandonados por la falta de relevo generacional.

Mientras tanto, en Ramón do Casar siguen ajetreados con el trabajo en bodega tras una vendimia que califican cómo “extraordinaria” por su calidad y en la que recogieron 72.000 kilos.

“Nos trabajar con esmero una uva impecable para lograr el mejor vino”, asegura Ramón. “Estos son proyectos a medio plazo pero estamos muy satisfechos con los resultados: estamos recibiendo mucho tanto de nuestros viñedos como de nuestros clientes”, concluye.

Viñedos de Ramón do Casar

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