Europa advierte deficiencias en Galicia en el control del nematodo del pino

Una auditoria de la UE concluye que se hacen insuficientes análisis sobre los árboles decaídos en la zona demarcada por la plaga. Destaca que se interceptaron dos envíos de madera procedente de instalaciones gallegas con nematodos vivos, “lo que sugiere que la plaga puede estar presente en otros puntos del área demarcada o de la comunidad”

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Europa advierte deficiencias en Galicia en el control del nematodo del pino

Galicia hizo esfuerzos para mejorar el control de la plaga del nematodo del pino, pero las deficiencias persisten. Esa es la conclusión de la auditoría de la UE sobre la gestión de la plaga en España, que se acaba de hacer pública. El equipo auditor de la Comisión Europea concluye que Castilla y León y Extremadura, con dos focos declarados de la plaga, están haciendo un buen trabajo, pero advierte de “importantes deficiencias” en Galicia, que ya había sido cuestionada en un anterior control.

La existencia de problemas en la comunidad se confirmó cuándo en el 2019 se interceptaron en Europa dos envíos de madera y embalajes de madera procedentes de Galicia que dieron positivo a la presencia de nematodos del pino vivos. La madera interceptada había sido sometida a los tratamientos de calor preceptivos para garantizar la eliminación de nematodos -o al menos así había sido marcada-, pero conservaba nematodos vivos, según señala el equipo auditor.

En base a esa interceptación, el informe de la auditoría concluye que es posible que la plaga esté más extendida de lo que se piensa, bien en la propia zona demarcada, bien en otros puntos de Galicia. Además, una inspección del equipo auditor en junio del 2019 a una de las instalaciones gallegas de las que había salido madera con nematodos vivos detectó la presencia de dos nematodos en madera aun no tratada. Esa madera procedía en teoría de la zona demarcada de As Neves, si bien posteriores análisis en la zona de As Neves no encontraron nuevos árboles infectados.

La auditoría detectó nematodos en una industria en madera que no había sido tratada. La buena noticia es que la madera tratada no tenía presencia de la plaga

La buena noticia es que los análisis sobre la madera tratada en la industria inspeccionada no revelaron presencia de nematodos vivos. La Xunta informó al equipo auditor de que, tras la interceptación en Europa de madera con nematodos vivos, esa industria fue suspendida hasta que mejoró su tratamiento térmico de la madera para evitar nuevos errores,

Controles en el monte
El equipo inspector centra sus principales preocupaciones en los controles en monte, pues considera que los análisis sobre árboles decaídos de la zona demarcada, sospechosos de esconder la plaga, son insuficientes.

Durante el 2018, se hicieron 1.000 análisis de muestras, cuando el Laboratorio de Areeiro, encargado de los análisis, tiene capacidad para 5.000 análisis anuales de muestras de pino. El equipo auditor señala que en Galicia se tomaron muchas muestras de árboles decaídos que no fueron analizadas. Desde la Xunta -apunta el informe- no ofrecieron ninguna explicación convincente sobre el motivo de por qué no hacen más análisis de muestras, más allá de apelar a la insuficiencia de recursos.

«La Xunta no ofreció explicaciones convincentes de por qué se toman muestras en monte que no se analizan posteriormente»

La Comisión Europea concluye que no se puede asegurar la inexistencia de la plaga en otros puntos de la zona demarcada, sobre todo teniendo en cuenta que en Galicia, por sus menores temperaturas estivales, la plaga puede estar presente a un nivel latente, sin cursar una alta mortalidad de los árboles en un corto periodo de tiempo.

Retraso en la ampliación de la zona demarcada
La Xunta tampoco fue capaz de explicarle a la auditoría de la UE por qué, tras detectar siete nuevos positivos del nematodo del pino en agosto del 2018, no amplió la zona demarcada hasta el 28 de diciembre de ese año.

El comportamiento de las autoridades gallegas contrasta con el de Castilla y León, que decretó una zona demarcada en julio del 2018 tras detectar un caso ese mismo mes, o con el de Extremadura, que decretó una zona demarcada el 15 de marzo del 2018 tras detectar un caso el 28 de febrero de ese año.

“El retraso en la revisión en Galicia de la zona demarcada llevó a que material susceptible continuara moviéndose desde esa zona a la espera de demarcación, lo que pudo posibilitar la propagación de la plaga por medio de ese material”, cuestiona Europa. Los auditores precisan, sin embargo, que los siete árboles positivos en agosto ya se habían cortado y se habían eliminado a comienzos de julio, tras la toma de muestras, lo que evitó males mayores.

Árboles decaídos en monte
La auditoría realizada en junio del 2019 visitó uno de los nuevos focos del nematodo y encontró dos árboles decaídos en un radio de 500 metros al caso detectado el año anterior. Desde la Xunta se indicó que esos árboles habían sido muestreados en enero del 2019, pero que no se habían enviado las muestras al laboratorio. También justificó que no se hubiesen cortado ambos árboles, tal y como obliga la normativa, por trabajos públicos que dificultaron el acceso al lugar.

«No es posible afirmar que el nematodo del pino no esté más ampliamente presente en Galicia», concluyen los auditores

Visto el escenario, los auditores reiteran que “no es posible afirmar que el nematodo del pino no esté más ampliamente presente, bien en árboles que fueron cortados pero no analizados, bien en árboles en declive en el monte que no fueron ni cortados ni analizados”.

Control sobre los movimientos de madera
En Galicia, existen 33 empresas autorizadas para el procesado de madera procedente de la zona demarcada. Parte de ellas se encuentran fuera del área afectada por la plaga, pero sólo pueden transportar madera durante los cuatro meses en que no vuela el insecto vector del nematodo, que está activo entre abril y noviembre. De hacer movimientos para fuera de la zona demarcada durante el vuelo del insecto vector, tendrían que hacerlo en contenedores cerrados.

El equipo de la auditoría señala que los controles realizados parecen demostrar el cumplimiento de la normativa sobre el movimiento de madera, pero también advierte de que esos controles son insuficientes.

“Existen condiciones apropiadas para el movimiento de material desde la zona demarcada de As Neves y la conciencia y cumplimiento de las industrias parece bueno, pero el bajo nivel de controles oficiales y el tamaño mucho mayor de la zona demarcada aumentan el riesgo de que se produzcan incumplimientos”.

Como ejemplo de un incumplimiento, los auditores señalan que se detectó en Castilla y León un camión con 25 toneladas de madera quemada procedente de Galicia en agosto del 2018, época de vuelo del insecto vector en la que esa madera no tenía autorización para salir del área afectada por la plaga. La empresa autora del envío fue sancionada con 90.000 euros.

Conviene recordar que en otoño del 2017, el sur de Pontevedra sufrió graves incendios que afectaron a millares de hectáreas de pinares, lo que dificultó el control de la plaga en el monte, así como la inspección de los numerosos movimientos de madera que se hicieron en los meses siguientes.

Otro incidente se produjo en agosto del 2019, cuando la Guardia Civil detuvo a un mayorista de la provincia de Ourense por enviar madera de la zona afectada a otros puntos de España falsificando su origen, como si procediera de fuera de la zona demarcada.

El nematodo del pino en Galicia

Zona demarcada por el nematodo del pino en Galicia.

Zona demarcada por el nematodo del pino en Galicia.

El nematodo del pino, un gusano microscópico que puede causar una rápida mortalidad de los árboles, se identificó por primera vez en Galicia en el 2010, en el concello de As Neves. La detección de la plaga, que fue seguida de otros casos posteriores en el 2016 y en el 2018, obligó a finales del 2018 a declarar todo el sur de la provincia de Pontevedra como zona demarcada por la plaga.

Esa declaración obliga a controles de los árboles en monte, para eliminar todos los pies secos o decaídos, sospechosos o susceptibles de sufrir la plaga, que se extiende por medio de un escarabajo, el ‘Monochamus galloprovincialis’.

Sobre ese insecto vector, la Administración está también obligada a trampeos y a análisis de parte de los insectos capturados, a fin de comprobar si son portadores o no de la plaga. De los alrededor de 5.000 insectos analizados en el 2018 en las tres zonas demarcadas de España, ninguno resultó ser portador.

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