Prácticas sencillas para reducir la huella de carbono en las ganaderías de vacuno de leche

El proyecto europeo Dairy for Future (D4F), coordinado en Galicia por la Agencia Gallega de la Calidad Alimentaria (AGACAL), acaba de presentar los resultados de un estudio, realizado en 80 granjas del Arco Atlántico Europeo, para medir la huella de carbono en las ganaderías de vacuno de leche y las formas de reducirla. Esos son los resultados

Prácticas sencillas para reducir la huella de carbono en las ganaderías de vacuno de leche

Ganadería Sebastián, una de las 10 granjas gallegas que participan en Dairy for Future. Foto: Archivo

Las limitaciones, y también las penalizaciones, a las emisiones de dióxido de carbono (CO2) a la atmósfera, unos de los principales gases causantes del cambio climático, van a llegar también a la ganadería de vacuno de leche. La Unión Europea se marca dentro de su estrategia del Pacto Verde Europeo lograr en el 2050 una Europa climáticamente neutra, es decir que no emita CO2, en todos los sectores, entre ellos la producción de alimentos.

En este contexto, el proyecto europeo Dairy for Future (D4F), coordinado en Galicia por la Agencia Gallega de la Calidad Alimentaria (AGACAL), acaba de presentar los resultados de un estudio, realizado en 80 granjas del Arco Atlántico Europeo, para medir la huella de carbono en las ganaderías de vacuno de leche y las formas de reducirla.

El Doctor César Resch Zafra, investigador del Centro de Investigaciones Agrarias de Mabegondo (CIAM) y coordinador en Galicia del proyecto, avanzó que “el objetivo de este estudio fue determinar que prácticas son más determinantes, algo que en este momento está en debate, para calcular las emisiones de dióxido de carbono de una granja de vacuno de leche, de cara a poder cuantificarlo y establecer medidas para reducir esa huella de carbono”. “Donde sí hay consenso es en que la unidad de medida debe ser en kilogramo de CO2 equivalente por litro de leche corregido”, añadió.

A menos carga ganadera menos emisiones de CO2

Uno de los factores que se analizaron fue la relación entre la carga ganadera, medida en cabezas de ganado por hectárea de superficie, y relacionándolo también con el porcentaje de novillas de reemplazo.

Para eso, se ordenaron los resultados obtenidos en las 80 granjas en función de su carga ganadera de mayor a menor, resultando cuatro grupos en base a este parámetro. En cada grupo realizaron el promedio de porcentaje de novillas de reemplazo, resultando el cuadro siguiente.

Carga ganadera y porcentaje de novillas de reemplazo:

Fonte: Dairy For Future

Fonte: Dairy For Future

Siguiendo la misma metodología que en el caso anterior vemos que si agrupamos por emisiones de CO2 equivalente resulta el siguiente cuadro cuando la variable medida en el grupo es la carga ganadera.

Carga ganadera y emisión de carbono equivalente por litro de leche corregida:

Fonte: Dairy For Future

Fonte: Dairy For Future

“La conclusión clara es que a mayor carga ganadera más emisiones de carbono tendrá una granja de vacuno de leche. Y también que a mayor porcentaje de reposición, más emisiones, por lo que tendremos que procurar incrementar la longevidad de las vacas, con mayores producciones vitalicias, reducir el número de novillas e incrementar la Superficie Agraria Útil (SAU) de las granjas para así tener ganaderías con menor índice de emisión de carbono equivalente”, explica César Resch.

Cuanto más coste la ración de las vacas mayores serán las emisiones de CO2

Otro aspecto que se analizó en el proyecto Dairy For Future fue la relación que existe entre el coste de lo que comen las vacas (mayor o menor cantidad de pienso, de forrajes ensilados y de pasto o hierba en verde) y las emisiones de carbono.

Gasto en alimento por litro producida y emisión de carbono equivalente: 

Fonte: Dairy For Future

Fonte: Dairy For Future

Los resultados reflejan que las emisiones de CO2 por litro de leche se duplican según el coste de la alimentación de las vacas: 0,98 para las más basadas en pastoreo y 1,75 para las que emplean más pienso.

En este sentido, César Resch destacó que “el factor a controlar son los gramos de concentrado por litro producida, teniendo cómo objetivo de 200 a 250 gramos por litro de leche. Para que este objetivo sea factible económicamente necesitamos forraje en cantidad y calidad”. “El reto tecnológico está en producir 40 litros de leche con 9 kilos de concentrado y no con 12 o 14 kilos como está sucediendo en muchas granjas de vacuno de leche de España, algo que es inviable del punto de vista medioambiental y también económico con los precios actuales de las materias primas”, advirtió.

Las emisiones de CO2 por litro de leche producida parecen no tener relación con el sistema de producción que se utilice

¿Las vacas en pastoreo emiten menos CO2 que las que están estabuladas y reciben una ración unifeed? Para responder a esta pregunta el estudio analizó la relación entre el sistema de producción de las 80 granjas analizadas (desde las exclusivamente a pastoreo de Irlanda, semiextensivo en la Bretaña francesa a las ganaderías en las que las vacas están estabuladas y son alimentadas con forrajes ensilados, pasando poco tiempo en pastoreo).

Sistema de producción y emisión de carbono equivalente:

Fonte: Dairy For Future

Fonte: Dairy For Future

“No encontramos diferencias en las emisiones de CO2 por litro de leche corregida. La clave es que nosotros manejemos el sistema y que no sea el sistema el que nos maneje a nosotros”, destacó el coordinador del proyecto.

A mayor coste de producción de una granja…..mayores emisiones de CO2

Fonte: Dairy For Future

Fonte: Dairy For Future

Otro factor que analizó el estudio de Dairy for Future fue la relación entre lo que le cuesta a una ganadería producir un litro de leche y las emisiones de CO2 equivalentes.

En este sentido, y como era de esperar, las del grupo que tienen mayores costes de producción, en torno a 0,37 euros el litro, son las que emiten más kilogramos de CO2, unos 1,41 kg por litro de leche corregida, mientras que las que registran menor coste, 0,20 euros por litro de leche, también emiten menos, sobre 1,29 euros el litro, algo que se relaciona fundamentalmente con la mayor eficiencia en la utilización de los recursos de la granja, nombradamente concentrados, abonos orgánicos e inorgánicos y forrajes entre otros.

Conclusiones:

Las emisiones de gases de efecto invernadero son un buen indicador de la eficacia de uso de los recursos.

-La precisión, independientemente del sistema (pastoreo, estabulación con ración unifeed, semiextensivo..), parece clave para controlar las emisiones de gases de efecto invernadero.

-La emisión de GEI es un indicador de la salud económica de la granja, ya que se vincula con los costes de producción.

-Para controlar las emisiones de CO2 es clave tener en cuenta:

-El porcentaje de recría.
-La cantidad de abono inorgánico que se emplea.
-El uso adecuado del concentrado

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