Razones por las que sí es rentable meter un cultivo de invierno en rotación con el maíz

En este artículo, Juan Valladares Alonso, tecnólogo de la Agencia Gallega de Calidad Alimentaria (AGACAL) - Centro de Investigaciones Agrarias de Mabegondo (CIAM), explica algunas claves del manejo de las parcelas de cultivos anuales en las explotaciósn ganaderas de leche de Galicia, y las ventajas que supone introducir en rotación con el maíz un cultivo de invierno que incorpore leguminosas

Razones por las que sí es rentable meter un cultivo de invierno en rotación con el maíz

Parcela dedicada a maíz en verano: la de la izquierda fue cultivada en invierno y la derecha quedó sin cultivar. Nótese en esta parte la invasion y volumen de adventicias con zonas de terreno descubiertas propicias para la erosión. FOTO: CIAM

Se viene observando en algunas granjas de vacuno de leche gallegas como parcelas que dedican al cultivo del maíz en verano, una vez recogido, quedan sin cultivar, presentando un aspecto de abandono en invierno y parte de la primavera siguiente, con abundancia de adventicias de alto desarrollo invernal, lo que obliga al ganadero a deshacerse de ellas para preparar la tierra para la siembra del maíz de la campaña siguiente.

Los motivos son diversos pero principalmente ocurre por:

-Tardanza en ensilar el maíz para forraje, de forma que a continuación comienzan las lluvias y ya no se puede entrar en la parcela.

-Siembras tempranas del maíz

-Creencia de que el cultivo de invierno trae más problemas que beneficios.

-Necesidad de vaciar el purín en invierno por no tener bien dimensionadas las fosas o no estar cubiertas

La tardanza en ensilar el maíz forrajero motivada por el empleo de variedades de ciclo largo o siembras tardías de ciclos habituales en la zona, implica que en la época habitual de ensilado el maíz aún no esté en el estado óptimo para su cosecha (línea de leche entre 1/3 y 1/2), obligando al ganadero a retrasar la ensila. A continuación comienza el período de lluvias, que le impiden la siembra del cultivo de invierno.

Sí compensa y es rentable sembrar un cultivo de invierno después del maíz

A veces el ganadero quiere sembrar temprano el maíz, lo que le permite ciclos algo más largos o luchar contra el estrés hídrico lo que obliga a tener el terreno libre de cultivos unas semanas antes para hacer las labores de preparación del suelo y siembra, teniendo la creencia de que es mejor un buen rendimiento anual del maíz que un buen rendimiento anual de la parcela.

A este respeto, ensayos llevados a cabo en el Centro de Investigaciones Agrarias de Mabegondo (CIAM) durante tres años (Flores,2017) empleando dos variedades de maíz de ciclo 130 días de siembra a cosecha (ciclo FAO 350) en condiciones de secano húmedo, indican que la producción para la rotación Maíz- Raigrás italiano fue de 18.8 toneladas de materia seca por hectárea MS/ha y de 1.07 t PB/ha aportando el cultivo del maíz 12.7 t MS/ha y 0.647 t PB/ha y la parte restante el raigrás italiano. Si se opta por una mezcla de raigrás con tréboles anuales como cultivo de invierno la rotación tuvo mayor rendimiento: 19.7 t MS/ha y de 1.4 t PB/ha aportando el maíz 14.0 t MS/ha y 0.797 t PB/ha.

Por tanto, sembrando un monocultivo de maíz con un ciclo más largo, y dejando la tierra vacía en invierno, difícilmente nos dará esos rendimientos en materia seca y desde luego no alcanzará los rendimientos en proteína de las rotaciones, dado que el porcentaje de proteína bruta del maíz oscila entre 5.7% y 7.2% en las condiciones de secano húmedo de Galicia (Bande, 2021), siempre inferior a los cultivos de invierno en condiciones óptimas de aprovechamiento.

Echar el purín en invierno en parcelas sin cultivo, una práctica antieconómica y perjudicial

Dejar parcelas sin cultivo en invierno también le permite a algunos ganaderos cuyas explotaciones tienen las fosas de purín mal dimensionadas o sin cubrir poder deshacerse de ese excedente de purín echándolo en las parcelas sin cultivo. Sin embargo, esta es una practica desaconsejable, incluso en el código de buenas practicas agrarias, pues aplicar purín con el terreno saturado de agua, además de que no estamos aprovechando su potencial de fertilidad en un cultivo, pues perdemos la mayor parte del nitrógeno del purín, estamos provocando también la compactación del suelo al meter maquinaria pesada en la parcela, por no hablar de que incluso podemos contaminar las aguas de los riachuelos por el efecto de la lixiviación y escorrentía del nitrógeno.

Mayor gasto para combatir las malas hierbas en las parcelas sin cultivo de invierno

La forma mas común de eliminación de las adventicias desarrolladas en invierno es mediante herbicidas sistémicos totales no persistentes, de los cuales el más eficiente, barato y autorizado actualmente es el glifosato 36%, siendo muy habitual en abril ver las fincas donde no se sembró un cultivo de invierno después del maíz, amarillas por su efecto.

Respecto del glifosato indicar que está incluido en el anexo I del Reglamento de la UE con fecha de expiración de la aprobación a 15 de diciembre de 2022, fecha en que deberá dejarse de comercializar si no hay moratoria, recordando que ya en el año 2017, la última vez que fue incluido en el anexo I, fueron muchas las voces críticas que fomentaron la eliminación de su uso intentando influir en la Comisión Europea. Cabe pensar que conforme se acerque la fecha limite del 2022 se volverá a ponerse en duda su continuidad en el anexo I.

Finca sin cultivar en invierno después de maíz, quemada en abril con herbicida total para poder sembrar maíz de nuevo.

Finca sin cultivar en invierno después de maíz, quemada en abril con herbicida total para poder sembrar maíz de nuevo. FOTO: CIAM

Una vez que la parcela esta «quemada» con herbicida las adventicias se van secando y muriendo, pero la masa vegetal nos se retira sino que se entierra, lo que obliga a una labor de vertedera más profunda de lo habitual para poder colocar dicha vegetación fuera del alcance de la labor superficial de siembra. De esta forma, labores de vertedera habituales con profundidad para el maíz de 20 a 25 cm pasan a ser de 25-30 cm con el consiguiente uso de más potencia o de menor velocidad del tractor, lo que implica mayor coste de laboreo.

Las ventajas de tener un cultivo de invierno

Para las granjas de vacuno de leche que tienen las fosas descubiertas y/o mal dimensionadas la solución pasa por cubrirlas y/o hacer nuevas fosas que permitan acumular el purín para poder aplicarlo cuando realmente es efectivo, por ejemplo antes de sembrar el maíz .

Resuelto ese problema, la solución general pasa por hacer una rotación de cultivos introduciendo un cultivo de invierno que rote con el maíz y ocupe el suelo durante ese período. Las ventajas son evidentes:

-Aprovechar el exceso de fertilizantes del cultivo de verano (maíz), que sin un cultivo a continuación generaría un problema de lixiviación de nitratos (Baez,1999)
-Ocupar la tierra evitando el lavado del suelo, muy importante ya que la tierra fértil que tantos años costó conseguir se pierde en el fondo de los ríos o mares en muy poco tiempo con la consiguiente contaminación de los mismos
-Aportar un alimento extra generado en la explotación, como es la hierba, rico en proteína que combina muy bien con el maíz que es rico en energía en la ración de alimentación del ganado vacuno de leche.
-Dejar el terreno limpio de adventicias de invierno quedando más fácil de trabajar para preparar la siembra del cultivo de verano
-Si se añaden leguminosas en una proporción del 50% se puede declarar en la PAC como superficie de interés ecológico al considerarse un cultivo fijador de nitrógeno.

Rotación de cultivos:

La rotación de cultivos consiste en asociar cultivos de diferentes familias con necesidades nutritivas distintas a una misma parcela. El objetivo es combinar cultivos con altas necesidades extractivas de nutrientes con otros que mejoren las características del suelo evitando que se agote. Además, también se persigue evitar que se perpetúen las adventicias, plagas y enfermedades.

El 17.2% de las ganderias gallegas declara sembrar maíz sin cultivo de invierno

En un estudio de la estructura y sistemas de alimentación en explotaciones lecheras de Galicia realizado por el CIAM y el LIGAL sobre una encuesta llevada a cabo en el año 2016 a un grupo de 50 explotaciones representativas de los distintos modelos de producción de leche, se obtuvo que en el 51.7% de las granjas de vacuno de leche gallegas se rota maíz como cultivo de verano con raigrás italiano como cultivo de invierno, seguida de pradera y maíz y de mezclas de raigrás y leguminosas con maíz (34.5% y 26.7% respectivamente), mientras que el 17.2% declaraba sembrar maíz sin cultivo de invierno (Botana,2018). Como conclusión, en las granjas de leche gallegas intensivas los cultivos empleados en la rotación serían maíz como cultivo de verano, raigrás italiano o mezcla de leguminosas con raigrás como cultivo de invierno, introduciendo la pradera plurianual en la rotación en las menos intensivas o extensivas y en las ecológicas.

Las ventajas de incorporar leguminosas en el cultivo de invierno

-Rotación maíz / raigrás italiano

Es la rotación usada tradicionalmente en las granjas intensivas de Galicia. El raigrás tiende a aprovecharse a uno o dos cortes, y ya en la siembra requiere una aportación de nitrógeno para su desarrollo y entre cortes debe hacerse otro aporte para obtener buenos rendimientos. Los raigrases alternativos ( tipo westerwold) son más adecuados para aprovechamientos tempraneros perdiendo calidad respecto de las variedades no alternativas e híbridas cuando se retrasa el aprovechamiento, de ahí que encajen mejor yendo a dos cortes. En aprovechamientos más tardíos a un solo corte pudieran ser preferibles los cultivares no alternativos y los raigrases híbridos (Flores,2013).
La rotación raigrás/maíz no es aconsejable desde el punto de vista agronómico ya que consiste en dos especies de la misma familia de las gramíneas, lo que provoca una esquilma de nutrientes del suelo.

-Rotación maíz-mezcla de leguminosas con gramíneas

Parcelas sembradas con cultivo de invierno después de maíz. A la izquierda mezcla de raigrass híbrido, con 3 leguminosas anuales y a la derecha  raigras italiano alternativo donde ya se dio un corte y fue fertilizada para el segundo.

Parcelas sembradas con cultivo de invierno después de maíz. A la izquierda mezcla de raigrass híbrido, con 3 leguminosas anuales y a la derecha raigras italiano alternativo donde ya se dio un corte y fue fertilizada para el segundo. FOTO: CIAM

Esta rotación es más idónea agronómica y medioambientalmente pues combina gramíneas (maíz y raigrás) con leguminosas (trébol, veza, guisante…etc). En la mezcla de invierno interesa que la proporción de leguminosas sea elevada, lo que repercute en el incremento de la proteína del cultivo que se produce por la fijación del nitrógeno atmosférico a través de las bacterias del tipo Rizobium que están en simbiosis con las raíces de las leguminosas. De ahí que sea importante que el rizobium esté presente en el terreno, y si no es así debe venir inoculado en la semilla comprada. Si ademáis la semilla viene peletizada con carbonato mejor pues es una manera de conservarlo vivo durante más tiempo. El empleo de leguminosas en el cultivo de invierno evita tener que aplicar nitrógeno en forma de fertilizante o, en todo caso, aplicaríamos una pequeña parte en la implantación, del orden de 25 kg N/ha en forma nítrica o amoniacal ya que el rizobium al estar inactivo por debajo de los 8 ºC del suelo no aporta el nitrógeno atmosférico a la mezcla teniendo como consecuencia un menor crecimiento invernal, pudiendo en algunos casos no llegar a cubrir la parcela dejándola a merced de las lluvias que provocarían el lavado del suelo.

“El rendimiento del maíz crece un 30% si el cultivo previo de invierno fue una mezcla con leguminosas”

Una vez retirado el cultivo de invierno en base a leguminosas quedan en el suelo los restos aéreos y las raíces con sus nódulos de Rizobium en simbiosis, lo que supone un aporte extra de nitrógeno al cultivo siguiente. La descomposición de las raíces y de los residuos de las leguminosas pueden influir en gran medida en los procesos de mineralización del nitrógeno y por lo tanto en el contenido de N mineral del suelo, reduciendo así la utilización de fertilizantes nitrogenados o incrementando el rendimiento del cultivo siguiente.

En concreto, el aporte de un cultivo de invierno con leguminosas respecto de un cultivo de raigrás supone una mejora en el rendimiento del maíz de un 30% (Baez,2014). En un ensayo llevado a cabo en el CIAM donde se comparó una rotación maíz-trébol encarnado con otra de maíz-raigrás italiano alternativo con distintos grados de fertilización, indicar que el cultivo de maíz no fertilizado con N en rotación con trébol encarnado supone una producción de kg PB/ha numéricamente similar a un cultivo de maíz fertilizado con 160 kg N/ha en rotación con raigrás italiano. (Baez,2021).

Conclusiones:

Las granjas de vacuno de leche para evitar dejar parcelas sin cultivar en invierno deberían tener las fosas de purín bien dimensionadas y cubiertas así como rotar el maíz , buscando un ciclo que se adapte, con leguminosas anuales (solas o en mezcla).

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