Cambios normativos que se avecinan para la producción ecológica

Analizamos, con la ayuda de Xisela Fernández, ingeniera agrónoma de Agronovo Ecoloxía SL, las modificaciones previstas en el nuevo Reglamento europeo que entrará en vigor el 1 de enero de 2022 y cómo les van a afectar a las explotaciones gallegas

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La normativa que regula la producción ecológica en Europa data de 1991 y actualmente está determinada por el Reglamento (CE) n° 834/2007 sobre producción y etiquetado de los productos ecológicos, y por el Reglamento (CE) nº 889/2008 por el que se establecen normas detalladas con respecto a la producción, el etiquetado y el control ecológicos para la aplicación del Reglamento (CE) nº 834/2007.

Pero esta normativa va a ser derogada por el nuevo Reglamento (UE) nº 848/2018 del Parlamento y del Consejo de 30 de mayo de 2018 sobre producción ecológica y etiquetado de productos ecológicos, que estaba previsto que entrase en vigor el 1 de enero de 2021 pero que la propia Comisión Europea acaba de proponer aplazar su aplicación un año, hasta el 1 de enero de 2022.

Por lo tanto, a partir de esta fecha para que un producto sea certificado como ecológico deberá cumplir con la nueva normativa, que supone algún cambio a respecto del Reglamento vigente, endureciendo en algunos casos los requisitos para que una producción sea considerada ecológica.

El salón de actos del Recinto ferial de Curtis acoge hoy y mañana unas jornadas organizadas por el Craega donde se abordarán estas modificaciones. Analizamos con Xisela Fernández, ingeniera agrónoma que forma parte del equipo técnico de Agronovo Ecoloxía SL, algunos aspectos a tener en cuenta para seguir produciendo en ecológico a partir de 2022.

La Comisión Europea ha decidido retrasar durante un año la entrada en vigor de la nueva normativa al no estar aún definidas cuestiones técnicas sobre su aplicación

Aunque los cambios aprobados en lo que respecta a la producción de leche y carne de vacuno en el nuevo Reglamento son pocos comparados con los que se fijan para otras producciones, como por ejemplo las avícolas, donde habrá importantes novedades sobre todo en materia de instalaciones, habrá menor permisividad en la convivencia entre ecológico y convencional o en la entrada de insumos a las granjas.

Así, a pesar de que la entrada en vigor del nuevo Reglamento europeo ha sido retrasada durante un año y otras modificaciones serán aplicadas de manera escalonada, las explotaciones deberán caminar hacia la autosuficiencia, tanto a nivel de forrajes como de adquisición de ganado, incrementando su porcentaje de alimento y de recría.

Las excepciones que permiten el uso de semillas y animales convencionales en la producción ecológica expirarán en el 2035

Los cambios afectarán también al periodo de conversión. «Hasta ahora en el periodo de transición de los dos años se podía seguir dando pienso convencional hasta los últimos 6 meses, por ejemplo, pero ahora eso se va a cambiar. La nueva normativa es un poco más compleja y va a afectar sobre todo a los que empiezan de nuevo porque les influye en el periodo de reconversión», explica Xisela.

Solo podrá estar atado el ganado en granjas de menos de 50 cabezas

Entre las principales novedades que afectarían a la producción de leche y carne ecológica estaría una mejora del bienestar animal con un aumento de las superficies mínimas en las que están los animales, tanto en interior como en exterior, y la fijación de un límite en el caso de explotaciones que mantienen atados a sus animales (solo podrán tener los animales atados aquellas explotaciones de menos de 50 animales adultos).

Esta medida afectaría por ejemplo a aquellas explotaciones de mayor tamaño (ganaderías de leche y de carne que en invierno meten por la noche dentro al ganado), y que, en caso de tener más de 50 vacas adultas tendrían que adaptar sus instalaciones para que estuvieran sueltas, más allá del tiempo necesario para la alimentación, aplicar tratamientos, etc.

Aunque un medicamento ponga que no es necesario periodo de prescripción, habrá que esperar cuando menos dos días para volver a entregar la leche de ese animal

Otro de los cambios previstos es que las esperas tras un tratamiento en ecológico serán del doble del tiempo indicado en el prospecto, como hasta ahora, solo que se añade que por lo menos será de 48 horas, por lo que aunque un medicamento ponga que no es necesaria espera, esta tendrá que ser de por lo menos 2 días para volver a entregar la leche de ese animal.

Se prohíben los sustitutivos de la leche materna en los primeros meses

Además, se busca que cada vez las explotaciones sean más autosuficientes y el 70% de la alimentación tendrá que ser producida en la propia explotación (el porcentaje está ahora fijado en el 60%). Esta medida, que entraría en vigor en el 2023, obliga a que a prácticamente todo el forraje sea de producción propia o en colaboración con otro productor de la zona para poder emplear el porcentaje del 30% restante de insumos que permite la normativa para comprar el pienso, la paja u otros elementos no producidos localmente.

El 70% de la alimentación deberá proceder de la propia explotación (el porcentaje está ahora fijado en el 60%) y se prohíben los sustitutivos de leche materna al menos en los primeros tres meses

Asimismo, en el nuevo Reglamento se fomentan los circuitos cortos de distribución y las producciones locales en los territorios de la UE, se refuerza el concepto de producción ligada al suelo y se promueve el uso de nuevos materiales de reproducción vegetal ecológicos, así como de razas de animales con un alto grado de diversidad genética, resistencia a las enfermedades y longevidad.

Se promueve el uso de razas de animales con un alto grado de diversidad genética, resistencia a las enfermedades y longevidad

Del mismo modo, la nueva normativa europea refuerza la leche materna y prohíbe los sustitutivos en los primeros meses de vida de los terneros y terneras. Deberán recibir leche materna procedente de la propia explotación durante un periodo que está aún sin definir pero que podría ir desde los 3 a los 5 primeros meses de vida de los animales.

Certificación en grupo

También se incluye la posibilidad de que los pequeños productores europeos puedan acogerse a la certificación de grupo. Esta modalidad, fijada en el artículo 36 del nuevo Reglamento, está pensada para explotaciones de un máximo de 5 hectáreas y una superficie inferior a media hectárea de invernaderos o 15 hectáreas exclusivamente en el caso de pastos permanentes.

El volumen de negocio de producción ecológica anual de cada miembro no podrá superar los 25.000 euros y el coste de certificación individual deberá representar más del 2% del volumen de negocio.

Esta modalidad podría beneficiar a pequeños productores de huerta siempre que no cultiven más de media hectárea en invernadero y 5 ha totales contando las fincas al aire libre

Este modelo de certificación estará compuesto únicamente por miembros que desarrollen sus actividades de producción en lugares próximos geográficamente y establecerá un sistema conjunto de comercialización para los productos que produce el grupo.

La certificación de agricultura ecológica en grupo abre un abanico de posibilidades interesante por ejemplo para pequeños productores de huerta, aunque en caso de incumplimiento por parte de algún miembro se correría el riesgo de la pérdida de la certificación a la totalidad del grupo.

Armonización de los controles en el conjunto de la UE

Aunque es una de las cuestiones que aún está pendiente de concretar, se refuerzan los controles a los operadores: como mínimo un control in situ a todos los operadores al año, o cada dos años si no se detectan fraudes en un operador durante los últimos tres años.

En lo que hace referencia al etiquetado, no se podrá utilizar el logotipo de certificación ecológica en aquellos productos en conversión, salvo simientes y material de reproducción vegetal, así como alimentos para animales y piensos de origen vegetal.

Una vez entre en vigor el nuevo Reglamento, los productos certificados de conformidad con el Reglamento anterior podrán comercializarse hasta agotar existencias

También se indica la incompatibilidad con el concepto de producción ecológica de técnicas como la producción hidropónica, la clonación de animales o el uso de organismos modificados genéticamente (OMG).

Además, se prohibirá definitivamente el uso de animales o plantas provenientes de sistemas convencionales para introducirlos en producción ecológica en 2035. Actualmente ciertas producciones ecológicas requieren de animales o plantas provenientes de sistemas convencionales, por no existir oferta de estos en sistema ecológico.

Productos importados

Uno de los aspectos más relevantes es el establecimiento de un nuevo marco para el comercio con terceros países que, además de abordar por primera vez las exportaciones, establece como norma general el sistema de cumplimiento, que garantiza que el producto a importar desde un tercer país ha tenido que ser producido conforme a la normativa europea, con lo que se restringe el modelo de equivalencia al marco de un acuerdo comercial vigente.

Los productos ecológicos importados deberán cumplir exactamente las mismas condiciones de producción y certificación que cumplen los agricultores ecológicos de la UE

La reducción de la huella de carbono de la producción agroganadera europea, tanto en convencional como en ecológico, y su contribución a la conservación y mejora de la biodiversidad serán otros de los ámbitos de trabajo que guiarán el manejo de las explotaciones en los próximos años, impulsado por unas ayudas de la PAC que primarán los aspectos ambientales en la búsqueda de una producción de alimentos en Europa más sostenible y respetuosa con el medio ambiente.

Retraso de un año en la aplicación del nuevo Reglamento

Aunque inicialmente el nuevo Reglamento de producción ecológica debería entrar en vigor dentro de tres meses, sin apenas tiempo de adaptación para el sector, Bruselas propuso a principios de septiembre aplazar a 2022 la entrada en vigor de la nueva normativa.

A pesar de que la aprobación definitiva del nuevo Reglamento llegó en 2018 tras cuatro años de discusiones y negociaciones entre los Estados miembros, faltan aún por detallar las medidas de ejecución para especificar a través de ellas las normas técnicas de aplicación de la nueva normativa. Y a estas alturas, a tres meses del plazo inicial de entrada en vigor, algunos de estos elementos normativos secundarios aún no están definidos, por lo que las Autoridades comunitarias han preferido darse más tiempo para finalizar este trabajo.

A la Comisión Europea la ha cogido el toro a la hora de detallar las normas técnicas de aplicación del nuevo Reglamento y ha preferido darse un año más de plazo para finalizar estos trabajos

Así, la Comisión Europea propone darse un año más de plazo, hasta el 1 de enero de 2022, para la aplicación de los nuevos criterios de certificación y aplaza algunas de las medidas con un calendario progresivo de entrada en vigor, una decisión que ha sido bien acogida por el sector.

Bruselas considera “prioritario” garantizar que el sector de la agricultura ecológica dispone de “los instrumentos adecuados y de un marco legal consensuado y eficiente“, señaló el Ejecutivo comunitario en un comunicado a principios de este mes de septiembre.

A consulta pública hasta diciembre el Plan de Acción comunitario sobre Agricultura Ecológica

Como complemento al nuevo Reglamento, la Comisión Europea acaba de poner en marcha una consulta pública sobre su futuro Plan de Acción sobre Agricultura Ecológica, que se enmarca en el Pacto Verde Europeo.

El comisario europeo de Agricultura, Janusz Wojciechowski, señaló que la agricultura ecológica “será un aliado clave en la transición que estamos liderando hacia un sistema alimentario más sostenible y una mejor protección de nuestra biodiversidad”. “La Comisión apoyará al sector ecológico en la consecución del objetivo de dedicar un 25 % de las tierras agrícolas a la agricultura ecológica para 2030 con la política y el marco jurídico adecuados“, añadió.

Bruselas pretende estimular la demanda de productos ecológicos e incrementar la superficie de cultivo

El plan de acción pretende estimular la demanda de productos ecológicos, por ejemplo en los centros escolares mediante la contratación pública ecológica; fomentar el incremento de la superficie dedicada a esos cultivos e impulsar la contribución de la producción ecológica a la lucha contra el cambio climático y la pérdida de biodiversidad. Este tipo de medidas contarán con un presupuesto de 40 millones de euros en 2021.

La consulta pública que se ha puesto en marcha tiene por objeto recabar las opiniones de los ciudadanos, las autoridades nacionales y las partes interesadas y estará en línea durante un período de 12 semanas, hasta de diciembre de 2020.

Principales modificaciones en materia de producción, trazabilidad y etiquetado

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El Reglamento (UE) nº 2018/848 del Parlamento y del Consejo de 30 de mayo del 2018 sobre producción ecológica y etiquetado de productos ecológicos, que sustituirá a los actuales Reglamentos (CE) nº 834/2007 y 889/2008, entrará finalmente en vigor el 1 de enero de 2022 y aunque puede haber algún cambio o modificación en su redacción definitiva, fruto de que de los 61 artículos que componen la nueva normativa en 49 de ellos es necesario aprobar aún actos delegados o de ejecución, las principales novedades serían las siguientes:

  • Fomentar los circuitos cortos de distribución y las producciones locales.
  • Promover el desarrollo de actividades de mejora vegetal de plantas ecológicas.
  • Nuevos productos certificados: sal, corcho, capullo de gusano de seda, algodón, gomas y resinas, cera de abeja, aceites esenciales, lana, pieles, etc.
  • Se simplificarán las normas de producción gracias a la supresión progresiva de una serie de excepciones y exclusiones.
  • Se reforzará el sistema de control mediante medidas preventivas más estrictas y controles rigurosos a lo largo de toda la cadena de suministro
  • Los productores de países no pertenecientes a la UE tendrán que cumplir las mismas normas que los productores de la UE.
  • Posibilidad de certificación en grupo
  • Nuevas especies animales: conejos y ciervos.
  • Tiempo de espera después de un tratamiento, será del doble del indicado y por lo menos de 48 horas.
  • Posibilidad de mantener atados animales adultos por seguridad o bienestar en explotaciones de máximo 50 animales adultos.
  • Introducción de animales no ecológicos: 10% anual, siempre que sean nulíparas. Posibilidad de creación de una base de datos de animales ecológicos.
  • Empleo de leche materna, prohibido los sustitutivos de la leche.
  • Alimentación con leche materna durante tres meses (posibilidad de que sean 5 meses).
  • A partir del 1 de enero de 2023 el 70% de la alimentación será de la propia explotación o en colaboración con otros operadores de la misma región.
  • Las excepciones que permiten el uso de semillas y animales convencionales en la producción ecológica expirarán en 2035 con un calendario de aplicación progresivo: alimentos a base de proteínas para cerdos y aves hasta el 31/12/2025; machos adultos y hembras nulíparas hasta el 01/01/2028; material de reproducción vegetal no orgánico, pollitas de menos de 3 días, y animales jóvenes de recría hasta el 31/12/2035.

El objetivo de Bruselas: triplicar la superficie dedicada la producción ecológica en una década

A nivel europeo, la agricultura ecológica es un sector que aglutina el 8% de la superficie agraria, sumando un total de 13 millones de hectáreas, con más de 186.000 explotaciones y que crece de forma acelerada a un ritmo medio de 500.000 hectáreas al año.

La intención de la Comisión Europea es triplicar la superficie actual dedicada a agricultura ecológica en una década, para llegar a 2030 con el 25% de la superficie agraria comunitaria con plantaciones ecológicas.

La Estrategia ‘De la Granja a la Mesa’ tiene como objetivo hacer que el 25 % de la superficie agraria total de la Unión Europea sea orgánica en 2030

Este objetivo ha sido expresado explícitamente este año dentro del Pacto Verde Europeo y, en concreto, en las Estrategias De la granja a la mesa y Biodiversidad 2030, presentadas el pasado mes de mayo. Para lograr una producción alimentaria más sostenible, Bruselas plantea que el uso de fertilizantes se reduzca al menos en un 20% y el de fitosanitarios en un 50%. También propone, con vistas a 2030, recortar en un 50% las ventas de antibióticos tanto para animales de granja como en la acuicultura.

Gracias a la producción de huerta ecológica en zonas de Levante y Andalucía, España mantiene, con más de dos millones de hectáreas, su liderazgo como primer país productor de la UE y cuarto del mundo.

Países como Suecia o Austria tienen más del 20% de su superficie agraria dedicada a agricultura ecológica. En España es el 9% y en Francia y Alemania el 7%

Aún así, la superficie agraria dedicada a agricultura ecológica en España supone sólo el 9,3% del total, muy por detrás de lo que representa en países como Austria (24,1%), Estonia (20,6%), Suecia (20,3%) o Italia (15,2%), aunque por delante de países como Alemania (7,3%) o Francia (7%).

En Galicia, según la memoria del Craega del 2019, la superficie ecológica total certificada es de 34.738 hectáreas. La tendencia positiva se mantiene en los últimos años (en una década la superficie creció un 143,9%) y en 2019 registró una subida del 2,9% con respecto a 2018.

Lugo concentra casi la mitad (48,1%) de la superficie ecológica, con un incremento de un 1% en el último año y también encabeza los procesos de conversión (42,6%), aunque A Coruña es la provincia que más creció en 2019 (casi el 10%).

De la superficie total, 27.446 hectáreas son de pasto permanente, 5.477 ha de cultivos permanentes y 1.815 de tierras arables con distintos usos. Las plantas cosechadas en verde (maíz forrajero, guisantes, nabos y praderas) acaparan el 74,2% de los cultivos arables; a hortalizas frescas y fresas se dedican 124,56 ha (el 44,2% en la provincia de A Coruña) y los cereales ocupan una extensión de 234,2 ha (el 52,7% se encuentra en Lugo).

Algo más de la mitad de los cultivos permanentes (2.769,44 ha) se dedica a frutas, bayas y frutos secos. Con 2.321 ha, la castaña tiene especial relevancia. El 42,3% de la superficie permanente se dedica a este cultivo y casi toda la producción (93,7%) se concentra en Lugo.

El sector eco gallego tiene dos motores: la provincia de Lugo lleva el peso de la producción y la de Pontevedra, el de la industria

En Galicia existen 1.182 operadores ecológicos, de los que el 75% son productores y el 25% elaboradores. Los elaboradores casi se cuadriplicaron en la última década y hoy representan el 25,7% de los inscritos.

En total, la producción ecológica facturó el año pasado en Galicia 92,7 millones de euros. La producción animal lleva el peso del Craega en lo que a volumen de ventas certificadas se refiere. Con un beneficio de 56,5 millones de euros, supone casi el 70% del balance de 2019.

Las 109 ganaderías de leche ecológica que hay en Galicia facturan 32,9 millones de euros al año, siendo la producción que más valor crea seguida de la carne y los huevos

La leche y derivados sigue siendo el producto con mayor volumen de ventas (32,9 millones de €). Las 109 ganaderías de leche certificadas en Galicia incrementaron el pasado año el valor de sus productos un 26% con respecto al año anterior, lo que supuso 6,8 millones de euros más de valor. Al margen de la leche, los ingresos del sector eco gallego se apoyan, por este orden, en las carnes (15,7 millones de €) y en los huevos (6,3 millones de €).

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